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Miércoles, 9 de marzo de 2016

CIUDAD

A juicio por linchamiento

Un policía y sus dos hijos van a juicio acusados de haberle dado una brutal golpiza a un joven que intentó robarles, y murió dos meses después a causa de múltiples traumatismos provocados. Se trata de Sergio Monzón y sus dos hijos, Nicolás y Walter, quienes corrieron a Mario Fernández por varias cuadras de Villa Gobernador Gálvez, hasta que lograron atraparlo en medio de la oscuridad de una canchita de fútbol, donde ocurrió el linchamiento, que consistió en golpes de puño y con elementos contundentes; hasta pasarle por encima con una moto. El ataque desfiguró al joven, que no logró sobrevivir. La fiscal Marisol Fabbro pidió pena de prisión perpetua y los acusó de "homicidio calificado por el número de personas y por alevosía". El juez Héctor Núñez Cartelle ordenó que permanezcan presos hasta el juicio oral y público. Monzón es suboficial de la policía rosarina, con servicios en la comisaría Sub 27ª de Arroyo Seco, y residente en Villa Gobernador Gálvez. Según dijo ayer en la audiencia, es padre de nueve hijos y único sostén del hogar. Su abogado pidió la liberación de los imputados y planteó que el Ministerio Público de la Acusación cometió un error al detener a sus clientes, porque ellos habían estado comiendo un asado en un club de Alvear cuando sucedió el hecho. El violento episodio ocurrió entre las 20.30 y las 21 del 24 de febrero de 2015. A esa hora, según el relato oficial, un hombre ingresó a la casa del sargento, de 49 años, en Riccheri al 2700, de Villa Gobernador Gálvez. Tras ello, tanto el policía como sus dos hijos veinteañeros salieron detrás del ladrón y los corrieron durante un trayecto de tres cuadras, hasta que llegaron a la cancha. En el camino, se sumaron otros vecinos, que también egredieron al muchacho. "Lo atacaron con palos y golpes. Después, le pasaron con una moto por encima", relató Fabbro. La víctima del linchamiento fue trasladada al Hospital Gamen, pero la gravedad de su estado hizo que lo derivaran a la terapia intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (HECA), donde estuvo internado hasta que murió el 13 de abril de 2015. Los acusados fueron detenidos tres meses después, cuando la fiscal reunió los testimonios y pruebas suficientes para sindicarlos. "Ya está, ya está muerto", dijo oír uno de los testigos de identidad reservada, la noche del hecho, cuando los agresores se retiraron y dejaron al muchacho agonizando, en medio de la oscuridad. "Somos inocentes. Más de cien personas me vieron en el club comiendo asado. No sé por qué nosotros estamos involucrados en esto. Ese hecho sucedió en otro barrio y con otras personas", intentó defenderse Monzón en la audiencia de ayer, cuando el magistrado ordenó que sigan presos.

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