Efecto Amalia sacó Naturaleza transitoria con dos cantantes principales y método I Ching
La distancia entre lo raro y lo feo
Con prolijidad, buen gusto y la búsqueda permanente del buen audio, el grupo armó su tercer disco a través del libro chino
“Nunca quisimos sonar como tal banda, por eso nuestras canciones son un poco raras. No feas, raras”, distinguen.“Nunca quisimos sonar como tal banda, por eso nuestras canciones son un poco raras. No feas, raras”, distinguen.“Nunca quisimos sonar como tal banda, por eso nuestras canciones son un poco raras. No feas, raras”, distinguen.“Nunca quisimos sonar como tal banda, por eso nuestras canciones son un poco raras. No feas, raras”, distinguen.“Nunca quisimos sonar como tal banda, por eso nuestras canciones son un poco raras. No feas, raras”, distinguen.
“Nunca quisimos sonar como tal banda, por eso nuestras canciones son un poco raras. No feas, raras”, distinguen. 
Imagen: Cecilia Salas

“La idea era partir del I Ching y hacer un disco basado en el libro de los cambios”, dice Brian Pineda, uno de los dos cantantes de Efecto Amalia. Sabían que Naturaleza transitoria tendría doce canciones, seis oscuras y seis luminosas, y que comenzarían con doce lanzamientos de monedas del I Ching, el libro oracular chino de las mutaciones. Si bien cada una de las 60 respuestas manifestadas en hexagramas tiene una interpretación arbitraria, Efecto Amalia leyó y descifró esos códigos y les dio forma de canción. “Nos juntábamos para leer y en base a eso empezamos a hacer riff de guitarras, y así se fue armando”, cuenta Brian. El último punto a hilvanar fueron las letras, que se escribieron junto a Fernando Yañez, cantante, y Santiago Martínez Cartier, baterista y además escritor.

Varios de los integrantes de Efecto Amalia estaban interesados en el I Ching. Brian, por ejemplo, se había obsesionado con el escritor estadounidense Philip K. Dick. “Él lo usó para decidir qué pasaba con los personajes. Porque el libro del I Ching es un oráculo que uno puede consultar y te da una respuesta. Philip Dick consultaba el oráculo, tiraba las monedas y decía ‘Este personaje va a hacer esto, lo que dice el hexagrama 52’”, señala.

Los músicos de Efecto Amalia se conocieron en el colegio y luego publicaron dos discos, Despertar (2011), cuyo sonido puede observarse como “más joven”; y La república (2014), que fue grabado en Buenos Aires y mezclado y masterizado en Estados Unidos por Kris Crummett, productor de Sleeping with Sirens, Issues, Dance Gavin Dance, Drop Dead, Gorgeous y Alesana. “El tipo es súper reconocido en el ámbito del hardcore. Y La república es un discazo también. Justo cuando terminaron de grabarlo y lo sacaron, me invitaron a cantar”, cuenta Pineda.

Con Slipknot como banda de referencia en común, Efecto Amalia se apoya en las voces como punto fuerte de las composiciones. “Nos parece gracioso porque no somos para nada metaleros, somos más del rock y el pop. Coincidimos en muchas bandas pero escuchamos cosas muy diferentes”, cuenta Brian y enumera el post hardcore, Charly García, Spinetta, música de los ‘70 y Morrissey como soundtrack. Naturaleza transitoria es el primer disco que incluye dos cantantes principales como decisión estética. Y son las voces las que mandan en la armonía, conversan, se unen y hacen que la decisión de escribir las letras a través del libro de las mutaciones tenga sentido.

Canciones como Tabula rasa, Nudos del tiempo, El mejor lugar para esconder un árbol o Como en casa revelan la prolijidad, el buen gusto y la búsqueda perpetua del audio. “Nunca dijimos ‘queremos sonar como esta banda’, por eso las canciones son un poco raras. No son feas, son raras, dicen cosas raras, no es tan simple”, reflexiona el cantante. Yrecuerda la noche del lanzamiento del disco, en una reunión con invitados, familia y prensa en la que hicieron una escucha con sonido holofónico. “Fue un poco terrible por la situación de estar ahí totalmente a oscuras y escuchándolo sin poder salir… Es más, mucha gente salió porque, no sé si por algo que habían ingerido o qué, pero se sentían mal”, cuenta. Es probable que el ímpetu del audio, el contenido implícito de las letras y la entrega que supone este combo de música y poesía oracular resulte un cóctel en demasía intenso y poderoso.

* Efecto Amalia toca el sábado 17 de noviembre a las 19 en Cir, Emilio Mitre 437, Ramos Mejía.

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