Coming Home (2015), el primer disco de Leon Bridges, tomó al mundo de la música por sorpresa: ¿de dónde había salido semejante cantante de soul, al que de inmediato se comparó con Sam Cooke y Otis Redding? En un panorama dominado por el hip hop y un R&B de vanguardia, el sonido vintage del álbum remitía la Motown de los ‘60. Pero tenía lógica que nadie supiera quién era el vocalista, porque hasta hacía poco había estado lavando platos en una steakhouse de Fort Worth, Texas, donde su madre lo había criado en medio de una comunidad cristiana. “Para mí fue muy natural grabar eso”, dice ahora Bridges, sentado en un hotel de Buenos Aires, donde anoche cantó por primera vez y donde hoy abrirá el show de Harry Styles en el DirecTV Arena. “En ese momento estaba rodeado de gente de la escena musical de Fort Worth que está muy preocupada por preservar ese material clásico del soul de los ‘60 y eso me inspiró para tratar de hacerlo. Pero al hacer esa música en ese momento, claramente no estaba pensando ‘Oh, el mundo va a amar esto, va a ser muy exitoso’ (se ríe). De hecho, es casi una movida de punk rock hacer esa clase de música. La hice porque quería. Muchas de esas canciones comenzaron con una guitarra, así que eran más folk que otra cosa, recién cuando las produjimos comenzaron a tener el sonido del R&B de los ‘60. Pero no tenía la intención de ir hacia ninguna parte con eso”.

Pese a la falta de expectativas de “pegarla”, el disco llamó la atención de inmediato y enseguida Bridges consiguió espacio en Saturday Night Live y recibió una nominación al Grammy, lo que contribuyó a aumentar su éxito. De hecho, cantó varias veces en la Casa Blanca, invitado por el entonces presidente estadounidense Barack Obama. “Muchas de las comparaciones que hicieron con mi música pueden poner a un artista en un lugar peligroso”, reflexiona el cantante, de 28 años. “Compararme con Sam Cooke o Marvin Gaye podrían haberme puesto en un agujero en el que, si yo decidiera cualquier cambio dentro de tres o cuatro álbumes, no sería tan bien recibido como lo es ahora. Por eso sabía que tenía que hacer un cambio”.

Esa voluntad de no quedarse en el ghetto del soul retro está plasmada en el flamante Good Thing, en el que Bridges comienza a trazar su propio camino a partir de las bases del género. La producción de Ricky Reed lo llevó a sonidos del R&B de los ‘90, aunque también se distinguen detalles de la música disco de los ‘70. “Vengo de una perspectiva diferente de la de la mayoría de los artistas de R&B de hoy”, explica el cantante. “Fue de mucha ayuda tener un material que tomaba el sonido de los ‘50 y los ‘60, porque ahora cuando encaro un nuevo estilo es bastante único. Siento que estoy tallando mi propio nombre. Para mí era importante no caer en un patrón en el que recreara a Frank Ocean o hiciera un R&B mezclado con trap, que es lo popular hoy. Por eso, fue importante mover el sonido hacia adelante pero manteniendo esa cualidad única que siento que siempre tuve”.

–¿Y no pensó que eso podía alejar a sus primeros fans, que amaron el sonido retro y al “nuevo Sam Cooke”?

–Sí, definitivamente. Cuando empecé a trabajar en mi segundo disco, pasé por un período de dudas porque quería agradarle a mis fans, por eso tenía cierta reticencia en moverme hacia adelante. Fue bueno contar con la devolución de mis amigos y mi equipo, porque cuando les mostré lo primero que había escrito y les dije que esa iba a ser la dirección del disco, me respondieron “Mirá, está bueno, pero vos podés hacer algo mejor”. En ese momento pensé: “Ok, no sé qué significa eso” (se ríe). Fue un proceso muy duro llegar a lo que tenemos ahora y estoy contento de haberlo hallado.

–Artistas que influyeron en su sonido inicial, como Marvin Gaye, no se quedaron siempre en el mismo sonido. ¿Esa también fue una lección que le dieron?

–No me corresponde a mí llenar el hueco de la música soul retro, eso fue como una declaración de principios que hice en el comienzo de mi carrera. Honestamente, intenté hacer otro disco de ese modo pero choqué contra una pared. Hay gente que se dedica a ese sonido retro, que estudió esos discos y sabe exactamente cómo hacer un álbum perfecto de soul. Pero yo no pude hacerlo otra vez... porque no sé cómo se hace. Mi primer álbum sólo fue mi mirada de lo que es el soul.

