Medios y comunicación
Me importa un pepino
Sandra Massoni sostiene que los comunicadores hoy caminan en círculos y se esfuerzan por transformar su mundo pero encadenados a la noria de la palabra escindida y vacía de comunicación.

Mientras preparo mi conferencia sobre “Comunicación y Buen vivir”, las pantallas muestran a una abuela tratando de recolectar las berenjenas que quedaron esparcidas entre las botas de los policías.  Mientras planteo ejes y preguntas alternativas para mi presentación, una y otra vez aparecen las imágenes vergonzosas de estas fuerzas de choque, armadas como para la guerra y rociando gas pimienta a los huerteros. Voy a Quito a disertar en el marco de un seminario latinoamericano que intenta repensar a la comunicación en el convivir y el bien transformar. Me cuesta elegir sólo dos o tres líneas de tensión en una enorme lista de interrogantes posibles. ¿Hasta cuándo insistiremos sólo y tercamente con estas retóricas mezquinas para la vincularidad? ¿Hasta cuándo trataremos sólo con la palabra? Y en la radio suena una canción: Tú que puedes vuélvete, me dijo el río llorando… Soñé que el río me hablaba… ¿El río habla? 

El trabajo de los comunicadores en estos días me parece un esfuerzo que camina en círculos como un pobre burro atado a la rueda de su molino. Y este burro en particular se esfuerza por transformar su mundo, pero lo hace encadenado a la noria de la palabra escindida–vacía de comunicación– y, por lo mismo, no logra nunca salir del círculo. A veces parece que lo tiene todo tan bien pensado –y rebuzna alto, fuerte, claro– como si eso resultara suficiente para saltar de nivel. La radio insiste: Tú que puedes…

En la Teoría de la Comunicación Estratégica Enactiva, la experiencia de la multidimensionalidad de lo comunicacional no es solo ni tampoco siempre principalmente simbólica. Porque la empatía prescinde del lenguaje. Porque la emoción es anterior al lenguaje. Lo vivo no necesita ser hablado. Pero sí necesita, en cambio, ser transitado y compartido para ser habitado... Por eso la comunicación es encuentro en la diversidad y requiere una mirada que logre prescindir de esa jerarquización escindida en la que se opera un puro dominio a partir del lenguaje como punto de vista. 

Los memes y los chistes que empiezan a circular en las redes juegan con que cómo se les ocurre a los huerteros pretender vender lechugas sin pagar impuestos: ¿se creerán sojeros? ¿se creerán mineros?

Tú que puedes... ¿será que puedes?

Nuestros pueblos originarios, con sus profundos saberes ancestrales nos han enseñado que convivir bien es saber vivir en comunidad con todos y con todo. Somos la Pacha, somos la vida. En la comunicación habitada que propiciamos desde el despliegue de estrategias de comunicación las vibraciones son resonancias que rebasan lo narrativo.  No es sólo nombre, ni es sólo forma. Soy yo sintiendo, pensando y actuando frente a esto que nos ocurre a nosotros hoy. Y en esa acción comunicacional, el gozo o la congoja surgen en el corazón, que late por el trayecto compartido, sabiendo que todo siempre seguirá mutando, porque el mundo es fluido.

Tú que puedes...

Pero no sé si me animo… Sería casi impertinente, casi como preguntarle a un pez –que está nadando– si está rodeado de agua. Imagino su respuesta, boqueando, mientras piensa y nada y nada y nada…”¿Agua? ¿Qué agua?”

Me importa un pepino, mejor tomo como eje de mi conferencia en Ecuador para hablar de la comunicación desde lo vivo a Mandelbrot y la fractalidad de lo social…

* Directora de la Maestría en Comunicación Estratégica de la UNR. Experta en comunicación y nuevos paradigmas www.sandramassoni.com.ar

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