El uso de nitrógeno para ejecuciones
Condenados de Oklahoma

Oklahoma anunció que planea utilizar gas nitrógeno para ejecutar a los prisioneros condenados a muerte, mientras los estados luchan por encontrar alternativas a sus menguantes suministros de drogas de inyección letal. Ese estado sería el primero en usar ese procedimiento como método de ejecución para el cual no se ha establecido todavía un protocolo en Estados Unidos. La decisión se tomó luego de que varios fabricantes de medicamentos prohibieron que sus productos fueran utilizados en inyecciones letales.

El nitrógeno es un gas inodoro e insípido que constituye alrededor del 78 por ciento del aire que aspiran los humanos, pero causa la muerte cuando se inhala sin nada de oxígeno. Al anunciar el plan, el fiscal de Oklahoma Mike Hunter dijo que el gas nitrógeno es un procedimiento “efectivo, fácil de administrar y fácil de obtener”. “Las ejecuciones son la aplicación más profunda del poder del estado”, dijo. “Creo en la justicia para las víctimas y sus familias y en la pena capital como adecuada para tratar a aquellos que cometieron esos crímenes”. Hunter dijo que la implementación podría tomar de tres a cuatro meses.

Hubo quienes criticaron el método. Robert Dunham, director ejecutivo del Centro de Información de la Pena de Muerte, alegó que la Asociación Médica Veterinaria de Estados Unidos realizó un estudio con animales y consideró que el proceso no era apropiado para la eutanasia de los mamíferos, por el prolongado tiempo de sufrimiento que les causaría antes de la muerte. Se desconoce el tiempo que puede tardar en morir una persona por este método.

Según indicó, la investigación determinó que, tras la inhalación del gas, un cerdo de 32 kilos tardó unos siete minutos en morir, lo que, en su criterio, supondría un tiempo de sufrimiento mayor para los humanos.

Dunham afirmó que no tiene conocimiento de que la hipoxia por nitrógeno se utilice en ningún otro lugar del mundo. “Este es otro proceso de ejecución que no se ha probado y es experimental”, añadió.

Dale Baich, uno de los abogados de un recluso del corredor de la muerte de Oklahoma, consideró que el estado necesitaba mostrar qué investigación científica tenía para probar la seguridad y legalidad de este nuevo proceso.

Q De The Independent de Gran Bretaña. Especial para PáginaI12

Traducción: Celita Doyhambéhère.