rosario

Lunes, 1 de noviembre de 2010

CORREO

Néstor

Estoy escribiendo estas líneas y veo por TV como despiden al presidente Néstor Kirchner. No veo bien la pantalla de la computadora, nublada es la imagen del televisor. ¿Serán los anteojos que me acompañan de toda la vida? No, estoy llorando y esto me retrotrae a un 1º de Julio de 1974, mi antigua casa, un tele en blanco y negro y la imagen borrosa tira a un General que es vivado y amado por su pueblo, y es allí que veo a mi viejo llorar por primera vez en mi -en aquel entonces- corta vida. No comprendí que pasaba, hoy estoy viviendo ese sentimiento, despido a un hombre, político de raza, llorando. ¿Y por qué?

Quizás cuando lo voté por primera vez lo hice por bronca, impotencia de haber vivido los 90 con una angustia en el corazón. Esta persona desgarbada hacia las cosas que siempre soñé o ni en sueños pasaban por mi cabeza, cosas como decirle a un teniente general baje esos cuadros, ordenarle: proceda. Medidas históricas, revolucionarias, sí, revolucionarias. La revolución no sólo se hace a los tiros sino también con ideas y con medidas como Néstor y Cristina brindaron: Asignación Universal por Hijo, estatización de las AFJP, Aerolíneas, jubilaciones para millones de personas que jamás en otras circunstancias podrían obtenerlas. Esta medida me toca también y es por mi Vieja, que aquel día que cobro su primera jubilación me abrazó y su llanto era de orgullo. Soy ama de casa y valgo. ¡Soy importante!

Nos devolvió la alegría. Esto no es poca cosa. Yo no estoy a cargo del Indec, mi propia estadísticas es la calle, vivo en el barrio sur de Cañada de Gómez, gente a la que todo le cuesta un poco más, no conocen otra cosa que laburar para comer. En el 2001 yo veía y lo hacía, pedía 2 mangos de caracú o de hígado en una sola carnicería. El mismo día que están llevando a su última morada a Néstor, en mi barrio, en cuatro cuadras, hay 5 carnicerías, trabajan hasta los domingos y veo a mi gente, mis amigos llevando su carbón y su asado para su casa.

La muerte siempre dignifica pero hasta los columnistas de La Nación y Clarín ofrecen sus calumnias descaradas o mejor dicho pagadas.

La vida me dio la suerte de conocer a estas dos personas que cambiaron al País, el 25 de Mayo, con el Bicentenario tuve el placer de conocerlos, de abrazar a Cristina y a Néstor y luego de reponerme del shock mirar a mi señora y a mi hijo llorar juntos de emoción de haber estado junto a dos personas que están escribiendo una nueva historia.

En Plaza de Mayo alguien hizo esta aseveración: "Nosotros tenemos a un muerto querido, la oposición tienen cadáveres políticos".

Gracias Néstor por todo. Fuerza Cristina, estamos con vos.

Juan Sosa

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