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"ATRÉVANSE A DECIRME NO" FANFARRONEA AHORA BORIS

Con el estilo rudo y autoritario que lo caracteriza, Boris Yeltsin emplazó al Parlamento a confirmar a un nuevo premier que casi todos detestan. Si no lo hace, lo disuelve.

t.gif (67 bytes) El presidente ruso, Boris Yeltsin, propondrá al Parlamento a Sergei Kyrienko como su nuevo jefe de gobierno. Pero si a la Duma no le gusta, Yeltsin la disuelve. Hasta ahora ministro de Energía, Kyrienko presentará

el plan de acción "Doce tareas de gobierno", donde contempla el pago de salarios estatales y pensiones, y la estabilización de la industria del gas y del petróleo. El éxito del programa es fundamental para que resulte mínimamente viable el polémico presupuesto para 1998, que Yeltsin aprobó ayer. El presidente ruso y su primer ministro en funciones acordaron reducir a la mitad el gabinete y el aparato de gobierno. Sin embargo, negaron que se propusieran despedir masivamente a los funcionarios.

Retirado de sus funciones hasta hace una semana, Yeltsin hizo un regreso atronador a la escena política, con el estilo rudo y autoritario que lo caracteriza. Después de haber destituido a todo su gobierno el pasado lunes, el presidente ruso afirmó ayer viernes su intención de someter la candidatura de Kyrienko a la aprobación de una Duma dominada por nacionalistas y comunistas. Kyrienko "irá a la Duma y dirá: atrévanse a no confirmarme", declaró un Yeltsin que nunca retrocedió a los enfrentamientos con el Poder Legislativo. "No amenazo", explicó. "Sólo digo en tanto que presidente: ahorren tiempo, confirmen a Kyrienko lo antes posible", afirmó. Si no lo hacen en la "primera vuelta, ni en la segunda, ni en la tercera, la cuarta vez será la disolución", concluyó Yeltsin su silogismo irrefutable.

Sergei Kyrienko es un joven tecnócrata de 35 años, liberal y muy hábil. Para el representante del FMI en Moscú Martin Gilman, el candidato conoce bien la manera con la que opera el fondo, y "no veía ninguna dificultad particular" si se lo nombraba primer ministro. Para el ministro de Relaciones Exteriores, Yevgueni Primakov, que no fue barrido por los cambios de Yeltsin, es un "hombre erudito, equilibrado, bien informado". Para el saliente primer ministro Viktor Chernomyrdin, que dejó entender a posteriori que era él mismo quien propuso la candidatura de Kyrienko al presidente, "es una persona digna, con un gran futuro". Pero el futuro no es tan grande como para admitirlo en la carrera a presidente, que Yeltsin le encomendó a Chernomyrdin que le preparara.

La Duma respondió con ganas a las bravatas del presidente Yeltsin. Los principales enemigos de Kyrienko están en el ala dura del Partido Comunista, que desprecia a este hombre que fue secretario de las juventudes comunistas en Gorki, pero que oportunamente se dedicó a los negocios con la perestroika. "No puedo hablar por todos, pero yo personalmente votaré no en la primera votación, no en la segunda, y no en la tercera", declaró el número dos del Partido Comunista, Valentin Kuptsov. Hasta el partido gubernamental Nuestra Casa Rusia se asustó esta vez con las destituciones intempestivas de Yeltsin. "Nuestro grupo no apretará automáticamente el botón del durante el examen de la candidatura de Kyrienko en la Duma, simplemente porque el presidente Yeltsin y el jefe de nuestro partido, Chernomyrdin, le sean favorables", declaró el jefe de la bancada Alexandre Chojin.

La propuesta de Kyrienko tuvo buena acogida en la Bolsa rusa. Todo especulador razonable sin duda prefiere al joven liberal, que entre 1993 y 1996 dirigió el banco privado Garantía, que al viejo apparatchik Chernomyrdin, sin ningún carisma ni ninguna elocuencia, y que perdió las elecciones la única vez que se presentó a ellas.

