Más de 50 mil personas exigen a Pedro Sánchez que llame a elecciones
La derecha española escenifica unidad
El Partido Popular, Ciudadanos y el ultraderechista Vox marcharon en la Plaza Colón, de Madrid, para rechazar la negociación del ejecutivo socialista con Cataluña, entre otras medidas. De todas maneras, Sánchez rompió esa negociación.
En la Plaza Colón, las consignas fueron cárcel para los independentistas catalanes y llamado a elecciones.En la Plaza Colón, las consignas fueron cárcel para los independentistas catalanes y llamado a elecciones.En la Plaza Colón, las consignas fueron cárcel para los independentistas catalanes y llamado a elecciones.En la Plaza Colón, las consignas fueron cárcel para los independentistas catalanes y llamado a elecciones.En la Plaza Colón, las consignas fueron cárcel para los independentistas catalanes y llamado a elecciones.
En la Plaza Colón, las consignas fueron cárcel para los independentistas catalanes y llamado a elecciones. 
Imagen: AFP

Desde Madrid

La peor semana del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, desde su llegada a la Moncloa en junio de 2018, acabó con más de 50 mil personas reunidas en la Plaza Colón de Madrid para exigirle que llame a elecciones inmediatamente. El Partido Popular (PP) y Ciudadanos (Cs), junto al ultraderechista Vox, el tridente de fuerzas de derecha que promete gobernar a lo largo y ancho de España, había convocado una manifestación en el corazón de Salamanca, el barrio más pudiente de la capital española, para rechazar la negociación del ejecutivo de Sánchez con la Generalitat de Cataluña, que preside el independentista Quim Torra.

El eje de la discordia fue la figura del “relator” que el ejecutivo socialista aceptó incluir en una mesa de partidos catalanes, como parte de un documento de propuestas acordado entre Sánchez y Torra durante la reunión de diciembre pasado en Pedralbes, que estableció el inicio de un diálogo formal entre el Gobierno español y el catalán para resolver la crisis política y territorial en Cataluña.

Sin embargo, Pablo Casado, líder del PP, y Albert Rivera, presidente de Cs, interpretaron la figura del relator como el “mediador internacional” que había exigido Quim Torra en un documento con 21 solicitudes que le entregó a Sánchez en la misma cita de Pedrables. Según el PP y Cs, ese actor colocaría al Gobierno de España y a la Generalitat en igualdad de condiciones, como si se tratara de un conflicto entre dos Estados. El líder de VOX, Santiago Abascal, que en los últimos meses se ha animado a decir lo que muchos opositores callan, había dicho que “aceptar un relator es como asumir la independencia”.

Lo paradójico es que la figura del relator en la mesa de partidos catalanes, tal como había anunciado la vicepresidenta española, Carmen Calvo, no conformaba a la Generalitat que buscaba un mediador nacional, en una mesa de partidos no solo de Cataluña, sino de toda España. Como fuera, después de que el PP y Cs convocaran la marcha en Madrid, el gobierno socialista anunció que rompía las negociaciones con la Generalitat de Cataluña.

En un escenario modesto, y rodeado por miles de personas con banderas españolas, Pablo Casado fue el primero en dirigirse a la prensa, minutos después de las 12 del mediodía, que era la hora de inicio de la convocatoria. “El tiempo de Pedro Sánchez ha acabado. No cabe más rendición socialista ni más chantaje independentista”, afirmó el dirigente popular, en una declaración más moderada que la de días anteriores, cuando dijo que la agenda en Cataluña era la misma de ETA, y acusó a Sánchez de “alta traición”.

Por su parte, Rivera, insistió en que la legislatura estaba agotada, y pidió al presidente Sánchez que escuche el clamor de los españoles que desean votar. Aunque logró despegarse del discurso radical del PP y del líder de Vox, que exigió suspender el gobierno autonómico (catalán) para reinstaurar el orden constitucional, no evitó uno de sus mayores temores: quedar retratado junto al presidente de una fuerza de ultraderecha. 

