Producción: Javier Lewkowicz


Por Ariel Aguilar *

El plan Octubre

El gobierno nacional presento finalmente el plan de “medidas económicas y sociales” con el que considera que reactivará la economía. El mismo contiene un acuerdo de precios en 60  productos de la canasta básica, créditos para jubilados, beneficiarios de la AUH y de asignaciones familiares con tasas del 40 por ciento, un freno a los aumentos de tarifas, transporte y peajes, hasta un programa de apoyo para pymes que incluye un plan de pagos de parte de AFIP, eliminación de derechos para pymes exportadoras y beneficios para comercios. 

Respecto a las medidas de apoyo a las pymes, debemos decir que son absolutamente insuficientes y no resuelven ninguna cuestión de fondo que llevo al escenario actual de cierre de más de 11 mil pymes y la pérdida de casi 200 mil empleos industriales en tres años. Está claro que es mejor refinanciar las deudas de AFIP en 60 meses con un interés menor, que a las pymes que exportan, sobre todo aquellas que agregan valor, no les cobren retenciones o que a los comercios les adelanten a 10 días hábiles el cobro de las ventas con tarjetas. Pero lo real es que si hoy las pymes no pueden ponerse al día con la AFIP es porque todas las medidas que tomo el Gobierno desde que asumió destruyeron el mercado interno del que viven las mismas. En el caso de las pymes que hoy no pueden exportar no es por una cuestión de los derechos de exportación que establece el Estado sino porque, al haber dolarizado toda la estructura productiva en insumos, combustibles y tarifas, nuestras empresas perdieron competitividad en los mercados externos. Si hoy cierran comercios todos los días, y vemos que los comerciantes hacen malabares para mantener los negocios abiertos, es porque cada vez tienen menos clientes a quien venderles y adelantar el pago de cupones no les va a cambiar el panorama.

Los anuncios no contienen una sola medida estructural que modifique la realidad de nuestras industrias, ya que las tasas siguen arriba del 60 por ciento, las tarifas, que hacen inviable la continuidad de muchas empresas, ya fueron aumentadas en más de un 40 por ciento en lo que va del año y lo mismo sucede con los costos de logística en cuanto a las subas que ya hubo en combustibles y peajes. Tampoco se planteó ningún esquema de administración del Comercio exterior para frenar importaciones en este contexto de un mercado interno cada vez más chico.

El  también llamado “plan alivio” tiene el fin, según el gobierno, de bajar la inflación y reactivar el consumo. Para lograr dinamizar el consumo lejos de pensar en aumentar los ingresos de los jubilados, por ejemplo, les otorga créditos al 40 por ciento para cancelar créditos anteriores o tomar nuevos que no tendrán otro destino que financiar la subsistencia diaria. Para disminuir una inflación, que en el mes de marzo llegó al 4,7 por ciento, plantea un acuerdo de precios con las grandes empresas, básicamente de alimentos, que es anunciada por el ministro Dujovne, no como una obligación o un compromiso firmado por el Gobierno y las empresas sino como un “Pacto entre Caballeros”.

Este plan presentado por el gobierno tiene un problema fundamental y es que el gobierno no tiene convicción en generar este tipo de medidas. Porque no es lo suyo y desde su concepción ideológica y del modelo de país que vino a llevar adelante es la mano invisible del mercado la que debe regular la economía y para un programa de esta naturaleza se necesita un Estado presente que vele por el cumplimiento del acuerdo de precios firmado y sancione a aquellas empresas que no lo cumplan.

El paquete de medidas presentado debería llamarse plan Octubre ya que lo que el Gobierno busco con estas medidas es ganar tiempo y llegar a las próximas elecciones. El inconveniente es que una gran parte de nuestra sociedad ya no les cree y no firmaría un Pacto de Caballeros con un Gobierno que ha incumplido todas las promesas que realizó.

* Vicepresidente de la Confederación General Empresaria de la República  Argentina (Cgera).