Desde el año pasado, al subir las escalinatas del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino (Oroño y Pellegrini), se tiene la sensación de que ese ingreso interno y el hall central se han transformado en la nave de un templo. Y esto es así porque las diagonales arquitectónicas convergen en una obra que a esta altura de su agitada historia (en 1965 fue objeto de censura y a comienzos del siglo XXI fue defendida en una sentencia judicial ejemplar) ya es el rostro internacional del arte de vanguardia argentino: La civilización occidental y cristiana (1965) de León Ferrari (1920-2013).

Algunos la conocen como "el Cristo" y otros como "el avión", según les llame más la atención uno u otro de los dos objetos ready-made que integran el montaje. El Castagnino, que tiene la mayor colección mundial de obras de Ferrari en un museo (unas doscientas), será su casa mientras no esté en exposición en algún otro lugar del mundo. Prestado en comodato en 2018 por la Fundación Augusto y León Ferrari, el Cristo crucificado sobre un bombardero cuelga sobre el descanso en un lugar central, como invitando a meditar sobre la tremenda denuncia humanista, antibelicista y antiimperialista que plantea.

El jueves pasado, en una conferencia de prensa el día antes de la doble inauguración de exposiciones de Luis Felipe Noé y León Ferrari en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, Noé contó una anécdota: "Cuando León se fue al exilio, primero en Santos y después en San Pablo, dejó en depósito el Cristo y cuando volvió encontró que se le había roto el brazo. Y lo quería colgar para que no se le volviera a romper y entonces me pidió, porque yo tengo una casa vieja que entrando hay un hall que tiene 10 metros (5 de un piso y 5 del otro) me pidió si yo lo podía colgar y lo tuve colgado durante 3 o 4 años. Lo colgamos entre nosotros dos y (Ricardo) Carpani".

Andres Macera
Algunos la conocen como "el Cristo".

Motivar la reflexión sobre el uso de la imaginería infernal religiosa por parte del poder en un intento absurdo de justificar sus genocidios es un tema constante en la obra política de Ferrari. De eso se trata su obra gráfica múltiple más famosa, la serie de collages con que ilustró las dos ediciones por Página/12 del informe Nunca más.

Noé insiste siempre en recordar que el arte de León no es sólo político. También aborda lo social, el erotismo y el lenguaje. Todas esas facetas están presentes en "Prosa política", muestra que ocupa la mitad del primer piso y que ofrece un panorama muy representativo de la producción de León, panorama constituido casi exclusivamente con obras del Museo. Se incluyen una legible documentación y tres ediciones completas del Nunca más: una edición limitada "artística" y las dos de Página/12, que el equipo del Museo adquirió a través de Internet, número por número. La curaduría estuvo a cargo del equipo del Museo y muy especialmente de Georgina Ricci, quien comenta con entusiasmo los desafíos conceptuales y extra-artísticos de las obras.

"León nos dejó una máquina de hacer Ferraris", dijo Ricci sobre la instalación Jaula con aves (1985). Esta obra abierta, que produce nuevas obras, es paradigmática para la conservación de arte contemporáneo. Cuando ingresó a la colección del Museo, la conservadora y restauradora Gabriela Baldomá, directora del IICRAMC (el Instituto de Investigación, Conservación y Restauración de Arte Moderno y Contemporáneo, organismo municipal creado por el entonces secretario de Cultura, Fernando Farina) elaboró con su autor los protocolos de conservación de esta obra. Las aves que habitan temporalmente la jaula son compradas en cada lugar donde se expone, y la institución anfitriona debe seguir un instructivo (creado con el asesoramiento de un médico veterinario) que precisa cómo cuidarlas y alimentarlas. Cuando la muestra cierra, alguien las adopta o son devueltas vivas al vendedor. Mientras dura, van interviniendo con sus excrementos tres láminas impresas localmente que reproducen tres célebres versiones del Juicio Final (de Fra Angélico, del Bosco y de Giotto) a partir de archivos digitales enviados desde el Museo por el IICRAMC. El curador decide cuándo dar por intervenido un Juicio y pasar al siguiente. Hay otro instructivo sobre cómo estabilizarlas y luego, si la muestra fue en el extranjero, cada lámina pasa por la Aduana como importación de obra de arte.

Las láminas intervenidas son legítimas obras de León Ferrari e integran el patrimonio del Museo a menos que éste las done o las venda. "Por primera vez reunimos todos los Juicios en una muestra, incluido el que donamos al Museo de la Memoria de Rosario", cuenta Ricci, muy contenta porque justo a tiempo para la inauguración llegaron "las cagadas" de México y de Estados Unidos.