Discriminan a un alumno por ser gay y echan a los compañeros que se solidarizaron con él
La escuela de formación homofóbica
Un colegio religioso de Salta reprendió a un estudiante por usar una pulsera multicolor Lgtbiq. El argumento fue que es “provocativa”. Cuatro compañeros subieron a las redes sus quejas por el hecho y terminaron expulsados. Urtubey pidió que intervenga el ministerio.
El colegio Santa María de Salta, acusado de ejercer una “homofobia institucional”.El colegio Santa María de Salta, acusado de ejercer una “homofobia institucional”.El colegio Santa María de Salta, acusado de ejercer una “homofobia institucional”.El colegio Santa María de Salta, acusado de ejercer una “homofobia institucional”.El colegio Santa María de Salta, acusado de ejercer una “homofobia institucional”.
El colegio Santa María de Salta, acusado de ejercer una “homofobia institucional”. 

Un caso de homofobia en el colegio Santa María de Salta sacude a una de las provincias más conservadoras y religiosas del país. La escuela privada primero discriminó a un joven de 16 años que llevaba la pulsera multicolor Lgtbiq y, como si fuera poco, días después expulsó a los cuatro alumnos que se solidarizaron con su compañero. Sus familiares denunciaron que las autoridades actuaron a partir de “una homofobia institucional”. “Es doloroso no poder hacer nada. Hay muchos valores positivos que castigó la escuela”, lamentó Jorge Coraita, padre del chico sancionado. La denuncia llegó hasta el papa Francisco y el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey se vio obligado a intervenir. 

De acuerdo al relato de Coraita, todo comenzó cuando a Santiago lo interceptó un tutor que lo vio con la pulsera que reivindica los derechos Lgtbiq y le pidió que se la sacara porque “iba contra los valores del colegio” y “era provocativa”. “Se generó una situación violenta, Santi se puso muy mal”, contó su padre, quien aseguró que luego la directora y vicedirectora de la escuela le ratificaron la orden, mientras le decían que “no era para tanto”.

Santiago defendió el uso de la pulsera argumentando que lo representaba y que no iba en contra de los valores de la escuela, pero entonces lo cruzaron con nuevos argumentos. “Dijeron que el reglamento establecía que no se podía usar pulsera. Santiago les retrucó que más del 80 por ciento de los alumnos usan pero que a él le pedían que se la saque”, contó Coraita al resaltar la “entereza” con la que su hijo defendió sus derechos. El caso de homofobia ocurrió en la misma Salta que se niega a cumplir la Ley de Educación Sexual Integral y que se posicionó en contra de la legalización y despenalización del derecho al aborto. 

Finalmente, el joven salió airoso de la discusión, pero al momento de llegar al aula sus compañeros se molestaron por la situación y se solidarizaron con él. Le enviaron expresiones de afecto, se pintaron el antebrazo con la bandera Lgtbiq y subieron las fotos a las redes sociales para visibilizar el hecho. “Una de ésas es con la remera del colegio haciéndole un ‘fuck you’” al escudo de la escuela. “Las autoridades tomaron esa foto aislada y sancionaron a los alumnos que participaron de la foto”, recordó Coraita. Ahora todos esos chicos fueron sancionados con 14 amonestaciones y se le negó la matrícula para el año entrante. 

El caso tomó relevancia nacional y la abuela de uno de los compañeros de Santiago le hizo llegar un mensaje al papa Francisco a través de las redes sociales. “¡Qué buena frase para el colegio Santa María de Salta, que acaba de expulsar a mi nieto y a tres compañeros más por defender a un compañero gay de la cobarde agresión y humillación a la que lo sometió un consejero de esa institución!”, relató a Francisco en un mensaje en el que resaltaba que “amar a Dios quiere decir servir al prójimo sin reservas y tratar de perdonar sin límites”. 

Los usuarios de las redes sociales se encargaron también de hacerle llegar al caso al gobernador Urtubey, que calificó como “inaceptable” la actitud de la institución. “Hablé con su familia y di instrucciones al Ministerio de Educación para que hagan valer los derechos de Santi (el adolescente reprendido por el preceptor) y sus compañeros”, prometió. 

“El problema no es de los chicos, hay una homofobia institucional, Santiago no hizo nada a nadie”, aseguró su padre, quien también denunció que en varias oportunidades las autoridades habían ignorado las burlas contra su hijo porque “tienen naturalizada la homofobia”. Coraita lamenta que “con estas sanciones están condenando a Santiago y a lo que representa su pulsera”. “Es dolorosísimo. Para Santiago, para cada integrante de la familia y es doloroso no poder hacer nada”, lamentó. 

La familia del joven realizó ayer la denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) y el Ministerio de Educación. “Desde la reunión del 29 de septiembre hasta ahora fueron meses muy duros para la familia, pero también estamos muy unidos, y muy unidos con las familias de los compañeros que se solidarizaron con Santi”, expresó Coraita.

Asimismo, reveló que “con la fuerza de estar a la altura de la valentía y el coraje de nuestro hijo, es que tomamos la decisión de visibilizar todo esto”, y sostuvo que es necesario generar un espacio “de reflexión y debate” sobre “la cultura homofóbica, que sin educación no se va a modificar”.

Ayer, Urtubey ordenó al Ministerio de Educación provincial que intervenga en este caso de discriminación, y calificó al hecho de “inaceptable”, a través de su cuenta de Twitter, en respuesta a un posteo de la escritora y periodista Florencia Etcheves, quien reclamó la intervención del mandatario en el caso. El gobernador contó que habló con la familia del alumno y adelantó que dio “instrucciones al Ministerio de Educación para que hagan valer los derechos de Santi y sus compañeros”.

Carlos Saravia, abogado de uno de los cuatro alumnos que se solidarizaron con Santiago, comentó que se trata de “un acto de discriminación” y señaló que la solidaridad de sus compañeros “fue tomada por el colegio como un acto de indisciplina que derivó en una expulsión velada con la negativa de inscribirlos de nuevo”. El letrado realizó presentaciones ante el colegio y la instancia revisora, que es la Dirección General de Enseñanza Privada, pero aún no recibió respuestas.

“Lo que pide la familia es que se revoque la decisión y se deje sin efecto la expulsión velada”, explicó Saravia, quien adelantó que el siguiente paso será la presentación de un amparo judicial, que es “la última instancia de un ciudadano avasallado”.

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