El Cervantes inaugura hoy la temporada 2019 con una “asamblea de mujeres”
“Es imposible no ser feminista en este mundo”
Entre las 11 y las 22, el teatro ofrecerá, con entrada gratuita, conversaciones, lecturas, talleres, cine, etc., a cargo de una larga lista de referentes de distintos ámbitos y generaciones.
Nora Cortiñas, Mariana Carbajal, María Moreno y Luciana Peker.Nora Cortiñas, Mariana Carbajal, María Moreno y Luciana Peker.Nora Cortiñas, Mariana Carbajal, María Moreno y Luciana Peker.Nora Cortiñas, Mariana Carbajal, María Moreno y Luciana Peker.Nora Cortiñas, Mariana Carbajal, María Moreno y Luciana Peker.
Nora Cortiñas, Mariana Carbajal, María Moreno y Luciana Peker. 

El Teatro Nacional Cervantes (TNC) inaugurará hoy la temporada 2019 con una acción de inicio que recupera el espíritu de La asamblea de mujeres, comedia de Aristófanes que planteaba qué hubiera pasado si las mujeres hubieran decidido sobre los asuntos de la polis, es decir, los públicos. La intención de esta maratón, que se extenderá por once horas, con la participación de referentes de ámbitos intelectuales, mediáticos y artísticos, es poner en escena las “múltiples y largas luchas de las mujeres, los feminismos y los activismos sexo-genéricos”, como se lee en el comunicado que la anuncia. Entre las 11 y las 22, el coliseo de Libertad 815 ofrecerá, con entrada gratuita, conversaciones, lecturas, talleres, cine, serigrafía, ilustración en vivo y una edición especial de la Feria Internacional del Libro Feminista Pre-FilFem 2019.

Estará participando una larga lista de referentes de diversos ámbitos, trayectorias, activismos y generaciones que vienen participando de la conversación feminista. Entre muchas otras, Nora Cortiñas, Julieta Venegas, María Florencia Alcaraz, Dora Barrancos, Ingrid Beck, Charo Bogarín, Mariana Carbajal, Liliana Daunes, Dolores Fonzi, Diana Maffía, Naty Menstrual, María Moreno, María O’Donnell, Luciana Peker, Claudia Piñeiro, Rita Segato, Susy Shock, Soledad Vallejos, Marlene Wayar y Eugenia Zicavo. 

Es para destacar que el teatro nacional abra sus puertas con una invitación de estas características, haciéndose eco de lo que el contexto social y político pide. Y es interesante lo que surge en este dispositivo. El año pasado, el evento estuvo dedicado a Karl Marx y se colmó de un público no necesariamente habituado a recorrer teatros: los espectadores hacían cola para escuchar a Felipe Pigna, Beatriz Sarlo o Darío Sztajnszrajber, y en las plateas circulaba el mate. Era una escena poco habitual. Pasillos y escaleras llenos de gente. Y en 2017, la voz de Eduardo “Tato” Pavlovsky, desmerecido por este teatro oficial durante toda su vida, resonó en las distintas salas. Se leyeron 33 obras suyas, todas las que escribió en soledad. También quedan copados espacios no convencionales, como los camarines y otros rincones del edificio.

En diálogo con PáginaI12, Claudia Piñeiro destacó el hecho de que la palabra “asamblea” esté en el título de la propuesta, porque “tiene que ver con la participación del otro”. “Es llamar al teatro a una asamblea, donde van a hablar estas mujeres, pero el público con sus preguntas y su ir y venir también va a participar. Es una gran asamblea de muchos”, definió.  “Tenemos que visibilizarnos cada día más las mujeres. Hasta ahora costaba mucho. Llegó el momento”, subrayó Cortiñas, que estará participando de una charla sobre mujeres, política y derechos humanos junto a Barrancos, horas antes del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Desde la coordinación artística –a cargo de Andrés Gallina, Oria Puppo y Alejandro Tantanian, director del TNC– se tuvo en cuenta aquello que planteó Aristófanes en el siglo IV antes de Cristo. El autor imaginó a las mujeres “tomando decisiones muy diferentes de las de los hombres, radicalmente orientadas hacia el bien común”. “Sus protagonistas se vestían de varones y en ese gesto resignaban todo reconocimiento personal hasta el punto de hacer pasar sus ideas como ajenas. La pieza prefigura así la inabarcable trama de milenios en los que las mujeres quedaron camufladas tras sus obras, o directamente invisibilizadas”, destaca el texto del comunicado, y retoma aquella frase célebre de Virgina Woolf: “Durante la mayor parte de la historia, ‘Anónimo’ fue una mujer”. La asamblea de mujeres del TNC es, entonces, una “recuperación simbólica” de aquella pieza teatral. Incorpora perspectivas argentinas, alemanas y francesas sobre “algunos de los temas nucleares de la actualidad global y miradas sobre el pasado”, trazando “un arco histórico” que va desde la época de Aristófanes hasta esta asamblea contemporánea “atravesada por la efervescencia y la vitalidad política”.   

“Es interesante que desde un teatro nacional se proponga una vuelta de rosca a lo que fue La asamblea de mujeres”, opinó Piñeiro. Desde su interpretación, aquella obra es “casi una locura, una burla”. “Era una forma de mover la estantería, pero no de darles el poder de verdad a las mujeres, sino de decir ‘mirá la pavada a la que llegamos los griegos porque no hacemos las cosas bien, vamos a hacer algo que nunca hayamos hecho’. Muchos siglos después, poner ese nombre a esta asamblea, cuando las mujeres estamos asumiendo lugares de poder y avanzando, me parece una linda vuelta de rosca, con una programación que indica ese lugar de las mujeres”, sostuvo.

