Leonardo Vaca, premiado en el Festival Gabo por su registro de la marcha Ni Una Menos

“Quise buscar otra forma de documentar”

Memoria, Verdad y Justicia para las pibas, registro del fotógrafo argentino con mujeres tras un vidrio esmerilado, fue considerado “un trabajo de carácter universal” por el jurado de la FNPI. Hubo distinciones a piezas sobre el éxodo venezolano, el desmonte en el Chaco paraguayo y un derrame de petróleo en Amazonia.
“Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste”, dijo Vaca sobre su trabajo.“Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste”, dijo Vaca sobre su trabajo.“Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste”, dijo Vaca sobre su trabajo.“Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste”, dijo Vaca sobre su trabajo.“Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste”, dijo Vaca sobre su trabajo.
“Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste”, dijo Vaca sobre su trabajo. 
Imagen: Cortesía David Estrada Larrañeta

Desde Medellín

Y llegó el anuncio y hubo felicidad para un argentino, pero también para todo un movimiento y una lucha que con ello consigue aún más visibilidad: en la noche del jueves, el Premio Gabo consagró en la Categoría Imagen a Leonardo Vaca por su trabajo Memoria, Verdad y Justicia para las pibas, un ensayo fotográfico de alto valor tanto testimonial como poético realizado durante la marcha Ni Una Menos de 2017 y publicado por la Revista Anfibia. Los fundamentos del jurado de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano fueron contundentes. “El trabajo aborda cuestiones de la mujer del hemisferio norte y sur. Son imágenes fuertes de mujeres argentinas, pero su objetivo es de carácter universal”, señaló Alberto García Ferrer; “Hace que el fotoperiodismo vuelva tener el eje narrativo de las historias en las emociones, cumple uno de los objetivos claves del periodismo que es meterse en tu cuerpo, provocar emocionalmente con información”, añadió Omar Rincón, periodista, académico y ensayista colombiano, mientras que el fotógrafo portugués João Pina distinguió la creatividad del autor: “Hay poesía en las imágenes y un valor informativo tremendo, que consigue esa borrosidad que no permite identificar a las mujeres”. El trabajo de Vaca, con texto de María Florencia Alcaraz, puede ser apreciado en www.revistaanfibia.com/cronica/memoria-verdad-y-justicia-para-las-pibas/

“Es raro que alguien te pida hacer una fotografía y al momento de hacerlo te ponga un vidrio casi opaco delante, era difícil que se comprendiera de entrada lo que buscaba, pero agradezco a esas personas que confiaron y se dieron al juego del retrato extraño: los resultados fueron muy interesantes,  generaron una forma de documentar muy diferente”, señaló Vaca a Página/12 minutos después de bajar del escenario, visiblemente emocionado. “Cuando me propusieron hacer esta nota decidí no hacerla de manera tradicional, aunque aún no sabía bien de qué manera resolverlo... con tanta libertad que me dieron también es difícil moverse”. El fotógrafo recordó ese vidrio esmerilado que encontró descartado en la puerta de una vidriería, hizo un par de pruebas con su hijo “y funcionó la técnica, el artilugio”. “Esto es como una flor en un árbol de veinte años de carrera”, dijo Vaca, para quien la imposibilidad física de abarcar toda la marcha y el deseo de encontrar otra mirada conformaron a un registro de doble significado. “Hay una poesía de la imagen, sí, pero a la vez tiene una carga muy pesada, no es un chiste. Se trata de apostar, de arriesgarse a hacer las cosas de una manera libre, pero fundamentalmente con respeto y corazón. En el escenario dije que me resultaba raro ser un hombre aceptando un premio en nombre de las mujeres, pero yo acompaño esta causa con respeto y admiración, y creo que la sociedad entera debería acompañarla: las mujeres y sobre todo los hombres tenemos que resetearnos, porque la cultura machista es una enfermedad vieja que tenemos, a cada momento tenemos que repreguntarnos todo”.

El anuncio de los premios “a las mejores historias de Iberoamérica” es el corazón del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, que cerrará  en la noche del viernes luego de otra intensa ronda de charlas y talleres en diez sedes de Medellín. En el gigantesco salón abierto Orquideorama del Jardín Botánico hubo discursos del alcalde Federico Gutiérrez y de Jaime Abello Banfi, Director general de la FNPI, antes de pasar a aquello que, en las mesas repartidas por el lugar, tenía en vilo a los doce finalistas. La categoría Texto fue para el peruano Joseph Zárate, quien en Un niño manchado de petróleo, publicado por la revista española 5W, fue a fondo en los profundos efectos, no solo ambientales, de una de las peores catástrofes ambientales en la historia del Perú, un derramamiento de petróleo en Nazareth que, a la hora de la limpieza, sirvió para otra forma de explotación hacia la comunidad awajún. En Cobertura fue distinguido el nutrido equipo de El Tiempo y Efecto Cocuyo encabezado por la colombiana Ginna Moreno, que le dio forma a Venezuela a la fuga, retrato de la multitud de venezolanos que intentan insertarse en otros países, a menudo enfrentados a violentas situaciones de xenofobia. En Innovación, en tanto, el equipo paraguayo de El Surtidor protagonizó uno de los momentos más descontracturados de la ceremonia, cuando armó un feliz pogo en el escenario para celebrar el triunfo de Los desterrados del Chaco, una original forma de mostrar el desastre del desmonte y sus efectos climáticos exclusivamente para celulares.

La ceremonia incluyó también un reconocimiento a la Excelencia Periodística para el español Ignacio Escolar, director de eldiario.es, y el Reconocimiento Clemente Manuel Zabala a Diego Martínez Lloreda, director de información de El País, de Cali. Después llegaron los brindis, los abrazos, las felicitaciones cruzadas, el olvido de todo protocolo y a las charlas a menudo impublicables entre periodistas de toda América Latina, Estados Unidos y Europa. Para los representantes argentinos, sobre todo, no fue una noche más: no faltó el pañuelo verde alzado con orgullo y la sensación de que, aun después de la derrota en el Congreso por la Ley IVE, hay gestos que ayudan a redoblar fuerzas para la lucha.

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