Sueños de exterminio
Una de las primeras medidas de Bolsonaro fue eliminar a las personas lgbti de la lista de poblaciones protegidas por las políticas de DD HH. Tras esta noticia la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGA LAC) declaró el estado de alerta. Soy conversó con Pedro Paradiso Sottile, activista histórico de los derechos lgbti y director ejecutivo de ILGA LAC.

¿En qué consiste el estado de alerta y movilización declarado por ILGA LAC?

–En principio, el alerta y el estado de movilización no tiene que ver solamente con Brasil sino también con toda la red mundial. ILGA e ILGA LAC son las únicas redes mundiales y regionales de asociaciones LGTBI y lo que estamos haciendo es pensando y realizando acciones no solo para proteger los derechos y conquistas obtenidas hasta el momento sino también para contraatacar esta ofensiva del fundamentalismo y el discurso de odio y de ese tópico terrible que tiene que ver sobre todo con el fundamentalismo religioso y con la famosa teoría de la ideología de género. En ese marco vamos a evaluar todas las acciones nacionales en Brasil como internacionales en los diferentes organismos ya sea la relatoría LGTBI, la Comisión Interamericana, la ONU y la OEA.

¿Qué acciones se están emprendiendo?

–Por un lado, estamos viendo las posibles acciones ya sea individuales y colectivas dependiendo de las diferentes situaciones ya que desde antes de que asumiera Bolsonaro el aumento de crímenes y violencia hacia la comunidad LGTBI fue in crescendo en un país donde históricamente fue muy fuerte la homo/les/transfobia. (N. del R.: según el informe de noviembre de 2018 del Observatorio de Asesinatos Trans, en Brasil, cada dos días una persona trans es asesinada). Vamos a implementar cualquier tipo de medidas. Eso implica una movilización permanente en las calles y la resistencia a partir de denuncias, acciones judiciales, políticas e institucionales para ponerle un freno este fundamentalismo religioso y político que avala un personaje nefasto como es Bolsonaro.

¿Esperaban que el discurso de asunción fuera tan virulento y las medidas anti derechos tan inmediatas?

–Esperábamos eso y también cosas peores. No olvidemos, entre tantos casos a la mujer trans que fuera asesinada en San Pablo, en octubre del año pasado, al grito de “Bolsonaro”, y que tras su victoria se reportaron al menos dos asesinatos de mujeres trans. El discurso de odio tiende a generar más delitos, más crímenes contra personas lgtbi.

Cuando pensamos que ya lo habíamos escuchado todo llega la pastora al frente del Ministerio de Derechos Humanos devenido en Ministerio de La Mujer, la Familia y los Derechos Humanos. 

–Vamos a estar pendientes de cada uno de estos aspectos para que esta embestida que es muy fuerte tenga el menor impacto posible. Igual hablando de cosas ridículas en relación a la niñez hace unos días, en una entrevista, Beto de Jesús, activista gay histórico brasileño y actual gerente de la AHF (AIDS Healthcare Foundation), recordó que gran parte de la victoria de Bolsonaro se consolidó en las redes sociales a partir de noticias falsas que se enviaban de manera organizada que hablaban de un kit gay que enseñaba a los niños a ser gays. Tenía un chupete con forma de pene y decía que los militantes de la ideología de género distribuían mamaderas con chupetes de pene para los niños. 

¿Qué otras acciones se presentan como las más urgentes e inmediatas?

–Cuando se vuelven a discutir respecto de cuestiones tan básicas tales como que las niñas serán princesas y los niños príncipes y se habla de que se terminará el adoctrinamiento ideológico resulta muy difícil generar educación sexual integral en las escuelas y campañas más transgresoras en relación con la prevención de VIH/sida. En cuestiones de salud en relación a las personas trans sacaron todo. El ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta acaba de declarar que no habrá políticas públicas de prevención para el sida pues se trata de una cuestión moral. Y aclaró que las conversaciones sobre sexualidad y los métodos de protección contra las “enfermedades” de transmisión sexual deben ser abordadas por las familias. Como todos los gobiernos neoconservadores hacen responsable a los ciudadanos de aquello que es responsabilidad del Estado. Es necesario poner un fuerte hincapié en políticas de promoción de la salud y muy especialmente para las personas adultas mayores y para la niñez.l 

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