Sobre la Avenida Castellana, una de las principales arterias de Madrid, y que bordea una de las caras de la Plaza Colón, Carlos Enrique López agita una gran bandera española junto a un grupo de amigos. “Nos reunimos varios compañeros muy identificados con España, y fletamos dos autobuses para venir en plan amiguete”, afirma este profesional andaluz que viajó desde Úbeda (Andalucía) junto a doscientas personas. En principio, pensaba viajar en uno de los buses que el PP ofreció gratuitamente para trasladar a sus militantes desde distintas regiones de España. Sin embargo, debieron organizarse por su cuenta porque ya no había lugar para ellos.

“Este gobierno está destruyendo lo que tanto nos costó lograr, que es la estabilidad y la unión de España”, dice López en referencia al régimen del 78 que sentó las bases del sistema político español después de la dictadura franquista. “Si convoca elecciones votaré por Pablo Casado, es un gran dirigente, que ha logrado despertar a mucha gente de la pasividad que teníamos con el gobierno de Mariano Rajoy”.

“Estamos aquí porque queremos elecciones, y la unidad de España”, afirma Blanca Carillo de Albornoz, una abogada de Madrid que ayuda a sostener una larga bandera entre varias otras personas. “He votado toda mi vida al PP, pero me han decepcionado mucho porque creo que el poder corrompe, y me parece que Vox trae una nueva iniciativa que le irá muy bien a España”, afirma. 

El caso de Carrillo Albornoz se inscribe en un cambio de tendencia electoral que se ha percibido con claridad en las últimas encuestas: la pérdida de votos del PP en favor de Vox. Desde que el partido de Abascal realizó su primera gran concentración el año pasado apelando al nacionalismo español y a un discurso conservador de corte tradicional y católico, no ha dejado de crecer. El pasado noviembre alcanzó un 11 por ciento de los votos en las elecciones de la Comunidad de Andalucía, que le permitió construir una mayoría junto al PP y Cs para gobernar la junta de la región más extensa de España.

Guillermo Ariza, Ingeniero en Comunicación y Licenciado en Filosofías y Letras, ha llegado  solo desde el barrio de Arguelles “para protestar por lo mal que está llevando la negociación Pedro Sánchez con los independentistas”. Sin embargo, no es su único reproche. “Se han tomado buenas medidas como aumentar las pensiones o el salario mínimo, pero el dinero debe salir de algún lado”, dice mientras a su alrededor la gente corea “¡queremos votar, queremos votar”! Ariza es votante tradicional del PP, pero dice que se han vuelto muy condescendiente con los independentistas, por eso piensa elegir a Ciudadanos.

A las 12:30 la convocatoria está acabada y empieza a disolverse. Sin embargo, el cancionero español de Manolo Escobar a Gipsy Kings anima a varios españoles que siguen llegando a la fuente que rodea la estatua de Colón. Marta Polvorosa es una de ellos, y una de los tantos jóvenes que se han sumado a la convocatoria. “Creo que el relator ha sido la gota que colmó el vaso, pero es solo uno más de los errores que ha cometido el gobierno. No he decidido a quién votaré, debería leer el programa de Vox, o los programas”, dice Polvorosa que solo ha votado una vez y ha sido por el PP.

Mientras Cs y PP refutan a la Delegación del Gobierno, y afirman que la convocatoria reunió a 200 mil personas, Pedro Sánchez se descargó en Twitter. Dijo que respetaba la concentración de Colón, pero criticó que se realizara contra su persona cuando durante la declaración unilateral de independencia que propició la intervención autonómica por parte del gobierno del PP, él había permanecido como líder de la oposición junto al Gobierno del PP.

Con la convocatoria en su contra y las negociaciones rotas con la Generalitat, la suerte del gobierno de Sánchez parece echada. Mañana comenzará el debate por los Presupuestos Generales, que solo saldrían adelante con los votos de los independentistas. No parece ser el mejor marco para lograr los apoyos necesarios. Menos cuando un día después comenzará el juicio contras los dirigentes soberanistas que impulsaron el referéndum de independencia del 1 de Octubre de 2017. Sin Presupuestos Generales, dijo Sánchez más de una vez, “la legislatura se acorta”. 

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