Denuncia contra el Ejecutivo y ante la Legislatura de la provincia
La acusación que desliza una jueza
Susana Luna dice que la discriminaron dos veces en la postulación como camarista. Sostiene que es “por rebelde y por mujer”.
La Asamblea Legislativa ya conoce la denuncia que formalizó la magistrada provincial.La Asamblea Legislativa ya conoce la denuncia que formalizó la magistrada provincial.La Asamblea Legislativa ya conoce la denuncia que formalizó la magistrada provincial.La Asamblea Legislativa ya conoce la denuncia que formalizó la magistrada provincial.La Asamblea Legislativa ya conoce la denuncia que formalizó la magistrada provincial.
La Asamblea Legislativa ya conoce la denuncia que formalizó la magistrada provincial. 

Desde Santa Fe.

La jueza penal de Santa Fe Susana Luna denunció a Miguel Lifschitz por supuestas “omisiones discriminatorias” en dos hechos: en 2015, cuando la excluyó de la lista para cubrir seis vacantes en la Cámara Penal de Santa Fe, a pesar de haber calificado sexta en el concurso del Consejo de la Magistratura; y en 2018, cuando la volvió a excluir en la designación de tres postulantes para la Cámara Penal de Rafaela, que la Asamblea Legislativa trató el jueves pasado. La magistrada presentó la denuncia el viernes 7 ante el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) en Buenos Aires, y luego notificó de ese proceso a la Legislatura. Según Luna, el gobernador la discriminó en el primer caso porque ella “impugnó judicialmente” un decreto que le impedía participar en el concurso –que después fue corregido por el propio mandatario- y en el segundo, por su “condición de mujer”.  

Luna asumió como jueza penal subrogante en octubre de 2010 y es titular desde noviembre de 2011, cuando la Asamblea Legislativa aprobó su pliego. En 2015 concursó para cubrir seis vacantes en tres salas de la Cámara Penal de Santa Fe. Tuvo problemas para inscribirse porque estaba vigente el decreto 3904/12, que limitaba los ascensos de jueces a permanecer tres años en el cargo. No podían concursar si sus pliegos habían sido aprobados “en un período inferior a tres años”. Una bolilla negra.

Por entonces, Luna tenía dos años y ocho meses en su puesto, le faltaban cuatro meses para cumplir los tres años. A su juicio, el impedimento era “inconstitucional”. Intentó anotarse, pero la rechazaron, por lo que inició una acción de amparo, a la que se sumaron otros cuatro excluidos. La Cámara en lo Contencioso Administrativo le dio la razón.   

Sin embargo, esa sentencia se le volvió en contra: quedó “estigmatizada” en la Casa Gris como “concursante amparista”, es decir, “rebelde” –dice- porque el fallo de la Cámara generó un efecto político: Lifschitz tuvo que corregir el decreto 3904/12 con otro decreto, el 854/16, que redujo el plazo de permanencia en el cargo de tres años a sólo uno. “Ese fue uno de los motivos por los cuales jamás el gobernador propuso mi nombre a la Asamblea Legislativa, a pesar de haber estado, por mérito, entre las candidatas posibles según las evaluaciones previas del Consejo de la Magistratura”, planteó la magistrada.

En el concurso de 2015 para cubrir las seis vocalías en la Cámara de Penal de Santa Fe eran trece postulantes y Luna fue la única mujer que calificó sexta en el orden de mérito. En la lista que envió a la Legislatura, Lifschitz excluyó a Luna y a los otros cuatro “amparistas”. Y así propuso en el sexto lugar al juez de Vera Nicolás Muse Chemes, que había salido décimo y a quien –por la impugnación del movimiento de mujeres- tuvo que reemplazar por el hoy camarista Bruno Netri, sobrino del ministro de la Corte Suprema, que era el undécimo.

Luna dijo que su “exclusión” de esa lista que Lifschitz envió a la Legislatura “violentó la costumbre” de respetar “el orden de mérito” del Consejo de la Magistratura y la consideró una “omisión discriminatoria” del mandatario.

El segundo hecho ocurrió en el concurso para cubrir dos cargos en la Cámara Penal de Vera y tres en la de Rafaela. Ella sólo participó en el segundo. Pero se realizó una sola lista de méritos, en la que apareció en el octavo lugar. Lifschitz mandó los pliegos a la Legislatura –que se tratan el jueves- y tampoco fue incluida a pesar de ser “la única postulante mujer. “El gobernador tuvo oportunidad de poner en práctica su intención de mejorar la representación igualitaria de género en la Justicia, tal como lo pregonó con el proyecto que envió a la Legislatura, pero prefirió hacer caso omiso, poniendo otra vez en evidencia su indiscutible contradicción”, reprochó Luna.

 “Fui discriminada dos veces”, dijo. Primero, en el concurso de 2015 cuando salió sexta y no enviaron su pliego porque impugnó el decreto 3904/12 y en el de 2017, por género. Lo de Lifschitz son “omisiones discriminatorias” por mi “rebeldía” al cuestionar un acto administrativo y por su “condición de mujer”, concluyó la jueza.

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