Vendidos exageradamente como la solución para detener el cambio climático, los biocombustibles todavía no convencen del todo: a diferencia de la energía solar o la eólica, que se toman directamente de la naturaleza, la energía generada por los biocombustibles requiere a su vez energía para sembrar, cosechar, producir y “fabricar” esos biocombustibles, a veces a un costo bastante elevado. Y para colmo son promovidos por el mismísimo Bush, en un contexto en el que, ante la ausencia de energías verdaderamente alternativas, el cartel del petróleo no colapsa y el negocio continúa, inalterado, en las mismas manos.
Por Sergio Federovisky
ASTRONOMIA: LA ESTRELLA MAS ANTIGUA JAMAS OBSERVADA