El presupuesto nacional para 1998 que Yeltsin aprobó ayer entró en vigor con efecto inmediato. La mayoría de los expertos lo considera inviable, por el aumento de los intereses y la drástica baja de los precios en los mercados internacionales de los principales productos de exportación de Rusia, como el gas o el petróleo. La empresa gigante de gas Gazprom, un monopolio estatal que concentra más del 20 por ciento de la producción mundial, es la principal herencia de la era Chernomyrdin a Kyrienko. Los dos van a oler a gas por mucho tiempo. Ya los votantes bautizaron al partido gubernamental "Nuestra Casa Gazprom".

 


 

ISRAEL SIGUE MUY GUARANGA

 

"Yo no puedo aceptar un dictado". El premier israelí Benjamin Netanyahu recibió con esta frase tajante al emisario de la Casa Blanca, Dennis Ross, quien desde ayer se encuentra en Jerusalén tratando de reactivar sobre el terreno el proceso de paz. Estados Unidos considera esta ofensiva de mediación diplomática como un ultimátum y ha anunciado que, si fracasa, dictará una solución para la zona.

Ninguno de los participantes en las reuniones Ross-Netanyahu hizo declaraciones de lo allí tratado, aunque no es un secreto para nadie que el mensajero de la Casa Blanca trae debajo del brazo una propuesta concreta, en la que se reclama un repliegue del Ejército israelí en un 13,1 por ciento de Cisjordania, superando así en más de cuatro puntos las últimas ofertas de retirada planteadas por el gobierno israelí.

Netanyahu ha diseñado una nueva estrategia con la que trata de oponerse a la ofensiva norteamericana: la cantidad a cambio de la calidad. La propuesta, sugerida por el ministro de Infraestructura, Ariel Sharon, trata de convencer a los palestinos de que reduzcan sus reclamaciones territoriales a cambio del control de las zonas geográficas próximas a los territorios ya autónomos. Una sugerencia que ya ha sido contestada por Yasser Arafat, quien ha asegurado: "Quiero la cantidad y la calidad, es decir la calidad del cumplimiento por Israel de nuestros acuerdos".

 


 

LA CORTE FALLO EN SU FAVOR Y EN CONTRA DE WASMOSY

LINO OVIEDO, EL CARISMÁTICO

t.gif (67 bytes) Otra derrota del presidente paraguayo Juan Carlos Wasmosy: la Corte Suprema de Justicia de ese país confirmó ayer la candidatura presidencial del general (R) Lino Oviedo para las elecciones del 10 de mayo próximo. Oviedo no sólo había ganado los comicios del oficialista Partido Colorado en septiembre, sino que además la misma Justicia electoral había convalidado su triunfo ante las denuncias de fraude de la oposición dentro de la organización. Pero los adversarios del general, como el histórico líder colorado Luis María Argaña, presentaron cinco acciones de inconstitucionalidad ante el Tribunal Supremo. De todas maneras, les queda una esperanza mínima: Oviedo todavía está en prisión por el fallido golpe de Estado que lideró en abril de 1996. ¿Quién lo condenó? Un tribunal militar formado por Wasmosy, porque la Justicia ordinaria ya lo había eximido de toda culpa. La Corte Suprema es la que debe avalar este fallo, algo que parece muy improbable; si el presidente vuelve a tener algún gesto semejante para que no salga de la cárcel, los oviedistas manifestaron que convocarán a un levantamiento popular. Los días previos al 10 de mayo tendrán color de 17 de octubre.

En las encuestas, Oviedo le lleva 10 puntos de ventaja a su inmediato oponente, Domingo Laíno. Su candidatura está instalada hace casi siete meses, pero tres de ellos los pasó en prisión, sin hacer giras ni campañas electorales. Y si Wasmosy y sus aliados --dentro del partido, porque en el gobierno poca gente parece dispuesta a seguirlo-- insisten con sospechosas trabas legales, el fin del relato se presenta peligroso: hay rumores de postergación de las elecciones, o hasta de un plan de autogolpe a la manera de Fujimori, que no parece tan alocado si se considera que las Fuerzas Armadas están con el presidente.

