Las investigaciones pendientes que dejó el informe Mueller en EE.UU.
Trump festeja pero sigue con problemas legales
El informe de Mueller no es el final del escrutinio de Trump, es sólo el final del comienzo y seguirán muchas más acusaciones y recriminaciones.
Fue una gran victoria para Trump que el informe Mueller concluyera que no hubo conspiración con Rusia para ganar la elección.Fue una gran victoria para Trump que el informe Mueller concluyera que no hubo conspiración con Rusia para ganar la elección.Fue una gran victoria para Trump que el informe Mueller concluyera que no hubo conspiración con Rusia para ganar la elección.Fue una gran victoria para Trump que el informe Mueller concluyera que no hubo conspiración con Rusia para ganar la elección.Fue una gran victoria para Trump que el informe Mueller concluyera que no hubo conspiración con Rusia para ganar la elección.
Fue una gran victoria para Trump que el informe Mueller concluyera que no hubo conspiración con Rusia para ganar la elección. 
Imagen: AFP

Donald Trump declaró que fue completamente exonerado por el fiscal especial Robert Mueller en la investigación sobre si era el candidato de Moscú para la Casa Blanca en la última elección presidencial.

Sería totalmente comprensible que Trump descorchara una botella de champán o tres si fuera un hombre que bebiera. La conclusión de que él y su equipo no se asociaron activamente con el Kremlin provino de una investigación que arrojó una nube amenazadora desde el día de su toma de posesión y visto a su ex gerente de campaña, asesor de seguridad nacional y abogado personal a largo plazo y consiglieri enviado a prisión.

Hay motivos para celebrar. Los críticos de Trump, cuyo número aumentó constantemente en el transcurso de su extraordinaria gestión, esperaban que el abogado especial entregara lo que esencialmente sería una sentencia de muerte a lo que consideran una presidencia maligna y tóxica, la peor de la historia reciente de Estados Unidos. Eso no ha sucedido.

Pero el informe Mueller no es el final del asunto. Se plantean preguntas extremadamente importantes sobre si el presidente realmente intentó detener las investigaciones sobre sus supuestos vínculos rusos: obstrucción de la justicia, “un delito menor grave”, que es causal de juicio político.

Durante un tiempo, los que siguieron las diversas investigaciones sobre Trump tuvieron la sensación de que Mueller no lograría demostrar la conspiración con el Kremlin, en parte porque los obstáculos para investigar siempre fueron bastante importantes. Recuerdo que John Bolton me dijo en una conferencia en Kiev, antes de que se convirtiera en el último asesor de seguridad nacional del presidente, que las personas cercanas a Trump “podrían caer”, pero el propio Trump sobreviviría.

Bolton hasta ahora ha tenido razón. Pero el presidente también se enfrenta a un escrutinio en sus asuntos de negocios y el adagio de que “lo agarrarán finalmente por el dinero, como agarraron a Al Capone”, estuvo de boca en boca. Entonces, ¿dónde estamos ahora?

La investigación de Mueller encontró que los rusos habían interferido en la elección, por ejemplo, hackeando correos electrónicos del Partido Demócrata, y habían estado activos tratando de dañar la campaña de Hillary Clinton. Se habían celebrado numerosas reuniones confidenciales en el período previo a la elección entre los funcionarios de mayor jerarquía de Trump, su hijo Donald Junior y su yerno Jared Kushner, y ciudadanos rusos y, según el informe, los rusos se ofrecieron a ayudar a que Donald Trump fuera elegido. Pero Trump, de hecho, fue exonerado de la conspiración. 

La otra parte principal de la investigación de Mueller fue sobre si el presidente trató de detener o interferir con las investigaciones sobre su supuesta connivencia con los rusos. Aquí, contrariamente a lo que dicen Trump y sus partidarios, el fiscal especial no exonera al presidente.

