TEATRO. Todo empieza cerca del final, comedia dramática dirigida por Pablo Boffelli
El Padre Enzo, en busca de su identidad
El rosarino Ignacio Robiolo revela circunstancias de la obra que presentó en el norte y que ahora protagoniza cada domingo en el teatro Odiseo. “Lo revolucionario de lo simple”, pondera.
Robiolo encarna a un sacerdote que recurre a un inesperado mediador.Robiolo encarna a un sacerdote que recurre a un inesperado mediador.Robiolo encarna a un sacerdote que recurre a un inesperado mediador.Robiolo encarna a un sacerdote que recurre a un inesperado mediador.Robiolo encarna a un sacerdote que recurre a un inesperado mediador.
Robiolo encarna a un sacerdote que recurre a un inesperado mediador. 

El Padre Enzo es un cura que ha decidido acercar la palabra de Dios a lugares alternativos, pero algo conspira contra esta tarea y entonces le pide a Fausto, su alter ego y capitán de squash, que lo haga por él, realizando una versión resumida de las tragedias bíblicas. El Padre Enzo no puede abrir la Biblia frente al público y esto le impide dar cuenta de la palabra sagrada; esta intermediación de Fausto lo empujará a replantear su identidad. Estos son los ingredientes principales de Todo empieza cerca del final, comedia dramática interpretada por el dúctil actor rosarino Ignacio Robiolo, dirigido en esta oportunidad por Pablo Boffelli.

Los personajes principales de la obra nacen de un colectivo de teatro de humor rosarino llamado “Arrojo Seco”. Al exponerlos en todas sus facetas, Robiolo -integrante de aquel grupo y protagonista de esta nueva obra- fue entendiendo que ellos eran parte de su propia personalidad.

“Estos personajes tenían, sin embargo, vida propia y me brindaban la posibilidad de despegarme de aquellos rasgos elegidos por los personajes, como si el juego de actuar de otro nos permitiera acercarnos a uno mismo”, reflexiona el autor en diálogo con Rosario/12.

El teatro para este actor fue convirtiéndose en una llave que abría puertas hacia lo desconocido; por eso -según comentó a este diario- el trabajo en grupo fue clave para comprender estos procesos ineludibles. Con el correr del tiempo y experimentando la dualidad extrema entre el padecer y el disfrutar, Ignacio fue soltando el grupo Arrojo Seco y empezó a actuar solo, especialmente en varietés.

“Esto confirmó la importancia de seguir explorando a través de la actuación y por eso llama a Pablo Boffelli, con quien ya había concretado una temporada con una obra de Arrojo Seco dirigida por él y el trabajo empezó a tomar forma de un unipersonal corto”, cuenta.

Este diseño de espectáculo fue pensado -según los actores- para formar parte de un viaje en bicicleta por el norte argentino.

“Al principio se llamaba «Una escena» -dice Robiolo- hasta que luego de seis meses de trabajo, apareció, porque realmente fue una aparición, una obra de cuarenta minutos de duración llamada Todo empieza cerca del final. La presentamos en Tucumán, Salta, Catamarca y Jujuy, más de veinte veces”.

El viaje norteño duró ocho meses y continuó su recorrido aquí, en Rosario, con el regreso después de seis meses más de trabajo, ya con el nombre de grupo TeatroPuerta presentando este unipersonal en teatro Odiseo (San Lorenzo 1329), todos los domingos a las 20.

“Hay algo revolucionario en la simpleza y TeatroPuerta sospecha que llegar a ella es un trabajo en sí mismo; es una decisión utilizar la menor cantidad posible de recursos ajenos al cuerpo del actor porque se confía en la actuación y en la capacidad expresiva de ese cuerpo”, deducen los integrantes de este colectivo que apostó a una propuesta sostenida a partir de la actuación.

“Por eso este unipersonal está compuesto por el cuerpo del actor, un vestuario y un objeto; si una persona logra conectarse con sus emociones esto sólo es conmovedor, nuestro trabajo se reduce a construir las circunstancias que faciliten la expresión de las emociones y ser lo más honesto posible con ellas y con nosotros mismos”, confiesa Robiolo.

Esta agrupación teatral nace cuando sus integrantes descubren que además del espectáculo y de la necesidad de contar y compartir aquello que tenían para decir, los unía la inquietud de aprovechar su trabajo para indagar en la búsqueda de una forma cada vez más auténtica de estar en el mundo.

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