El FMI advierte que los pasivos de los emergentes están en niveles nunca vistos desde los 80
Abre la puerta a reestructurar deudas
El documento del organismo reconoce la legitimidad de los países para llevar adelante reestructuraciones de sus deudas. “Aquellos que ya están en problemas deberían seguir trabajando con los acreedores para reestructurar la deuda como sea necesario”, se remarca.
El artículo de los técnicos que trabajan para Christine Lagarde se titula “Tres pasos para evitar una crisis de deuda”.El artículo de los técnicos que trabajan para Christine Lagarde se titula “Tres pasos para evitar una crisis de deuda”.El artículo de los técnicos que trabajan para Christine Lagarde se titula “Tres pasos para evitar una crisis de deuda”.El artículo de los técnicos que trabajan para Christine Lagarde se titula “Tres pasos para evitar una crisis de deuda”.El artículo de los técnicos que trabajan para Christine Lagarde se titula “Tres pasos para evitar una crisis de deuda”.
El artículo de los técnicos que trabajan para Christine Lagarde se titula “Tres pasos para evitar una crisis de deuda”. 
Imagen: NA

El FMI advierte que un conjunto de países en problemas deberá reestructurar sus deudas. “La deuda pública de los países de mercados emergentes se encuentra en niveles vistos por última vez durante la crisis de la deuda de los años ochenta”, sostienen los directores del Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI. La reciente publicación del organismo no ofrece nombres pero recuerda las traumáticas y extensas negociaciones encaradas por los países latinoamericanos durante las décadas de 1980 y 1990. “Es necesario promover la colaboración entre los acreedores oficiales a fin de prepararse para los casos de reestructuración de la deuda en los que participen prestamistas no tradicionales”, expresaron.

Aunque el documento elaborado por los directivos del FMI, Martin Mühleisen y Mark Flanagan, reconoce la legitimidad de los países para llevar adelante reestructuraciones de sus deudas soberanas, el informe difundido el mes pasado no propone ningún mecanismo para prevenir el accionar de los fondos buitre. El artículo titulado “Tres pasos para evitar una crisis de deuda” tampoco explicita la necesidad de que las condiciones financieras negociadas por los países en problemas con los acreedores permitan una reactivación económica. El organismo encabezado por Christine Lagarde enfatiza, en cambio, la importancia de ajustar el gasto para garantizar el repago de los vencimientos. 

Antes de realizar el último desembolso del crédito en diciembre, los técnicos del FMI advirtieron que “la deuda argentina es sustentable, pero no con alta probabilidad”. Una nueva evaluación de la sustentabilidad de la deuda figura entre las tareas asignadas a la misión del organismo que se encuentra en el país desde el lunes para supervisar el cumplimiento del programa antes de autorizar el próximo desembolso por unos 10.800 millones de dólares (ver aparte). 

El acelerado proceso de endeudamiento junto con la recesión y las sucesivas devaluaciones se traducen en un incremento de 45 puntos porcentuales en el peso de los pasivos desde 2015. La dinámica fue acompañada por un incremento exponencial de las obligaciones en moneda extranjera en poder de acreedores del sector privado. Con los recursos del FMI como garantía para el repago de la deuda, el Palacio de Hacienda descarta que Argentina requiera encarar una reestructuración de sus abultados pasivos. Los funcionarios enfatizan el compromiso oficial con el programa de austeridad y reformas estructurales para garantizar la sostenibilidad de la deuda. 

“Los países que se encuentran en riesgo deben dejar de financiar el gasto con deuda y enfocarse en conseguir más ingresos. Aquellos que ya están en problemas deberían seguir trabajando con los acreedores para reestructurar la deuda como sea necesario”, explica Flanagan en un breve video que acompaña al artículo. El directivo del FMI estuvo al frente de las misiones del organismo para Islandia, Ucrania y Grecia. 

Durante la disputa entre Argentina y los buitres, el Fondo mantuvo una postura errática y distante. En 2014 advirtió que las decisiones de la justicia estadounidense podían afectar futuras reestructuraciones pero se limitó a respaldar la propuesta del mercado para reforzar las cláusulas contractuales de los bonos de deuda soberana. Desestimó así acompañar la creación de un mecanismo internacional que guíe las reestructuraciones.

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