Los libros que desaparecieron
Un saqueo de obras

Cosmos no era el único tesoro de la biblioteca. En su libro Lesa Naturaleza, publicado en 2002, Juan Carlos Sassaroli, médico veterinario y ex empleado del Zoológico de Buenos Aires, publicó una lista de algunos de los ejemplares que desaparecieron y que eran de un valor incalculable, como la Enciclopedia Razonada de Ciencias, Artes y Oficios, de Diderot, y D’Alembert, de 1778, cuyos ejemplares estaban cotizados en ese entonces en 150 mil euros cada uno y en total eran 33. 

Con ellos también desaparecieron volúmenes de la Enciclopedia Espasa Calpe, colecciones de publicaciones y fotografías de la Sociedad Zoológica de Londres entre 1827 y 1946, la colección privada de Estanislao Zeballos, fundador de la Sociedad Científica Argentina, Obras en Francés, de Darwin, la Enciclopedia Británica, publicaciones de la Gaceta de Buenos Aires; Obras de Johannes Brahms, el Diccionario Geográfico Universal y libros de los siglos XVII, XVIII y XIX.

Carlos Fernand, de Vida Silvestre, recordó que unos meses atrás fue a visitar el espacio donde funcionaba la biblioteca y se encontró con que ya no estaba. “Sabemos que fue llevada a otro lugar para ser inventariada y no sabemos en qué situación está hoy”, agregó.

Según explicó, la biblioteca tenía que ser digitalizada hace años, pero ni el gobierno de Mauricio Macri en la ciudad ni actualmente el de Horacio Rodríguez Larreta lo hizo. “Por obligación tenía el deber de la digitalización de la biblioteca y no se hizo. Si uno hoy va al zoológico se encuentra con la biblioteca desaparecida, entonces si el Estado no fue capaz de conservar el patrimonio en ese momento, por qué tendría que hacerlo ahora. Y concesionarlo lleva a una vez más a dejar en manos privadas un patrimonio que es de todos y que se va a perder”, reflexionó Fernand. 

En 1989 Gerardo Sofovich fue designado por el ex presidente Carlos Menem como interventor del Zoológico. Bajo la intendencia de Carlos Grosso, el médico veterinario Juan Enrique Romero, más conocido mediáticamente como “Dr. Romero”, ingresó como director General del zoológico y permaneció en el cargo hasta 1993. 

“La institución fue paulatinamente despojada y uno de los primeros momentos fue en la época de Sofovich. La biblioteca en ese momento era muy importante en términos patrimoniales, tenía cosas maravillosas y de altísimo valor, pero fue desguazada”, dijo Fernand.

Reseñó que “ya en la gestión de Sofovich una parte de esa biblioteca fue trasladada al Museo de la Cuidad y en el traslado entre el zoológico y el museo parte de esa biblioteca se perdió, la parte más valiosa, la parte que era patrimonio de la ciudad y muchos libros raros, curiosos”. 

Desde el Museo de la Ciudad de Buenos Aires aseguraron que no hay forma de saber cuál es patrimonio del zoológico que se encuentra en la institución “porque el tema está judicializado”.

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