La jueza Hardt va a interrogar a Lula
La sucesora, en línea con Moro

El ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, será interrogado el 14 de noviembre en relación a otro caso dentro de la investigación Lava Jato en el que se le acusa de supuesta corrupción y lavado de dinero. El interrogatorio será presencial y conducido por la jueza Gabriela Hardt, quien comanda ahora el caso en lugar de Sergio Moro, ya que éste aceptó ser ministro de Justicia del presidente electo, el ultraderechista Jair Bolsonaro. La defensa del ex mandatario volvió a pedir su liberación y denunció la parcialidad de Moro. 

Lula debe responder por el presunto beneficio de reformas pagadas por grandes constructoras entre 2010 y 2014 en una hacienda en Atibaia, interior de San Pablo, atribuida “de facto” al exmandatario a cambio de contratos con Petrobras. Hardt, considerada una jueza “de línea dura” en materia judicial por sus colegas, fue directora de la Penitenciaría Federal de Catanduvas (Paraná) y quien interrogó esta semana sobre el caso al empresario Marcelo Odebrecht, que tiene un acuerdo de delación premiada con la Justicia. El empresario, entonces presidente de la constructora Odebrecht, afirmó que las reformas en la hacienda estaban relacionadas con “la persona física” de Lula. Pero la defensa del ex presidente sostiene fuertemente su inocencia, asegura que la propiedad no le pertenece e insiste en que la denuncia es parte de una campaña de acoso político-judicial. Los abogados, además, volvieron a pedir su liberación y la suspensión de las causas en su contra en manos de Moro después de que aceptara ser ministro de Bolsonaro, ya que alegan parcialidad por parte del juez. “Lula es víctima de una cacería judicial desencadenada por un agente con toga (...) que buscó anular sus libertades y derechos”, afirmó la defensa del ex mandatario. Moro replicó el martes, en una conferencia de prensa, que Lula había sido condenado y encarcelado porque cometió un crimen y no a causa de las elecciones. El ex presidente se encuentra recluido en una celda solitaria en la sede de la Policía Federal de Curitiba desde abril.

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