Mundos virtuales y mundos reales; avatares con forma humana y resignificación de las relaciones humanas. Lo presencial (el cara a cara) poco a poco va dejando su lugar a la era virtual. Ante los ojos impávidos de la historia, parece surgir una nueva visión (¿o cosmovisión?) que con sus redes tecnológicas avanza a pasos de gigante, donde nada es lo que fue, nada es lo que parece ser. ¿Será cierto? ¿Será verdaderamente así?