“Si bien el informe no concluye que el presidente cometió un delito, tampoco lo exonera”, declaró Mueller. No fue decisión del fiscal especial no procesar a Trump. Fue el procurador general William Barr quien decidió: “He concluido que la evidencia no es suficiente para establecer que el presidente cometió una ofensa de obstrucción de la justicia”.

Este es ahora un tema muy crucial. Todo lo que sabemos hasta ahora sobre el informe es un resumen de cuatro páginas de Barr. Si y cuando se producirá la divulgación completa no queda claro.

Los demócratas y otros opositores de Trump, al menos hasta el momento, no se han vuelto contra Mueller, un hombre al que habían calificado como el sheriff que limpiaría Trumptown.

Adam Schiff, el presidente demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, ha cuestionado por qué el fiscal especial no entrevistó al presidente cara a cara. Los asesores legales de Trump habían sido extremadamente cautelosos en cuanto a que podría inadvertidamente en falso testimonio e insistió con éxito en que la declaración se diera por medio de un cuestionario escrito.

Sin embargo, debe recordarse que James Comey, el director del FBI despedido por el presidente por no haber detenido la investigación de Rusia, y alguien que fue cubierto de insultos por parte de Trump y sus partidarios, fue una vez un héroe para ellos. Dañó las posibilidades presidenciales de Hillary Clinton, (de manera crítica, sintió Clinton) al anunciar que estaba reabriendo la investigación sobre su uso de correos electrónicos en los últimos días de la carrera.

Lo que está claro es que las cosas no terminan aca. Trump y sus partidarios pueden asegurarse ellos mismos de que ese no sea el caso. La exaltación del presidente por lo que ve como una reivindicación completa pronto se convirtió en una retribución contra quienes lo habían investigado. “La ofensiva ilegal falló. Por suerte alguien estará mirando al otro lado. Exoneración completa, no confabulación”, reiteró.

Algunos de los partidarios del presidente republicano en el Congreso ya habían amenazado con comenzar sus propias investigaciones sobre aquellos que habían hecho denuncias contra Trump y reabrir la investigación de los correos electrónicos de Hilary Clinton.

El senador Lindsey Graham, otrora un vehemente crítico de Trump, ahora un aliado y admirador, anunció después de la publicación del informe que quería que se designara un fiscal especial para investigar al FBI y al Departamento de Justicia sobre la investigación que ellos hicieron de Trump. Mientras tanto, los demócratas han reiterado que pretenden centrarse en sus propias investigaciones sobre Trump a través de los comités que ahora controlan con su mayoría en la Cámara baja.

La convocatoria más inmediata es para la publicación del informe completo.

Trump había despedido al fiscal general Jeff Sessions por haberse excusado de la investigación de Rusia, y así asegurar de que él no estaba en condiciones de cerrarla. El presidente lo reemplazó con Barr, quien había escrito públicamente, antes de ser nombrado, que la investigación de obstrucción de Mueller fue “fatalmente mal interpretada”.

Los observadores están señalando que Barr y el fiscal general adjunto Rod Rosenstein habían tardado solo 48 horas en analizar la enorme cantidad de material reunido por Mueller para decidir que no se necesitaba un proceso judicial. Los demócratas quieren que comparezca ante el Congreso para ser interrogado mientras le exigen que publique el informe.

“No podemos simplemente confiar en lo que puede ser una interpretación partidaria de hechos descubiertos durante el curso de una revisión de 22 meses de posibles irregularidades por parte del presidente. El pueblo estadounidense merece ver los hechos y juzgar las acciones del presidente por sí mismo”, dijeron en una declaración los representantes demócratas Jerry Nadler, presidente del Comité Judicial, y Elijah Cummings,presidente del Comité de Supervisión.

El informe de Mueller no es el final del escrutinio de Trump, es solo el final del comienzo y seguirán muchas más acusaciones y recriminaciones. Pero hay pocas dudas de que el presidente, a quien sus enemigos aman odiar, ha tenido una gran victoria en la primera ronda de este amargo conflicto.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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