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Hunter S. Thompson

Periodismo de alto riesgo

En los años ‘60, Hunter S. Thompson se inventó su propia categoría de periodismo, el gonzo, y también creó a su propio personaje: el acompañante de los Ángeles del Infierno, el cronista en peligro que vive la experiencia al contrario de ser un observador, el hombre que experimenta con drogas y de los días tóxicos saca un libro como Miedo y asco en Las Vegas. Las armas, el desierto, los autos, los cigarrillos con boquilla, las amistades con famosos, los desplantes: Thompson era un hombre de su época y, además, era un gran escritor y un lector voraz. Sexto Piso publica Antigua sabiduría gonzo (con traducción de Javier Guerrero), una recopilación de entrevistas desde 1967 hasta 2005, en medios tan diversos como radios, High Times, Vanity Fair, Playboy o en televisión con Conan O’Brien. Aquí reproducimos un fragmento editado de la que le hizo P. J. O’Rourke para Rolling Stone en 1993: Thompson habla sobre las drogas, los años 60, su madre bibliotecaria, el budismo, Hemingway, Dos Passos y Nabokov, y sobre por qué siempre quiso ser un escritor tan bueno como su ídolo, F. Scott Fitzgerald.