Psicoanálisis y educación
El “fracaso escolar”

En el proceso de aprendizaje ¿qué lugar atribuimos a los deseos, ideales, duelos no elaborados, capturas, prohibiciones, traumas, ataques a la alteridad por parte de los otros primordiales? ¿A qué se llama fracaso escolar? ¿Cuáles son las causas? ¿Y las consecuencias? Los niños que no responden a las expectativas de la institución escolar padecen actitudes de rechazo, expulsión, segregación, estigmatización, culpabilización. Nos urge abordar estos problemas en las aulas, en los consultorios y en los hogares.

Todo aprendizaje requiere investir un proyecto. La socialización genera un proceso de simbolización que depende de la identificación con la potencialidad simbolizante de los otros significativos.

Lo social se incluye en la subjetividad y viceversa. Se trata de establecer, entre todas las relaciones sociales, cuáles son las privilegiadas en función del desamparo inicial en que se halla el niño y de la tensión erótica intersubjetiva que lo va a constituir. ¿Cómo articular las relaciones sociales de producción con los vínculos de alianza y consanguineidad? El psiquismo se plasma en la inscripción constitutiva de tales relaciones.

Las aspiraciones acerca de lo que se debe ser y tener (ideal del yo), así como las consignas acerca de lo que no se debe hacer (consciencia moral) están conformadas por las aspiraciones parentales y sus sustitutos. La madre es vocera e intérprete. Bordea el exceso, cuyas consecuencias serían despojar al niño del pensamiento autónomo. Exceso acotado, si renuncia a detentar el lugar de dispensador de toda fuente de placer y saber.

Es desde el ideal que se genera la represión. ¿Cuál es el ideal materno en cuanto al pensar del niño? La represión puede estar dirigida al contenido (al contrariar la moral convencional) o al proceso de pensamiento. Distingo cuatro avatares:

  1. Represión del contenido pero no del placer del pensamiento: el pensamiento puede continuar siendo fuente de placer en sus desplazamientos hacia la curiosidad en general.
  2. Represión del contenido y no narcisización del pensar: inhibición neurótica.
  3. Represión del contenido y preservación de la actividad del pensar con ulterior retorno de lo reprimido: erotización del pensamiento propia de la cavilación obsesiva.
  4. Ataque al pensamiento: cuando el pensar del niño amenaza el narcisismo materno (cuadros psicóticos). 


Estamos inmersos en un cóctel de contradicciones sociales, psicológicas, culturales y familiares. La subjetividad está bajo la influencia de un doble determinismo, natural y cultural, pero tiene su especificidad y su autonomía relativa. Si el psicoanálisis se duerme en los laureles negándose al debate corre el peligro de ser asimilado a esas profesiones que forman parte de un sistema de creencias donde se asientan oficios tales como la astrología y el ocultismo.

La clínica de los procesos de aprendizaje debe ser abordada desde el paradigma de la complejidad. Siempre habrá la acción conjunta, que cuesta deslindar, de la herencia, la situación personal, la historia, los conflictos neuróticos y humanos, las condiciones histórico-sociales y las vivencias.

En los últimos años las condiciones de subjetivación se han modificado al ritmo de profundos cambios socioculturales. Es un imperativo dialogar con representantes de otras disciplinas: de esta apertura de nuestras fronteras, saldremos fortalecidos y con más recursos para comprender el universo clínico actual.

Muchas veces el mundo psicoanalítico se ha cerrado sobre sí mismo. Abrirse no es volverse enciclopédico sino intercambiar con parte del saber humano: la sociología, la antropología, la pedagogía, la física, la química, la matemática, la historia, la lingüística. 

La constitución subjetiva es una psicogénesis y una sociogénesis. Una teoría del sujeto debe dar cuenta del pasaje-proceso desde la indiferenciación narcisista hasta la aceptación de la alteridad y del devenir. Lo hará concibiendo al sujeto no sólo identificado sino identificante; no sólo historizado sino historizante; no sólo pensado sino pensante; no sólo sujetado sino protagonista. El sujeto toma lo aportado, lo metaboliza y deviene algo nuevo. Los determinantes iniciales quedan relegados a la condición de punto de partida. 

Los psicoanalistas estamos en deuda con los profesionales de la educación. Debiéramos seguir leyéndolos y escuchándolos, porque una clínica de las dificultades del aprendizaje enriquece sin duda la clínica psicoanalítica. Una y otra necesitan una teoría del yo y del pensamiento, de la simbolización, de los ideales, para mencionar las más urgentes. La práctica psicopedagógica nos está trayendo propuestas teórico-técnicas novedosas, que amplían nuestros horizontes. 

Es por ello que como psicoanalista espero que de este encuentro interdisciplinario surjan propuestas que establezcan puentes y recursos para lidiar con las urgencias existentes. Se hace necesario superar el paradigma rígido “éxito/fracaso” enfocando la cuestión desde la promoción de la salud y no desde la detección o el tratamiento de la “enfermedad”.

* Psicoanalista y psiquiatra. Premio Konex de Platino (2006) por su trayectoria en psicoanálisis. Ponencia expuesta en el IV Congreso Internacional sobre problemáticas en educación y salud. Organizado por la fundación Sociedades Complejas.

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