Cerraron la causa por las denuncias de la supuesta ex secretaria de Néstor Kirchner
Una historia armada para vender libros
Con gran apoyo mediático, Miriam Quiroga denunció en un libro que durante el kirchnerismo se trasladaban al sur bolsos llenos de dinero. Casación cerró la causa al establecer que “los hechos no existieron”.
Los testigos desmintieron incluso que el despacho de Miriam Quiroga estuviera enfrente del de Néstor Kirchner.Los testigos desmintieron incluso que el despacho de Miriam Quiroga estuviera enfrente del de Néstor Kirchner.Los testigos desmintieron incluso que el despacho de Miriam Quiroga estuviera enfrente del de Néstor Kirchner.Los testigos desmintieron incluso que el despacho de Miriam Quiroga estuviera enfrente del de Néstor Kirchner.Los testigos desmintieron incluso que el despacho de Miriam Quiroga estuviera enfrente del de Néstor Kirchner.
Los testigos desmintieron incluso que el despacho de Miriam Quiroga estuviera enfrente del de Néstor Kirchner. 

Tapas y tapas de diarios. Horas y horas del programa Periodismo para Todos. A pesar de toda la bambolla, ayer terminó en la nada la causa por los bolsos que se trasladaban al sur llenos de dinero. Aquel expediente, originado en una denuncia de Elisa Carrió, se basó en los dichos de la supuesta secretaria de Néstor Kirchner, Miriam Quiroga. La Cámara de Casación cerró la causa y dejó firme la decisión del juez Luis Rodríguez que estableció que “los hechos no existieron”. Según el fallo que ahora quedó firme, Quiroga nunca fue secretaria de Kirchner, que su oficina no estaba enfrente sino a 70 metros de la del santacruceño, que ella misma dio marcha atrás y dijo que sólo una vez vio un bolso, pero que no supo si tenía dinero y que, para colmo, fue desmentida en forma lapidaria por un policía federal, que fue pareja de Quiroga en la época de los hechos. El ex custodio presidencial y policía federal contó que la mujer se ofreció para realizar la entrevista con Jorge Lanata para promocionar un libro que se tituló, Mis años con Néstor, lo que vi. Hubo un intento de la UIF macrista de reabrir la causa a raíz de que en los Panama Papers apareció una empresa de un fallecido secretario de Kirchner, pero ayer quedó definitivamente cerrado porque no hay ninguna evidencia que altere los inexistentes hechos relacionados con los bolsos y porque sería alterar el principio de cosa juzgada.

El final de la historia fue dictado por dos jueces nada amigos del kirchnerismo, Juan Carlos Gemignani y Eduardo Riggi, mientras que votó en disidencia, a favor de reabrir el caso, el hombre directamente alineado con el macrismo, Carlos Mahiques. 

En su momento, el juez se basó en las declaraciones de los cuatro testigos que la propia Quiroga presentó: los cuatro dijeron que la mujer nunca fue secretaria del presidente, sino Directora de Documentación, cargo en el cual se ocupaba únicamente de recibir y clasificar las cartas que le daban a Kirchner antes o después de los actos en los que participaba. También el juez demolió la versión de Quiroga de que su oficina estaba enfrente del despacho presidencial, por lo que podía ver los bolsos. 

En este expediente ocurrió algo inusual. El juez, acompañado por el fiscal y los abogados de las partes, hicieron una inspección ocular de la Casa Rosada en 2014. El magistrado señaló que el despacho de Quiroga quedaba lejos del de Kirchner y que era falso que estuviera enfrente. Para recorrer los metros entre uno y otro lugar había que pasar varias puertas e incluso el Salón Verde. De manera que quedó constatado que Quiroga mintió, porque ella decía que vio los bolsos desde su oficina. 

De todas maneras la que demolió la denuncia fue la propia Quiroga. En la entrevista con Lanata dijo que vio a “tipos llevando los bolsos llenos de billetes”, pero cuando declaró ante el juez afirmó que sólo una vez vio un bolso y que no sabía si contenía dinero. En otra declaración dijo que el bolso tenía lingotes y se fue contradiciendo a sí misma. 

A esto se agregó la declaración del policía federal Néstor Senyszyn, custodio presidencial y pareja de Quiroga durante tres años. Senyszyn  contó que antes de ir a la entrevista con Lanata, en una hamburguesería, Quiroga le dijo que hacía la nota para promocionar su libro, que era su único ingreso. Senyszyn declaró que en toda la época de la relación, Quiroga no le habló ni de bolsos ni de dinero. El propio Senyszyn fue custodio presidencial –dejó de serlo después de un tiroteo a raíz de un robo– y sostuvo que nunca vio que se trasladaran bolsos, salvo con cartas. “Miles de cartas que le daban. Jamás dinero”, explicó. Senyszyn declaró que Quiroga le admitió que se autopromocionaba como amante de Kirchner para tener más poder.

En el fallo del juez, confirmado por la Cámara Federal y ahora por la Casación, se dice textualmente que “se dicta el sobreseimiento porque el hecho no existió”. En su momento, el expediente motivó una investigación sobre los bienes de todos los protagonistas, incluyendo un secretario de Kirchner, Daniel Muñoz, su esposa Carolina Pochetti y el gobernador Daniel Peralta. Hasta se investigó una empresa que un misterioso anónimo adjudicaba a Muñoz, pero resultó que la información era falsa. El secretario dejó su cargo muchísimo antes del inicio de la causa, en 2010.

En 2016, ya en el gobierno de Macri, la UIF macrista intentó la reapertura del caso a raíz de la aparición de Muñoz y Pochetti en los Panamá Papers. Pocos meses después el ex secretario de Kirchner murió, de manera que la investigación de los Panama Papers sólo abarca hoy a su esposa. De todas maneras, no hay evidencia de vínculo entre los dos hechos, ya que el movimiento de bolsos al sur fue desmentido por las pruebas y las declaraciones de todos los testigos, incluyendo los propuestos por Quiroga. 

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