13:28 › EUROPA

Yanukovich accede a declarar el cese del fuego en Ucrania

Luego de que el presidente ucraniano, el prorruso Viktor Yanukovich, echara al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y lo reemplazara por el actual titular de la Marina, almirante Yuriy, los dirigentes opositores Arseni Yazenyuk y Vitali Klitschko confirmaron la tregua dispuesta por el Gobierno y descontaron que el oficialismo suspendería el asalto que tenía previsto realizar a la plaza de la Independencia (Maidan), epicentro de las protestas, donde todavía se concentran miles de manifestantes.

La violencia política, que causó al menos 600 heridos en el peor momento de Ucrania desde su independencia de la Unión Soviética, agrava una crisis que empezó hace tres meses y expresa una vieja disputa de fondo por la identidad de una nación de 46 millones de habitantes dividida entre simpatizantes de Rusia y de la Unión Europea.

Durante la víspera miles de manifestantes armados con bombas y fuegos artificiales quemaron barricadas y varias carpas para levantar un muro de fuego y defender la plaza de la Independencia, que ocupan desde hace tres meses y que se ha convertido en el epicentro de las protestas contra Yanukovich. Densas columnas de humo negro seguían elevándose hoy al cielo desde el parcialmente quemado campamento opositor unas 24 horas después del inicio de la carga policial sobre la plaza.

Mientras los cancilleres de Francia, Alemania y Polonia se reunirán mañana en Kiev con ambas partes antes de celebrar una reunión con sus pares de la Unión Europea (UE), en Bruselas, para decidir si imponen sanciones al país, el presidente estadounidense, Barack Obama, advirtió que habrá "consecuencias" para cualquiera que se pase de la raya en Ucrania. En París, su secretario de Estado, John Kerry, dijo poco antes que Estados Unidos podría sumarse a las sanciones contra Ucrania para presionar al gobierno a dialogar con la oposición, que comenzó sus protestas en noviembre cuando Yanukovich se negó a firmar un acuerdo comercial con la UE por presunta presión rusa.

Rusia, por su parte, reaccionó a la violencia acusando a Occidente de instigarla por haber apoyado los reclamos de los opositores. La mayoría de los habitantes del oeste del país habla ucraniano y es opositora a Yanukovich, quien en cambio cuenta con un vasto apoyo en el sur y este de la nación, donde predominan las personas que hablan ruso y que quieren vínculos estrechos con Moscú.

La oposición exige la renuncia del presidente, en el poder desde 2010, y elecciones anticipadas, pero el mandatario se muestra dispuesto a resistir hasta el final de su mandato. Yanukovich, por su lado, acusó a los manifestantes de la violencia y dijo que los líderes opositores "cruzaron una línea roja cuando llamaron a la gente a las armas". El presidente anunció además una jornada de duelo por los muertos.

Yanukovich, cuyo país sufre un grave estancamiento económico, renunció a la firma del acuerdo de asociación con la UE en favor de un rescate financiero de Rusia por 15.000 millones de euros. La pulseada política continuó desde entonces, con Rusia y la UE tratando de ganar influencia sobre la exrepública soviética.

El Kremlin adelantó que dejará en suspenso el desembolso del siguiente tramo de su préstamo debido a la incertidumbre sobre el futuro del país y ante lo que llamó "intento de golpe". La canciller alemana, Angela Merkel, a su turno, se comunicó desde París con el presidente ruso, Vladimir Putin, con quien acordó "hacer todo lo posible para evitar una escalada de violencia" en la región. "Queremos hacer todo lo posible en favor del proceso político y hemos decidido mantener un contacto estrecho con Rusia", dijo Merkel tras reunirse en París con el presidente Francois Hollande, y con el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Hollande, por su parte, reiteró su deseo de "sancionar a los que provocaron la violencia imperdonable" en Ucrania.

Por la mañana, la plaza amaneció rodeada de policías, el subte no funcionó y la mayoría de los comercios no abrieron. El Ministerio de Salud precisó que los muertos ayer en Kiev fueron 25, algunos de ellos por heridas de bala, y agregó que los hospitales no daban abasto para atender a los 600 heridos. Además, una mujer, la víctima fatal número 26, murió baleada en la ciudad occidental de Khmelnytskyy.

El Ministerio de Interior dijo que entre los muertos en Kiev hubo 10 policías y que otros 349 agentes fueron hospitalizados, 74 de ellos con heridas de bala.

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Los enfrentamientos de la víspera dejaron 26 muertos en todo el país y generaron temores acerca de un prolongado derramamiento de sangre.
 
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