Vivas y ardientes
América latina | Comunitarias, barriales, villeras, afrodescendientes, migrantes y autónomas, las feministas del Abya Yala se reunieron el 3 y 4 de junio para gritar Ni Una Menos, exigir aborto legal, paro general y marcar una agenda política popular, antipatriarcal, sin racismo, caudillismos ni patrones, contra la colonización de cuerpos y territorios.
Imagen: Victoria Elizabeth para Emergentes

Tumultuosas y valientes. Así salieron a las calles las Feministas del Abya Yala que ocuparon el espacio público el 3 y 4 de junio, unidas a las movilizaciones convocadas por Ni Una Menos, porque las fechas no fueron confrontativas, como se dejó sentado durante la primera asamblea organizativa en la Mutual Sentimiento y contra la narrativa de una falsa cristalización de fracturas que intentaron generar algunos medios hegemónicos. “Diálogo y Encuentro” no sólo es el nombre que marcó una cancha diversa, contracultural, internacionalista, de feminismos populares el domingo último en Plaza de Mayo, sino la estela de un sendero plurinacional que se viene forjando entre mujeres, lesbianas, trans y travestis, campesinxs, villeras, indígenas, negras y afrodescendientes. Al calor de estos fuegos palpitan las movilizaciones del 8M y de Ni Una Menos para seguir marcando la agenda de aquí a este 13 de junio contra la violencia machista y en el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos en una gran vigilia popular frente al Congreso por el aborto seguro, legal y gratuito. Pero ninguna lucha se gana en soledad o con tristeza, quedó demostrado en el encuentro del 3 y 4J en los acuerpamientos clamando por justicia para lxs que ya no están y por las privadas de la libertad, por las que no quieren callarse más y por las precarizadas que salen de sus casas para reclamar trabajo digno, salud y educación en un proceso que no reconoce murallas.

“Venimos a pensarnos como feminismos sin fronteras, en un proceso de reconocernos y afianzar nuestras redes, porque la fuerza del feminismo tiene que ver con diversidad” dijo Claudia Korol, de Pañuelos en Rebeldía, en la apertura del conversatorio. Como un lazo aglutinante de la experiencia colectiva para construir políticas urgentes que sigan definiendo los mundos que queremos habitar, este año las movilizaciones del 3 y 4 de junio de Ni Una Menos fueron contraseña contra la violencia machista acá y en el mundo, enunciada desde el 8 de marzo en el Encuentro de Mujeres Zapatistas, en Guatemala, en Kurdistán, en Brasil y en España para reconocerse en las otras con sororidad en tiempo real, sin caretas. Y las Mujeres Originarias por el Buen Vivir agregan que es hora de descolonizar las decisiones en una gran campaña plurinacional y exorcizar los feminicicios de las guerreras a manos del Estado-Nación. “Nos queremos sin racismo ni xenofobia. Vivas y libres de abusos a nuestrxs niñxs, de vejámenes que responden a intereses empresariales latifundistas. Estamos hartas de la criminalización de nuestras luchas, gritamos Ni Una Indígena Menos.” 

Porque cambiar el mundo en que vivimos, dirá Celina Rodríguez, del Frente Popular Darío Santillán, es retomar la participación de las compañeras y los pañuelos verdes en la Marcha Federal para seguir reclamando hasta que se concrete un paro general, “que frene el ajuste en este sistema patriarcal y heteronormativo que no permite hablar”. Es, seguirá Natividad Obeso, de Amumra, concebir los derechos sin fronteras y a la migración como el derecho humano “de un gigante dormido que se está despertando”. Acuerpadas por las migraciones para unir luchas y cambiarlo todo, replica la activista afrocandombera, lesbiana y feminista Sandra Chagas. “Poder decir que somos las nietas y bisnietas de las que trajeron esclavizadas en los barcos, de las brujas que no pudieron quemar. Todas nuestras ancestras fueron violadas. Estamos en un Estado racista: es la afroargentinidad negada. Las mujeres afro son muchas, pero no las pueden reconocer porque las ven como lo popular, como las mulatas. No somos mulatas, ni mulas ni morochas argentinas. Vamos por un feminismo de identidad negra reivindicada.” 

