“Colección dorada Vol. 1”, una nueva aventura de enredos con La Familia de Ukeleles
La swingueada familia
El sexteto registró su rescate estético del swing, el calipso y el vals en un simple que suena a otro tiempo y otro lugar.
“Vamos a las raíces y mezclamos todo”, aseguran, y el disco en vivo que publicarán este año promete confirmarlo.“Vamos a las raíces y mezclamos todo”, aseguran, y el disco en vivo que publicarán este año promete confirmarlo.“Vamos a las raíces y mezclamos todo”, aseguran, y el disco en vivo que publicarán este año promete confirmarlo.“Vamos a las raíces y mezclamos todo”, aseguran, y el disco en vivo que publicarán este año promete confirmarlo.“Vamos a las raíces y mezclamos todo”, aseguran, y el disco en vivo que publicarán este año promete confirmarlo.
“Vamos a las raíces y mezclamos todo”, aseguran, y el disco en vivo que publicarán este año promete confirmarlo. 
Imagen: Cecilia Salas

Si es verdad que la orquesta del Titanic tocó hasta que se hundió el barco, también es fácil imaginarse a los músicos de La Familia de Ukeleles aferrados a sus instrumentos, de impecable frac y mirada vidriosa, tocando un anarcobolero melancólico mientras el bote se encamina al fondo del océano. Con un repertorio que pasa por el swing, el blues, el calipso, el folk, el vals y la música hawaiana, la banda viene de lanzar el single Colección dorada Vol. 1 y para fin de año prepara el volumen dos. Y en el medio tiene entre manos el disco en vivo Con ritmo en la sangre, título que remite a los álbumes grabados en directo por el gran guitarrista de jazz y compositor Oscar Alemán.

Emplazado en un pequeño local al fondo de una galería sobre la avenida Santa Fe, en el que ensayan, dan clases y venden instrumentos, el búnker de La Familia de Ukeleles tiene un espacio geográfico-temporal difuso. Hay retratos de Marilyn Monroe y Elvis tocando el ukelele, paredes tapizadas con cuadritos de épocas doradas y la tapa del disco de un grupo germano-hawaiano de nombre Trauminsel Hawaii, con fotos de mujeres polinésicas en plan ula ula. “En los 60 lo hawaiano la pegó en Alemania”, cuenta Adrián Capresi, que toca ukelele, steel guitar y banjo, además de cantar. Su look aporta mucho a la estética del grupo: lleva puesto jardinero con boina gris y parece un working class hero recién cesanteado de la crisis del ‘29.

Esto de ser una familia sin que haya parentesco de por medio es algo que buscaron a propósito. “Nos gusta el chiste de ser familia en distintas situaciones y repertorios”, explica Mel Muñiz, cantante, ukelelista y trompetista. Por ejemplo, en El Gran Rubí, el segundo disco, eran un clan circense de los años ‘20 y cada cual tenía su papel: la equilibrista, el levantador de pesas, el mago con bola de cristal… “Siempre vamos a las raíces y mezclamos todo”, comparte Matías Martinelli, que canta, toca guitarra tenor, banjo y admira fuerte la obra de Oscar Alemán.

Nos gusta trabajar desde el silencio y que todos vayamos a la canción. Creo en el silencio que logramos, en ese aire”, afirma Martinelli sobre la formación que completan Damián Manfredi en contrabajo, Luciano Pellegrini en percusión y voz y Nacho Choro en violín y voz. De hecho, es muy interesante el sonido que consiguen: aunque son un sexteto, tienen estampa de big band minimalista, con cintura acústica para tocar desde un swing de entreguerras hasta una canción hawaiana de cadencia espesa y fantasmagórica, sin perder actitud rockera en el escenario.

Con el lanzamiento de este último single, que tiene el swing circa años ‘40 Hurry Up y el bolero Sin tu cariño, dicen estar “experimentando nuevas formas” de producirse. Una de ellas es seguir explotando al máximo la grabación en vivo. Así fue con el primer volumen de la Colección Dorada y así va a ser también con el segundo, además del álbum en directo que grabaron “en ronda” en un show en el Espacio Xirgu Untref, el 6 de abril pasado, y que verá la luz antes de diciembre.

* La Familia de Ukeleles toca el sábado 22 de septiembre a las 21 en Café Vinilo, Gorriti 3780.

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