–En una entrevista dijo que quería aportar algo diferente al R&B de ese momento. ¿Qué cree que su música tiene para decir en el presente?

–Creo que trae de regreso un mensaje puro de amor y también le aporta un elemento sureño que no es realmente frecuente en el R&B. Hago R&B desde un lugar vulnerable, que es algo que no existe hoy, porque gran parte del género es muy varonil. Y está bien, pero yo tengo un mensaje diferente, que creo que representa cómo soy. Aunque miro a mi disco y creo que la mayor parte me pinta como un romántico...

–¿Y no lo es?

–En realidad, no (risas). Soy un poeta y trato de crear una atmósfera que represente a otras personas. La idea del amor me suena fantástica... en teoría (risas), pero todavía estoy jugando en la cancha. Pero hubo momentos de mi vida, de todas las mujeres con las que he estado, en los que pensé que podía estar con esa persona el resto de mi vida... si estuviera listo para eso. Pero todavía tengo que vivir mucho, hacer muchas giras. Por ahora quiero seguir siendo independiente.

– “Georgia to Texas”, la última canción de Good Thing, es muy reveladora sobre su personalidad y su historia familiar. ¿Tuvo dudas sobre mostrarse tanto?

–Sí, sí. Me cuesta mucho ser totalmente transparente en mi música. Sólo hay que ver de dónde vengo: mi primer disco era muy inocente, muy de la superficie. Pero llegué a un punto en el que quise ser honesto acerca de algunas de mis experiencias. En esa canción hablo de haber perdido la viriginidad con una prostituta, algo que jamás hubiese puesto en mi música dos años atrás. Pero crecer me hacer ser más honesto. Esa canción, además, es muy especial para mí y todo su proceso fue mágico. La escribí antes de ir a Los Angeles y no pensaba incluirla en el álbum, pero se la mostré a Ricky Reed para ver qué pensaba, y él hizo que fuera con saxo y contrabajo. Eso la hizo especial.

–Su carrera ha sido muy vertiginosa. ¿Hubo algún momento que recuerde como crucial?

–Diría que mi momento crucial fue el día que le dije al chef del restaurante que iba a renunciar. El equipo de management con el que trabajaba en ese momento me ayudó financieramente para que pudiera dejar de lavar platos y me dedicara completamente a la música. Y después de eso... hubo muchos, muchos momentos cruciales más: firmar contrato con un sello, salir de gira... Cuando publiqué Coming Home en SoundCloud, un blog la elogió, y ver cómo reaccionaba la gente a la canción me voló la cabeza. No entendía qué era tan especial en esas canciones.

–¿Y ahora puede verlo?

–Sí, en retrospectiva me parece que esas grabaciones son muy únicas en el contexto de la música retro soul de ese momento.

–Antes dijo que era muy inocente en ese momento, lo cual remite a los comienzos de artistas como Stevie Wonder y Michael Jackson. ¿Esa inocencia tuvo que ver con haber sido criado en una comunidad religiosa?

–Sí, tuvo mucho que ver con haber estado como a resguardo, pero incluso en ese punto no era un “chico de iglesia”. Lo que pasa es que si ponés a cualquiera en una plataforma, y todos los ojos y las expectativas se centran en él, es una carga pesada. ¿Cómo hacés para pasar de cantar ante tres personas en una noche de micrófono abierto a estar sobre un escenario frente a mil? Porque incluso en ese punto se espera que seas un intérprete fabuloso, un gran entertainer. Además, la percepción de la música soul en ese momento hacía que la gente esperara que yo fuera un tipo carismático que corriera por el escenario y que sonara como un predicador. Pero yo sabía que no toda la música soul es así.

–¿Cree que ahora ya desarrolló su personalidad escénica?

–Sí, eso creo. Me llevó un tiempo ser el dueño de mi escenario y darme cuenta de que era eso, mi escenario y mi tiempo para darle a esa gente el mejor show que hubiesen visto. Ha sido muy divertido desarrollar mi propio asunto y creo que lo que funciona es que nunca interpreté a un personaje sobre el escenario pensando en lo que se supone que tiene que hacer un músico de soul. No me hago el James Brown, me mantengo cerca de mis raíces. Hay cosas que tomé de la comunidad de hip hop de Texas, por ejemplo.