Sex Education, no en Netflix sino de verdad
Manual de Educación Sexual hecho por los propios estudiantes
Coordinados por la profesora de literatura Andrea Beratz, los estudiantes produjeron su propio material de estudios, ya que su reclamo de educación sexual en las aulas no es atendido.
Una charla en Plaza San Martín con la activista trans y profesora Quimey Ramos.Una charla en Plaza San Martín con la activista trans y profesora Quimey Ramos.Una charla en Plaza San Martín con la activista trans y profesora Quimey Ramos.Una charla en Plaza San Martín con la activista trans y profesora Quimey Ramos.Una charla en Plaza San Martín con la activista trans y profesora Quimey Ramos.
Una charla en Plaza San Martín con la activista trans y profesora Quimey Ramos. 

Como no reciben educación sexual integral, alumnes de 15 a 18 años de una secundaria pública de La Plata decidieron escribir su propio libro con los contenidos que quieren recibir y el gobierno provincial les niega. Lo hicieron en el marco del Programa Jóvenes y Memoria, de la Comisión Provincial por la Memoria. Durante casi un año, cocinaron y vendieron tortas para juntar fondos y trabajaron por fuera del horario escolar, guiados por una docente de literatura. Buscaron materiales, fueron a bibliotecas y congresos y además, hicieron entrevistas a referentes que consideraron imprescindibles para entender ciertos temas, como una activista trans y la madre de una víctima de trata. El resultado es maravilloso. No solo porque el libro recorre en 180 páginas ejes imprescindibles de la ESI como la violencia machista y los femicidios/feminicidios; la prevención de los embarazos no intencionales; el debate por la legalización y despenalización del aborto; el lenguaje inclusivo; la identidad de género y la diversidad sexual; la situación de las mujeres transgénero y travestis, la violencia de género durante la última dictadura militar; el problema de la trata de mujeres para explotación sexual, entre varios más, sino, y fundamentalmente por la creatividad en el abordaje de cada tema, con un recorrido histórico, legal, con las voces de protagonistas, fragmentos de cuentos, letras de canciones, recomendaciones de películas, preguntas para abrir discusiones y favorecer la reflexión, datos estadísticos, infografías, referencias al contexto internacional, artículos periodísticos, y fotografías de archivos. ¿Dónde está mi ESI? Un derecho de las y los estudiantes –así se llama este manual– se presentará próximamente pero ya se puede descargar gratuitamente (http://www.comisionporlamemoria.org/jovenesymemoria/wp-content/uploads/sites/21/2019/03/donde-esta-mi-esi.pdf).

Se trata de un proyecto extracurricular, en el marco del programa Jóvenes y Memoria, que apunta a que lxs chicxs elijan para trabajar a lo largo del año un tema que tenga que ver con un derecho vulnerado. Una decena de estudiantes de la Escuela Secundaria N° 14, Carlos Vergara, de La Plata eligió, entonces, la educación sexual integral, que no reciben en las aulas. Los motivó la profesora de literatura, Andrea Beratz. “Nos juntamos fuera del horario de clase, dos veces por semana cinco horas aproximadamente. Más días de entrevistas, congresos...”, contó Andrea, que está cerca de graduarse como psicóloga. El proceso de producción del libro, cuentan a , fue transformador para todes. Especialmente, para la profesora, dice ella: tiene 32 años y hace 9 ejerce la docencia. En el trayecto, por ejemplo, une de los estudiantes pudo revelar su verdadera identidad de género y cambió su nombre. 

Un varón trans de otra escuela, que se enteró de la iniciativa, pidió el pase a la Carlos Vergara y se inscribió con su nombre masculino, elegido a fin de año, porque al conocer el contenido del libro, sintió que podría ser un espacio educativo más inclusivo que el que había tenido hasta ese momento. Ya empezó clases en la nueva escuela. 

Irene Scotti, una de las estudiantes que participaron, contó a PáginaI12 que eligieron el tema porque “estaba presente en boca de muchos estudiantes y en otras escuelas hablar de educación sexual pero de manera no escolarizada, porque realmente no la recibimos como deberíamos hacerlo en la escuela”. Y agregó: “Nos parecía importante tocarla de manera más informada, para que los chicos tuvieran esa herramienta y no tengan que adivinar o basarse en experiencias personales o lo que sus compañeros y compañeras pudieran contarles. Necesitamos ESI porque hay una ley que lo indica. En el proceso, tanto yo como mis compañeros aprendimos un montón de cosas. Y muchos de nuestros amigos que no estaban en el proyecto también lo hicieron. Y va a servir para que muchas personas tengan los mismos conocimientos que nosotros en estas temáticas”.

