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Año a año se producen, en promedio, cien tiroteos o incidentes con armas en escuelas de los Estados Unidos. Detectores de metales y mochilas blindadas conviven con el personal de seguridad que atesta los establecimientos. La libre portación de armas no se revisa y menos las causas que provocan ese espanto. Para el nuevo año escolar, distintos estados están contratando el servicio de drones diseñados para neutralizar a un hipotétco agresor. Luces, sirenas, cámaras y geles de gas pimienta componen la parafernalia tecnológica de los llamados “Ängeles de la guarda”. Se operan desde la sede de la fábrica que los diseñó en Austin, Texas. Florida ya los aprobó en tres distritos escolares a un costo de 20 mil dólares por escuela de mediano tamaño.