El médico platense se negó a declarar y quedó alojado en la alcaidía
Detuvieron al urólogo acusado de abusos
Pablo Francisco Colaci, de 44 años, enfrenta cargos de “abuso sexual gravemente ultrajante” en perjuicio de dos pacientes, uno de 51 años y el otro de 15. Luego se sumaron dos víctimas. Las denuncias describen prácticas de masturbación y sexo oral.
Pablo Francisco Colaci fue detenido en la Clínica de la Ribera, en Ensenada.Pablo Francisco Colaci fue detenido en la Clínica de la Ribera, en Ensenada.Pablo Francisco Colaci fue detenido en la Clínica de la Ribera, en Ensenada.Pablo Francisco Colaci fue detenido en la Clínica de la Ribera, en Ensenada.Pablo Francisco Colaci fue detenido en la Clínica de la Ribera, en Ensenada.
Pablo Francisco Colaci fue detenido en la Clínica de la Ribera, en Ensenada. 

Un médico urólogo de La Plata fue detenido acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante” a dos de sus pacientes, uno de ellos menor de edad, y de haber violado el protocolo de actuación en consultas de rutina para esa especialidad. Luego de que la Justicia iniciara las actuaciones en el caso, en las últimas horas se sumaron dos denuncias más contra Colaci. Según trascendió, se trataría de un paciente mayor y un ex alumno de la Universidad Nacional de La Plata, donde el acusado era jefe de trabajos prácticos de la materia Histología y Embriología “A”, cargo que asumió en 2013.

Se trata de Pablo Francisco Colaci, de 44 años, quien fue apresado el lunes por decisión de la fiscal del Crimen de La Plata, Betina Lacki, acusado de haber abusado en su consultorio de un hombre de 51 años y de un adolescente de 15, quienes lo denunciaron por haberlos sometido a una serie de manoseos que incluyeron la masturbación y el sexo oral. Las víctimas “no tienen ningún tipo de relación entre sí, ni siquiera se conocen”, afirmaron fuentes cercanas a la investigación, y apuntaron que ambos episodios ocurrieron en distintos consultorios. La detención de Colaci se produjo en la Clínica De la Ribera, en la calle La Merced 286, del municipio de Ensenada, donde se secuestró una notebook, un teléfono celular y ficheros de pacientes.

Los investigadores reunieron indicios para sospechar que el 27 de marzo de 2015, en uno de los consultorios de esa clínica, Colaci, aprovechándose de su profesión, “en circunstancia que atendía a un paciente mayor de edad por un control de rutina sobre la próstata, abusó sexualmente del mismo”. La víctima contó que “lo hizo acostar boca arriba, le bajó los pantalones y calzoncillos y se le sentó al costado para reclinarse sobre su cuerpo y colocarle una crema y gotas en su pene, comenzando a realizar maniobras de masturbación”.

En el pedido de captura, que fue consentido por el juez de Garantías Pablo Raele, se expuso que el médico le dijo al paciente que le estaba haciendo esa práctica porque necesitaba “sacar una secreción para muestras” y que para ello además “debía hacer fuerza con la cola”. La fiscal describió en el expediente que la víctima le manifestó a su médico que se “sentía humillado, sin perjuicio de lo cual continuó con el mismo accionar”.

Lacki opinó que esa conducta “es trascendentalmente vejatoria, no sólo porque la misma excedía la práctica exigida por el protocolo de actuación de un médico urólogo para evacuar la consulta sobre el control de próstata, sino también por las circunstancias de su realización, configurando de este modo un sometimiento gravemente ultrajante”.

En el pedido de detención, la fiscal imputó a Colaci otro hecho similar, en perjuicio de un menor de edad, ocurrido el 9 de noviembre de 2016 en los consultorios Prestigio Médico, de calle 39 entre 18 y 19, de La Plata. Los investigadores remarcaron que las investigaciones se iniciaron en 2015 y que lo que más les sorprendió fue la segunda denuncia, ya que “los hechos ocurrieron, según el testimonio de ambas víctimas, exactamente en los mismos términos y del mismo modo”.

Después de que la Justicia recibiera la primera denuncia, se pidió al área de salud el protocolo de actuación en urología, tras lo cual los investigadores concurrieron a la Asesoría Pericial para que los médicos forenses analicen el relato de las víctimas y determinen si se trataba de un abuso. “Se concluyó que lo que hizo el urólogo está absolutamente fuera de cualquier protocolo”, contó una importante fuente con acceso al expediente y dio como ejemplo que “en los casos de fertilización, cuando el hombre debe dar muestra de semen, tiene privacidad y lo hace solo” y apuntó que “jamás el médico le extrae el semen o masturba al paciente”.

La fuente manifestó que “las víctimas denuncian que hubo maniobras manuales sobre el pene y masturbación, dijeron que en el momento no supieron cómo actuar y se quedaron en la consulta, pero que se dieron cuenta de que no era algo normal ni de rutina, sino que fue algo humillante y vejatorio”.

Uno de los abogados del imputado, Juan José Losinno, explicó que el médico “no va a declarar” todavía dado que “aún no pudimos ver las historias clínicas de los pacientes”. “Los hechos no se niegan, hubo tocamiento de penes porque es un médico urólogo. Acá lo que está en duda es si ese tocamiento fue a los fines de determinar si hay alguna enfermedad, como todo médico urólogo, o si hubo una intención extra. Por supuesto que mi cliente niega absolutamente una segunda intención”, dijo. 

Losinno sostuvo que “es un urólogo prestigioso y atiende a 70 pacientes por día desde hace años y jamás tuvo una denuncia”, relató que los dos denunciantes “entendieron que había una cuestión distinta a la médica, pero él lo niega ya que explica que un urólogo toca genitales por una intención médica, y no sexual”.  

Las denuncias por “abuso sexual gravemente ultrajante” contra el urólogo fueron elevadas al Tribunal de Etica del colegio de Médicos de La Plata. Allí explicaron que no existe un “protocolo de urología”, sino un código de ética que cualquier profesional debe cumplir y respetar. Las autoridades argumentaron que “el Colegio actuó rápidamente, se comunicó lo sucedido con el médico Pablo Francisco Colaci y fue elevado el Tribunal de Ética correspondiente, aunque todo quedará supeditado a lo que diga la Justicia”.

“Es un delito sexual, que excede a la ética profesional y se transforma en un delito penal, que deberá resolver la Justicia y a partir de ese fallo la entidad actuará en consecuencia”, aclararon desde el Colegio de Médicos de La Plata.

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