VicPiga, parte del grupo de autores, contó: “En mi caso me ayudó muchísimo a encontrarme conmigo misma, a reconocerse, a pensarme fuera de lo que es el binarismo. Ninguno va a olvidarse de este proyecto y lo que conllevó hacerlo”. Tomás Harry, otro alumno, aportó: “Para mí hacer el libro fue como despertarme. Y descubrir un montón de realidades, tanto individuales, como colectivas, que más que nada me hicieron darme cuenta de los privilegios que la sociedad me da por el solo hecho de ser hombre cis género y blanco y les quita derechos a otras personas por ser mujeres trans, lesbianas, bisexuales, etc. Por eso elegimos este tema, y hacer un libro. Porque tiene la fuerza necesaria para que todes nos demos cuenta, ¿no?”. Candela Fisser acotó: “Creo que todavía no somos conscientes de la magnitud y la llegada que ya tuvo el libro sin estar publicado. Fue un proceso largo y agotador. En el momento en que la gráfica nos mandó los planos del libro fue una satisfacción enorme. No éramos conscientes de nuestro esfuerzo hasta ver eso. Tiene buen contenido. Y son temas que en la escuela no se hablan, siguen siendo tabú. Ojalá llegue a todas las escuelas y se use en la nuestra”, subrayó. Para Lara Soubielle, otras de las participantes, “la experiencia de hacer el libro me hizo crecer mucho como persona, me aportó mucho conocimiento que nos hizo cuestionar cosas que están naturalizadas”. Lara y sus compañeres desean que “sea algo que pueda influir en la gente”. 

–¿Cómo trabajaron el libro? –le preguntó Página/12 a la profesora. 

–Primero delimitamos los capítulos. Sabíamos que las historias de la activista trans Quimey Ramos y Marta Ramallo, la mamá de Johana, desaparecida desde 2017, tenían que estar. Y queríamos hacer la de Sandra Ayala Gamboa, pero no llegamos a ubicar a Nelly, la madre. Queríamos trabajar la temática de los medios de comunicación y el análisis del discurso periodístico. Primero hicimos un orden de prioridades: qué no podía faltar en cada capítulo. En el capítulo de la Ley de Interrupción Voluntaria de Embarazo, sabíamos que el fallo FAL, de la Corte Suprema, no podía faltar. Y después se abrían otras aristas, que tuvimos que cerrar porque si no terminábamos haciendo una enciclopedia –dice y se ríe. 

–¿Qué repercusiones han tenido?

–Los chicos lo han comentado con chicos de otros centros de estudiantes. Y nos preguntan dónde lo pueden comprar. 

El libro no se vende. Se puede descargar gratuitamente en el blog del colegio: cnvergara.blogspot.com. Además, crearon una cuenta de correo electrónico para responder consultas: [email protected] 

El puntapié que dio origen al libro fue un sondeo que hicieron en 2017, con estudiantes y adultos de la escuela, directivos, profesores, preceptores, equipo de orientación, no docentes, en función de dos preguntas puntuales a ver qué conocían al respecto: ¿qué es el género? y ¿qué es la violencia de género?, contó Andrea. Analizaron las respuestas se dieron cuenta de que se sabía poco. “Decidimos con los y las chicas que trabajamos en el proyecto, que esa información fuera brindada por les estudiantes hacia sus propios pares y para los adultos también, porque el desconocimiento partía de todos. Y yo también me reconozco como parte de esos adultos, que si bien manejaba algunos temas con un poco más de profundidad, también desconocía muchísimas cosas”, reconoce la profesora. Y cuenta que muchas veces “me he encontrado dentro de los discursos que se han repetido durante años en la misma sociedad”, que discriminan a personas LGBT+ o repiten mitos sobre violencia machista. “El año pasado fue un año de muchísima transformación, tanto para nosotros como equipo de trabajo, como a nivel personal. Aprendí muchísimas cosas… Fue muy movilizador el relato en primera persona de quienes entrevistamos, las historias personales, el cara a cara. Fue un año de crecimiento en todo sentido, fundamentalmente en el sentido de hacer preguntas que en otro momento estaban vedadas”, dice, orgullosa del trabajo que lograron hacer con el equipo de estudiantes.

Audiovisual
Audiovisual
Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