A meses del 30º aniversario del golpe de Estado de 1976, el balance no sólo editorial sino cultural de este año muestra un innegable protagonismo de la memoria: investigaciones, colecciones, testimonios, ensayos, películas, novelas. Pero además de la cantidad, que refleja un aumentonotable en relación con la producción sobre los años ’70 de hace una década, pueden registrarse formas, debates y actores nuevos en la permanente construcción de la memoria.