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Tres años después de que estallara en Estados Unidos el escándalo del dieselgate de Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles del mundo enfrentó la semana pasada su primer gran juicio por el caso del software que alteraba las emisiones de motores diésel. La Audiencia Territorial de Braunschweig deberá determinar a lo largo del proceso si el gigante de Wolfsburg debería haber informado a la Bolsa y los mercados del engaño, para dar la oportunidad a sus accionistas de que evitaran las pérdidas por la bajada que sufrió la acción. Los afectados reclaman unos 9500 millones de euros en concepto de indemnizaciones.

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