
AHORA

Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, Lola Mora, tiene un lugar ganado en el arte. En 1918 su obra cúlmine, la Fuente de las Nereidas, que representa el nacimiento de Venus, fue desplazada de la Plaza de Mayo a la Costanera Sur. “Lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la más maravillosa arquitectura”, dijo por entonces la escultora acosada por los conservadores. Ahora, a 160 años de su nacimiento, 90 de su muerte y a un siglo de su trabajo pionero “Combustibles (Problemas Resueltos)” acaba de recibir un reconocimiento inesperado de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas por sus aportes a la minería. A los 54 años se alejó del arte y se internó en el estudio de las piedras. La desvelaba la energía que contenían, una pionera del shale.