Los contenidos fueron pensados por Marcela Basch, Carla Imbrogno y Amalia Sanz. Las conversaciones versarán sobre la lucha por los derechos en la opinión pública (con Piñeiro); la representación en el arte y la cultura pop; cuerpos, subjetividades e identidades; feminismos plurinacionales, populares y comunitarios (con Feministas del Abya Yala); género y clase (O’ Donell entrevistará a Segato sobre este tópico); posibles lecturas sobre Simone de Beauvior; el feminismo a través de las generaciones; la temática del trabajo; la deconstrucción en la crianza y la vida cotidiana; vínculos entre los géneros; recorrido histórico y rol de las mujeres en la política y los derechos humanos (con Cortiñas).

Eugenia Zicavo, Claudia Piñeiro, Charo Bogarín y Marlene Wayar.

“El tema de los derechos humanos, la democracia y las mujeres tiene que ver mucho con las Madres de Plaza de Mayo. Nosotras, cuando salimos a la calle, hace 42 años, no le dábamos la mirada a este grupo de mujeres que salimos a enfrentar la brutal dictadura. Marcamos un camino. Recibimos ahora todo el afecto: nos dicen que el movimiento de ahora de las mujeres está inspirado en la lucha nuestra. Efectivamente. Me muero de emoción cuando me dicen eso. Nosotras no tomábamos esa dimensión. No éramos queridas. No nos quería la Iglesia y menos los milicos, gracias a Dios. Para la sociedad, ese grupo de madres en la Plaza no era bienvenido”, se explayó la referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. “Estoy orgullosa de la red de Ni una Menos, y de las mujeres que están contra la trata y los femicidios. De a poco tenemos que ir avanzando para que no quede nadie impune.”

Piñeiro, una de las caras más visibles del sector cultural en la lucha por la legalización del aborto, intuye que ése será un eje que atravesará gran parte de la maratón. “Va a ser imposible que no surja en muchas de las mesas, aunque no esté en el título. Varias de las expositoras han tenido una gran participación en el debate por la ley. Hay muchas líneas para abordar, algunas más urgentes que otras”. En la charla de la que será parte, seguramente se tracen paralelismos y diferencias entre naciones. “Tengo un recorrido por muchos países de Latinoamérica que comparten la agenda con nosotros, pero también por europeos, donde es distinta. En casi todos esos países el aborto ya está, es un tema solucionado. No pueden entender cómo en la Argentina tenemos ese problema. Se sorprenden, por nuestra evolución cultural. Para ellos los problemas tienen que ver con otro tipo de cosas, como la desigualdad en lugares de poder o de trabajo. Pero todo tiene la misma raíz: considerar a la mujer primero como reproductora y luego como trabajadora”, reflexionó la escritora.

“Con el aborto ilegal se muere la mujer, y deja niños huérfanos. Ese es un drama que es bastante fuerte, porque tiene que ver con la libertad de decidir de cada mujer. Este drama es abarcativo para toda la familia. Esperamos que sea ley”, dijo Cortiñas.

María O’Donnell, Susy Shock y María Florencia Alcaraz.

“Este es un momento inolvidable; agradezco que me haya tocado vivirlo. Para mí es estimulante este momento del movimiento de mujeres, feminista, cultural en general. No tengo dudas de que muchas de las que dicen ‘no soy feminista’ no saben lo que significa la palabra, y la asocian con posiciones radicalizadas o la comparan con la palabra ‘machismo’ como si fueran antónimos. Es imposible no ser feminista en este mundo”, concluyó la autora de Las maldiciones. “Dentro de un tiempo será una palabra que quizá ni haga falta usar, porque el mundo entero quizá esté por los derechos de las mujeres, y en el mundo entero la mujer esté en igualdad de condiciones que el hombre”, planteó. “El feminismo sigue, como desde siempre, erosionando, sin prisa y sin pausa, todos los esquemas, y ahora tiene el desafío de no quedar atrapado por formas que lo hagan ‘digerible’ por los medios, que son astutos y licuan todo lo que les desafía”, analizó la poeta trans sudaca Susy Shock, quien estará a cargo del cierre del encuentro junto a Caro Bonillo.

Consultada por la inclusión en la jornada de trans, travestis e identidades no binaries y las recientes discusiones sobre este tema, sostuvo: “Capaz se esté perdiendo lo incómodo de ser feminista. Las travas sabemos de que no nos quieran, empezando por las propias familias, y nunca dejamos de volar pese a eso, y sobre todo no dejamos de aportarle y de iluminar al feminismo y al futuro”, expresó. “Estamos cansadas de las invisibilizaciones y cada una desde donde esté y haga, y en los modos que tenga y quiera, estamos cada vez más firmes, que es desde nuestros cuerpos y obviamente desde nuestras palabras”, agregó. El título de la asamblea sólo menciona y reconoce a las “mujeres”, hecho que no es aislado: Susy está acostumbrada a cantar en ciclos para mujeres. “Nadie puede negar en el evento que sea, que cuando aparece una trava, una torta, una disidencia, algo no nos está alcanzando, algo no termina de estar completo en el titulado piola de las cosas, algo sigue sin estar dicho, nombrado, por eso el cambio es cultural”, concluyó.

 

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