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“Es inteligente, es relinda. Hay que traerla para que tenga más protagonismo”, contó un artículo de The New York Times que recomendó Santiago Oría al entusiasmarse por la aparición en las redes de Lucía Libertaria. El cineasta personal y estratega de medios del presidente Javier Milei no advirtió que la atractiva influencer era un avatar hiperrrealista. " Me parece totalmente inofensivo. No tiene nada de dañino", declaró al enterarse. La repercusión internacional reveló su fallida ilusión y le valió una catarata de burlas por su candor estético.