Hace un año y medio, con El héroe sin nombre, Rodolfo Rabanal se explicó ante la literatura de los años ’70, la década en la que debutó, publicado por Gelman y Pezzoni, con un libro que, a pesar de no ser explícitamente político, cifró la violencia de la época. Desde El apartado (1975) hasta El héroe sin nombre (2005), Rabanal supo cultivar la figura de un escritor culto y extraño que mantuvo a raya de su literatura sus largos años de periodismo duro y corresponsalías. Sin embargo, sus libros nunca han dejado de hincarle el diente a la realidad. Ahora, con El roce de Dante, se adentra en su otro vicio: el ensayo sobre literatura, clásicos y viajes. María Moreno lo entrevista y lo hace desandar una vida que lo llevó a recorrer el mundo con una libreta negra en el bolsillo hasta la misma puerta de la hija de Henry Miller.