Justo cuando ya era posible olvidarse de que hubo algo llamado fin de año, Radar retoma la saludable costumbre de repasar una obsesiva manifestación anual del periodismo musical: esas compulsivas listas que intentan vanamente resumir lo mejor de los doce meses que se fueron. En tiempos en los que la vorágine digital ha comprimido distancias, reinventado negocios y multiplicado novedades hasta el agotamiento, parece mentira pero sigue habiendo discos para elegir. Y detrás de los evidentes ganadores también se puede encontrar otra selección que merezca encarnar ese mismo lapso de tiempo transcurrido. Estas son apenas otras diez opciones discográficas posibles del año pasado, rescatadas de entre las interminables enumeraciones proporcionadas por los medios internacionales más representativos, esquivando los nombres de siempre en la búsqueda tanto de artistas rescatados del olvido como de promesas a punto de hacerse realidad, todos autores de tesoros listos para ser compartidos.