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Viernes, 11 de noviembre de 2005

INUTILISIMO

Tiempo de zurcido

El cambio de estación no es por cierto excusa válida para deshacernos de aquellas prendas que, por efecto del uso continuado o de algún desgarrón, presentan cisuras o alguna otra forma de deterioro. Por el contrario, acatando las recomendaciones del Anuario de la Mujer (Buenos Aires, 1931), éste será el momento de demostrar nuestras habilidades como zurcidoras y, llegado el caso, como remendonas. De esta forma, contribuiremos a la economía hogareña y tendremos el legítimo orgullo de darle una segunda vida a parte del guardarropas.

A menudo sucede con prendas relativamente nuevas que, por el roce, en ciertas zonas el tejido se vuelve más delgado o trasparente: “Ha llegado, pues, la hora de disponerse a realizar un buen zurcido, para lo cual es importantísimo el detalle de la elección de la aguja apropiada: las hay especiales para estos menesteres y se distinguen de las demás porque tienen el ojo alargado”. Naturalmente, el hilo debe tener el color y el grosor adecuados a la tela en cuestión.

Desde luego, “los zurcidos deben hacerse del lado del revés. La hebra debe dejarse floja en la primera pasada para evitar que en la segunda pasada tire y encoja el zurcido, cosa que sería de muy mal efecto”. Este tipo de costura debe encararse siempre “a un centímetro, más o menos, de donde comienza el desgaste haciendo una bastilla y dejando entre una y otra pasada un pequeño espacio, y no tomando nunca más de un hilo por vez”. Ahora bien, los tejidos cruzados o con dibujos se zurcen de otro modo, es decir, “una vez hecha la primera pasada, se pasa la trama por encima de tres hilos y se levanta uno. En las pasadas sucesivas se tratará de adelantar un hilo siempre en el mismo sentido” (sic).

Para hacer un zurcido invisible, bastará “con hilvanar las dos orillas sobre un pedazo de forro consistente y sin cortar las hilachas que deben usarse como fondo de la trama”. En cambio, el zurcido sobre paño se trabaja de un modo muy distinto: “Primeramente se corta el paño con navaja de afeitar, preferible a las tijeras porque deja caer sobre el tejido las pelusas que han de disimular las puntadas”. Y a continuación, un secreto que sorprenderá a más de una chica moderna: “Como hilo en estos casos es preferible usar un pelo” (sí, de vuestras cabezas, o de la de alguna amiga o parienta que lleve el cabello largo). Obviamente, “de más está recomendar que se desengrase dicho pelo antes de ser aplicado al zurcido”.

Bueno, nos quedan las instrucciones del remendado para otra oportunidad, así como las sugerencias de bordados para disimular agujeros en sábanas o manteles. Entretanto, a ponerse a buscar unos buenos pelos en el cepillo o el peine (y a darles un champú) para hacer un zurcido realmente invisible.

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