Opinión
El comandante

Este 1º de febrero casi a la una de la madrugada comenzó la serie televisiva Hugo Chávez. El comandante, una producción de la multinacional norteamericana Sony, con textos de Moisés Naim y distribución y coinversión de la cadena Caracol, de Colombia.

El director, Juan Felipe Cano, no es muy conocido y el actor, Andrés Parra, un poco más, por la tira sobre el célebre narcotraficante Pablo Escobar, “El Patrón del Mal”.

Con estas facturas de financiamiento y libreto (http://misionverdad.com/ columnistas/quienes-crearon-y- financiaron-la-serie-el- comandante http://misionverdad.com/columnistas/quienes-crearon-y-financiaron-la-serie-el-comandante), la noticia no es, entonces, que la secuencia tenga el objetivo de pintar a un Chávez parido en Barinas con genomas cargados de ambición de poder hasta la muerte, y que por ello desprecie no sólo la vida humana ajena, sino también la amistad y otros valores cristianos y “occidentales”.

Que deformen su historia es casi inevitable, desde la primera biografía “Chávez sin Uniforme” (Caracas-Madrid 2006). También lo han deformado algunos trabajos biográficos amigos, como el de Ignacio Ramonet (Chávez, su primera vida, Caracas 2013), entre otros. El odio, como el amor ciego, cumplen funciones parecidas cuando se trata de la verdad histórica.

En 2012, recibí el ofrecimiento de un productor argentino en Hollywood (Axel Kuschevatzky, coautor de Wakolda) para hacer una película sobre Chávez, sobre la base de mi libro “Chávez, el hombre que desafió la historia” (Peña Lillo, Buenos Aires 2012). Le puse una sola condición: que sea el Chávez que fue, con sus defectos y sus virtudes. Más nunca llamó.

Este primer capítulo de la tira lanzada por TNT Series (Hugo Chávez, el Comandante) para América latina, el pasado 1º de febrero, tiene el mismo problema que tendrá la respuesta que harán en la Villa del Cine, en Caracas, bajo la dirección de Román Chalbaud: necesitan mostrar a un Chávez de fantasía, irreal, a la medida de sus necesidades. Un villano ambicioso y desmedido, o, un héroe impoluto y sin contradicciones. Ese Chávez no existe. Y no le sirve a Chávez, ni al cine, ni a la gente buena de este mundo ni al conocimiento histórico.

* Periodista y escritor venezolano.

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