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Italia es un vergel de obras de arte, millones de turistas la visitan año a año para conocer los monumentos que sobreviven como legado de siglos de culturas. Franco Malosso von Rosenfranz se propuso seducir a más curiosos: organizó visitas al Anfiteatro Marítimo Berico en la ciudad de Vicenza. Cobraba 45 dólares por persona para encontrarse con el sitio que decía descubierto en 2005 y que databa del año 393. Una investigación arqueológica demostró que contenía fibra de vidrio, columnas de papel maché y yeso de principios de los años 2000. Malosso fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión por construcción ilegal y falsificación de obras de artes. La comuna de Arcugnano lo demanda, además, por 638 mil dólares.