Acuerdo político
“Diez puntos”

El presidente Mauricio Macri lanzó diez puntos para acordar como política de Estado con la oposición. La estrategia oficial es polarizar la elección entre quienes adhieren o no adhieren a un programa económico afín a la ideología del establishment financiero, en un intento por detener la fuga de grupos del círculo rojo hacia la oposición. 

Paradójicamente, los diez puntos de Macri son mayormente incumplidos por sus promotores. El primero de ellos, “lograr y mantener el equilibrio fiscal” es una utopía en una economía que presentó un déficit financiero de 5,2 por ciento en 2018 y que el gobierno proyectó en 3,3 por ciento para 2019. El déficit cero impuesto por el FMI al oficialismo hace foco en las cuentas públicas, sin contabilizar el pago de intereses de la deuda. Una exclusión que sólo muestra que la ortodoxia económica tiene un límite para el ajuste: los intereses de los acreedores del Estado. 

El segundo punto habla de “Mantener un Banco Central independiente que combata la inflación”. Una propuesta extraña para un gobierno que ha pisoteado la independencia del Banco Central al punto de que la política cambiaria y financiera es directamente fijada por el FMI junto al Poder Ejecutivo. La dependencia del Banco Central respecto al FMI es tan explícita que su anterior presidente tuvo que irse por desobedecer el modo de intervención en el mercado cambiario. Por su parte, el compromiso de combatir la inflación es una broma de mal gusto para un gobierno que la llevó arriba del 50 por ciento a fuerza de devaluaciones y tarifazos. También roza lo cómico la propuesta de “bajar la carga impositiva”, cuando se incrementó la presión tributaria por imposición del Fondo Monetario; lo mismo que el impulso de un “sistema federal que impida la discrecionalidad política” luego de haber manejado a los gobernadores de la oposición a fuerza de “discrecionalidad” en el uso de los giros.

El oficialismo parece poco comprometido con el punto tres de “mayor integración al mundo”, dado que la participación de las exportaciones e importaciones en el Producto mantiene prácticamente los porcentajes de la economía en tiempos de Cristina Fernández de Kirchner (excepto el período del “cepo” donde las exportaciones eran subfacturadas para eludir las restricciones cambiarias). El punto cuatro de “consolidar la seguridad jurídica” se da a patadas con la extorsión a grupos empresarios con causas truchas armadas por jueces, periodistas y servicios.

La propuesta de flexibilizar el mercado de trabajo o reducir la cobertura de la seguridad social son propuestas que atentan contra los derechos sociales de las mayorías. De ser avaladas por la oposición, dejarían a la mayor parte de la sociedad sin posibilidades de protegerse por la vía política electoral, produciendo un daño a la institucionalidad democrática. El compromiso por el pago de la deuda suena épico en un gobierno que tomó créditos hasta agotar el mercado, recurriendo a un salvataje del FMI para posponer el default hasta después de las elecciones. El único punto con cierta coherencia es la transparencia en las estadísticas, por lo que la nota final es un uno sobre diez.

@AndresAsiain

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