Synonymes, del israelí Nadav Lapid, ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín
Las identidades nacionales en la picota
El jurado presidido por Juliette Binoche se arriesgó con esta decisión, porque, como dijo el propio Lapid, “se trata de una película que va a escandalizar a mucha gente en Israel y también en Francia”. El corto argentino Blue Boy, de Manuel Abramovich, se llevó el Oso de Plata.
“Hice una película furiosa pero que no deja de ser una celebración”, señaló el ganador Nadav Lapid.“Hice una película furiosa pero que no deja de ser una celebración”, señaló el ganador Nadav Lapid.“Hice una película furiosa pero que no deja de ser una celebración”, señaló el ganador Nadav Lapid.“Hice una película furiosa pero que no deja de ser una celebración”, señaló el ganador Nadav Lapid.“Hice una película furiosa pero que no deja de ser una celebración”, señaló el ganador Nadav Lapid.
“Hice una película furiosa pero que no deja de ser una celebración”, señaló el ganador Nadav Lapid. 
Imagen: EFE

Desde Berlín

Por primera vez en la historia de la Berlinale, una película israelí se lleva el premio mayor del festival. El Oso de Oro de la 69° edición fue para Synonymes, de Nadav Lapid, un film de una libertad y de una energía fuera de norma. El jurado presidido por la actriz francesa Juliette Binoche se jugó una carta brava con esta decisión, porque como reconoció el propio Lapid cuando subió al escenario a recibir la estatuilla, “se trata de una película que va a escandalizar a mucha gente en Israel y también en Francia, porque está hecha con furia y virulencia, pero no deja de ser una celebración… al menos una celebración del cine”.

El protagonista de Synonymes es un joven israelí que llega a París casi sin nada y en la primera noche pierde lo poco que tiene hasta quedar literalmente desnudo. De todas maneras, está dispuesto a dejar atrás como sea no solo a su país –al que califica de “ruin, sórdido, cruel, abominable, fétido”, entre otros adjetivos– sino también a su idioma natal, por lo cual no se separa de su Petit Larousse de bolsillo, con el que intenta forjarse una nueva identidad. 

Esa palabra –identidad– es la clave del tercer largometraje de Lapid, conocido en Argentina por su opera prima Policeman (premiada en el Bafici 2012) y por La maestra de jardín (2014), que llegó a tener estreno comercial en Buenos Aires. Aquello contra lo que el director embate a través de su iracundo alter ego –un actor-huracán llamado Tom Mercier, que hubiera merecido también un premio– son las identidades nacionales construidas a partir de la exaltación del patriotismo, ya sea el servicio militar obligatorio israelí o la estrofas más sangrientas de La Marsellesa, cantadas a voz en cuello por ese desaforado que parece dispuesto a todo a cambio de nada.

A su vez, la película francesa Grâce à dieu, de François Ozon, ganó el segundo premio en importancia, el Oso de Plata - Premio especial del jurado. Basado en un caso real que todavía hoy está en una instancia de desarrollo judicial, la nueva película del director de Frantz y El amante doble sigue los pasos que llevaron al procesamiento de un cura de Lyon, Bernard Preynat, acusado de más de 70 casos de pedofilia. “No sé si una película puede cambiar el mundo, pero quizás ayude a hacerlo mejor”, señaló Ozon desde el escenario.

El premio a la mejor dirección recayó en Estaba en casa, pero, la extraordinaria película alemana de Angela Schanelec, donde una madre joven en situación de duelo pone en cuestión no sólo la relación con sus hijos sino también consigo misma. Film exigente como pocos, el de Schanelec es también de una obra de una belleza tan austera como deslumbrante. 

El cine argentino también tuvo su recompensa: en Berlinale Shorts, el cortometraje Blue Boy, dirigido por Manuel Abramovich, ganó el Oso de Plata, el segundo premio en importancia en esa competencia. El director del largometraje documental Soldado, estrenado aquí en la Berlinale 2017, presentó ahora un film ensayo de 19 minutos: siete trabajadores sexuales rumanos en Berlín son retratados mientras escuchan y reaccionan a grabaciones de sus propias experiencias. Abramovich aprovechó su presencia en el escenario no sólo para los agradecimientos de rigor sino también para señalar que “en la Argentina estamos luchando por el aborto seguro, legal y gratuito”, lo que despertó una salva de aplausos en la platea. 

Un momento particularmente emotivo fue cuando al comienzo de la noche se recordó a Bruno Ganz y toda la platea –incluida la presidente del jurado Juliette Binoche, que no pudo ocultar las lágrimas en sus ojos– se puso de pie para aplaudir al gran actor fallecido el mismo día de la ceremonia. En un comunicado que leyó en nombre de todos sus colegas, Mme. Binoche también fue la encargada de señalar que hubo una película, One Second, del director chino Zhang Yimou, que no pudieron evaluar. Evitó mencionar la palabra “censura” pero abogó por la libertad de expresión. Y de paso el jurado se permitió recompensar a otra película china en concurso, Hasta siempre, hijo mío, con dos premios a falta de uno: a la mejor actriz y actor.

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