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Lunes, 7 de abril de 2003

FúTBOL › OPINION

Esta vez no se le dio

Por Diego Bonadeo

Mientras las cadenas de televisión del terrorismo invasor emitían al mundo las tropelías de los marines pateando puertas detrás de las que dormían mujeres y chicos indefensos en vivo y sin codificar, como si fueran los play-offs de algo, Boca recibía a Olimpo en su cancha en vivo, pero codificado.
Se lo anunciaba como “el clásico”, haciendo una vez más lo de siempre. O lo de casi siempre. Quitándole contenido y verosimilitud a lo que se anuncia. ¿Cuántas veces jugaron entre sí Boca y Olimpo? ¿Qué clásico? Otra cosa sería puntualizar que este partido, por la campaña y la ubicación de Boca –más que por su fútbol– sería el de mayor convocatoria de la fecha. Pero esas cuestiones, en general, no se pronostican.
Así las cosas, después de un comienzo poco esperado en el que Olimpo parecía querer apretar a Boca y Boca parecía no poder encontrar desahogo, ya a los tres minutos y medio, una más de las muchas pelotas que Olimpo desperdiciaría en el resto del partido, una excelente habilitación de Tevez a Moreno para el 1-0.
Hacia el cuarto de hora, otra muy buena de Tevez –y no hubo muchas más– dejó a Estévez para buscar el arco desde lejos y con poco ángulo, y la pelota pegó en el travesaño.
Poco a poco la receta de Boca iba siendo fundamentalmente el tándem Ibarra-Estévez. Era como si se notaran las ausencias de Clemente Rodríguez por el sector izquierdo, o la disposición para buscarse juego de Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado, que tampoco estaban. Mientras tanto, Olimpo ganaba en tranquilidad y prolijidad, en especial cuando Mannara agarraba la manija. Si no era así, el buen traslado se diluía, porque ni Carrario ni Castillo tenían con qué, ni con quién jugar.
A los 17, penal de Schiavi a Carrario no cobrado. Cinco minutos después, penal de Crosa a Carrario no cobrado. Errores gruesos y vacilaciones varias del referí Brazenas.
Tal como el arranque del primer tiempo, Olimpo le empezó a llegar a Boca en los primeros minutos del segundo. Y empezaron a moverse los bancos con cambios que no cambiaron nada. Llegando el cuarto de hora, Héctor González por Pietravallo, a los veinte Villarreal por Battaglia, un minuto después Delgado por Tevez, a los 27, Cángele por Moreno, a los 30, Gastón Aguirre por Marra y a los 31, Roy González por Juan Fernández. Y en medio de las modificaciones que casi nada modificaron, a los 23, por distracción de Schiavi, Carrario marcó el empate que fue definitivo.
Esta vez no se le dio a quien, aunque no juegue, es el más afortunado de los directores técnicos del fútbol argentino de las últimas décadas.

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