Los pueblos originarios contra las políticas del gobierno brasileño
Racismo e intolerancia en tiempos de Bolsonaro
Los indígenas acampan en Brasilia en repudio a las persecuciones e invasiones a sus tierras, además del no respeto por el medio ambiente.
Los indígenas acamparán tres días en Brasilia reclamando el respeto a sus derechos.Los indígenas acamparán tres días en Brasilia reclamando el respeto a sus derechos.Los indígenas acamparán tres días en Brasilia reclamando el respeto a sus derechos.Los indígenas acamparán tres días en Brasilia reclamando el respeto a sus derechos.Los indígenas acamparán tres días en Brasilia reclamando el respeto a sus derechos.
Los indígenas acamparán tres días en Brasilia reclamando el respeto a sus derechos. 

Cientos de activistas indígenas llegaron ayer a Brasilia con su campamento “Tierra Libre” para protestar contra las políticas de gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro. Si bien el campamento se realiza desde 2004 este año tiene un tinte especial que apunta a denunciar las repudiadas medidas del nuevo presiente en materia medioambiental. “El año 2019 comenzó en un contexto gravísimo. Hubo una serie de ataques e invasiones articuladas en las tierras indígenas, así como también persecuciones y expresiones de racismo e intolerancia para con los pueblos originarios”, denuncia el comunicado difundido por la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib). 

Además de apuntar contra la gestión brasileña en materia medioambiental, la Apib expuso su fuerte rechazo a los cambios en la estructura administrativa de los organismos oficiales dedicados a la cuestión indígena. Entre ellos, la organización citó la transferencia de la Fundación Nacional del Indio (Funai) del Ministerio de Justicia al nuevo despacho de la Familia, la Mujer y los Derechos Humanos, a cargo de la pastora evangelista Damares Alves. Asimismo, la Apib consideró “grave” que la Funai haya dejado de tener la responsabilidad sobre la demarcación de nuevas tierras indígenas, que con Bolsonaro pasó a manos del Ministerio de Agricultura cuya titular, Tereza Cristina Correa, tiene vínculos cercanos con los grandes empresarios del campo.

“Vinimos aquí por una causa importante. Fue muy difícil para nosotros y nuestros antepasados conquistar estos derechos y poco a poco nos están perjudicando. Por eso vinimos acá para pedir más respeto”, dijo Camila Silveiro, una joven de 22 años y estudiante de la secundaria de la etnia Kaingang, en el estado de Paraná (sur). “Desde que asumió Bolsonaro el gobierno atacó a los indígenas en todos sus derechos y entre ellos en materia de educación”, agregó en tanto Luana Kumaruara de 33 años, en referencia a la declaración del ex ministro de educación de Bolsonaro cuando afirmó que la universidad no es para todos. 

A pesar del despliegue que la comunidad indígena realizó en la Explanada de los Ministerios y que durará hasta mañana, el gobierno nos los escuchó y por el contrario les respondió lanzando a la calle un cuerpo de elite dedicado a combatir desórdenes en la vía pública. La decisión fue argumentada por el jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, quien la defendió en nombre de la “necesidad de preservar el orden público y la seguridad de las personas y el patrimonio público”. Asimismo, el general Augusto Heleno Ribeiro admitió que la intención del decreto es desincentivar ese tipo de manifestaciones. “No sirven para mucha cosa”, lanzó.  

Sin embargo, la organización indígena sostiene que ha garantizado el carácter pacífico de su movimiento. “No hemos venido para afrontar a nadie sino para defender a los pueblos indígenas, sus derechos y a la Amazonía”, declaró a los periodistas Lindomar Terena, uno de los líderes de la Apib. Terena dijo que los pueblos indígenas, aún por la vía pacífica, no van a retroceder ni agachar la cabeza. “Vamos a luchar por nuestros derechos y territorios”, sentenció. 

Pero esta no es la primera vez que el gobierno de Bolsonaro se manifiesta en contra de los derechos de la comunidad indígena. En varias oportunidades, por ejemplo, el jefe de gobierno se mostró a favor del desarrollo de los agronegocios. Además, la semana pasada Bolsonaro cuestionó la organización del campamento. “Va a ocurrir un encuentro grande de indígenas, la próxima semana. Se prevé 10.000 indígenas aquí en Brasilia. ¿Y quién va a pagar la cuenta de los 10.000 indígenas que vienen? ¡Usted!”, dijo el presidente en una transmisión en vivo en Facebook. La comunidad indígena, no obstante, desmintió esta información de inmediato y aseguró que la iniciativa es financiada con campañas propias de colecta de fondos.

En la misma línea, a los pocos días de llegar al Palacio de Planalto Bolsonaro deslizó que a los indígenas los quiere en la ciudad. “Por qué mantener a los indígenas aislados en reservas, como los animales en un zoológico?, si como nosotros quieren evolucionar, quieren tener médicos, dentistas, acceso a internet, viajar en avión”, declaró. 

Si bien la Constitución brasileña determina que estos pueblos tienen el derecho al usufructo exclusivo sobre las tierras que ocupan, en el último tiempo sus territorios se vieron afectados por la tala ilegal y la expansión de la ganadería, actividades que poco a poco los van expulsando de sus tierras.  

Durante los tres días que permanecerán en Brasilia, los líderes del movimiento tendrán audiencias con representantes del Parlamento y del Poder Judicial, así como es posible que sean recibidos por el general Carlos Alberto dos Santos Cruz, ministro de la Secretaría de gobierno, sin embargo esta última información aún no fue confirmada oficialmente. 

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