Las lecturas, los abrazos, las danzas de humo verde y banderas magenta sostienen aquello que los feminismos no necesitan recordar porque lo llevan impregnado en batallas históricas. Que Analía Bruno, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Seguro, Libre y Gratuito abra los brazos hacia todxs mientras dibuja casi sin querer un corazón gigante para que el 13 de junio se vote el proyecto de ley, significa también hablar por todas las autonomías y por el derecho indeclinable a decidir. “Este debate lo ganamos contra los hipócritas y mentirosos antiderechos sin argumentos. Sabemos qué tenemos que exigir ese día en las calles con una gran vigilia.” En esa demanda se enlazan los modos de desobedecer al patriarcado, por eso Sabrina Montenegro supo de qué hablaba cuando exigió a un tiempo más generalidades gestantes debatiendo en el Congreso y Justicia por Diana Sacayán, “porque a Diana la mataron por reclamar derechos y por negra, sudaca y trans”. O Delia Ramírez, del Movimiento 138, de Paraguay, que propuso dejar de pensar el aborto en términos de fronteras nacionales “para ser verdaderamente libres en nuestros cuerpos y territorios”. La independencia económica para acceder a la salud en viviendas dignas, la disposición al goce y las políticas de autocuidados amplían las estrategias para resistir avanzando. “Y haciendo del Internacionalismo una fuerza propia”, planteó Verónica Gago, del Colectivo NiUnaMenos. “De qué manera nutrimos este cuerpo- territorio hoy nos hace el sentido y nos presenta formas nuevas de pensar las luchas. Desde el 8M no paramos de hacer, pero tenemos que darnos tiempo y analizar juntas una dimensión programática de cómo seguimos adelante coordinando luchas y poder.”

En la legitimación de ese cuerpo colectivo se enumeran los pedidos de Justicia por Marielle Franco, Berta Cáceres, Macarena Valdez, Guadalupe Campanur, Margarida Alves, Sakine Cansiz y todas las asesinadas en femicidios políticos territoriales; por las desaparecidas, por la libertad de Milagro Sala, de sus compañeras y de todas las presas por luchar. Andrea Zacarías, del Colectivo Pasarinho, alertó sobre la barbarie de una ola dirigencial conservadora que atraviesa a sangre y fuego la región y clamó por acciones feministas de fortalecimiento. Las referentes venezolanas de Mujeres por la Vida, sumaron el poder popular feminista del próximo reclamo de despenalización del aborto en la Constituyente de su país. El ciclo del 3 de junio en la Plaza culminará entre el 28 y el 30 de este mes, cuando las  Feministas del Abya Yala vuelvan a encontrarse para realizar el Tribunal Ético Feminista por Berta y Marielle, por la absolución de Higui, por las dirigentas mapuche criminalizadas y por la apelación de los fallos contra Mariana Gómez y Joe Lemonge. “Será el juicio a la Justicia patriarcal elaborando una sentencia colectiva que señale el carácter misógino, patriarcal, colonial, capitalista y racista que hemos venido percibiendo en cada una de las audiencias, y para sentipensar juntas caminos hacia una Justicia de los Pueblos, hacia una Justicia Feminista”, señala el documento final, leído por Liliana Daunes. “Nuestros feminismos no se convalidan como propiedad privada intelectual o política de nadie. Nuestros feminismos cultivan la libertad y no la disciplina. Se entrelazan, se mezclan, se tejen, se miran a los ojos y se reconocen. En nuestros feminismos dimensionamos la existencia personal en la comunidad, donde crecen y se vuelven potentes, plurales, masivos.”