La historia del conflicto entre el militar y el ingeniero es larga e intrincada. Y lleva sólo dos años: cuando en abril de 1996 el entonces jefe del Ejército general Lino Oviedo estaba planeando un golpe de Estado sin asegurarse el apoyo de todos sus subordinados, Wasmosy ordenó su retiro de la institución, y luego comenzó un juicio por sublevación en la Justicia civil. Todo parecía seguir el curso institucional común hasta que al militar retirado, sabiendo que tenía predicamento popular, se le ocurrió que podía ser candidato a presidente. Y no sólo eso: que podía llegar a representar al mismo partido del gobierno al que quiso derrocar. Lo que no le pudieron dar las armas se lo darían los votos.

Y así fue. El 7 de setiembre pasado, le dio un duro revés a Argaña, el histórico líder colorado, el que estuvo detrás de Stroessner y el que esperaba finalmente ser premiado por su trayectoria con una candidatura presidencial. Aunque también estaba en la contienda el delfín de Wasmosy, Carlos Facetti, fue Oviedo el que le sacó 11.000 votos de distancia a sus contrincantes, que pidieron anular las elecciones por un supuesto fraude de su fracción, la Unión de Colorados Eticos (UNACE). Con dos procesos en su contra, Oviedo salió a hacer campaña electoral como el candidato oficial del coloradismo y cosechó una tercera acción adversa: 30 días de arresto ordenados por Wasmosy luego de que Oviedo lo acusara de ladrón y corrupto. Fiel a su heterodoxia, el general retirado optó por escapar y anunciar desde del país que no se iba a presentar a cumplirla. Pero Wasmosy tampoco tomó una decisión ortodoxa, sino que envió tropas del Ejército a la casa particular de Oviedo en un incidente que culminó con heridos y denuncias de la oposición. Oviedo tenía tres procesos en contra, pero Wasmosy había comenzado a sembrar desconfianza.

Oviedo, conociendo que tenía las de ganar, se presentó a cumplir el arresto. Para fin de año, la Justicia civil lo había absuelto tanto del delito de rebelión como del de fraude. En enero estaba dispuesto a salir, pero el pánico se apoderó nuevamente de Wasmosy y ordenó la creación de un tribunal militar ad hoc por el supuesto y fallido golpe. El mismo día en que terminaba el arresto, este tribunal decidió dictar prisión preventiva contra Oviedo, lo que volcó definitivamente al arco político paraguayo hacia él: desde el vicepresidente Angel Seifart hasta dirigentes de izquierda como Marta Canese, todos se reunieron en una manifestación de 10.000 personas para pedir su libertad inmediata.

Pero el presidente insiste. Su tribunal militar adicto condenó hace tres semanas a Oviedo a diez años de prisión, y habrá que esperar que la Corte Suprema avale el fallo, algo que muy probablemente no hará.

"Las especulaciones ya terminaron. Es la decisión del máximo organismo judicial y, más allá de la confianza o desconfianza, lo que necesitamos es aceptar las decisiones institucionales, nos guste o no nos guste", se sinceró ayer el secretario político de Wasmosy, Miguel Angel Ramírez. Pero el clima no es el mejor teniendo dos contrincantes que no parecen demasiado respetuosos de la institucionalidad.

 


EL PAIS DE MADRID

Por Mauricio Vicent

Desde La Habana

t.gif (67 bytes) Aunque ningún funcionario del gobierno cubano acepta que el Vaticano haya asumido a petición de La Habana el papel de mediador ante Washington para buscar una flexibilización del embargo económico y abrir espacios de distensión entre ambos países, es la primera vez, opinan observadores y diplomáticos en la isla, que en la práctica Cuba reconoce --o por lo menos no desautoriza-- a alguien que asume de hecho esta misión, aunque sea de forma no explícita.

El ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Robaina, en Roma, y funcionarios del gobierno cubano en La Habana se encargaron ayer de reiterar lo que es una conocida posición: Cuba no necesita que ningún país o personalidad medie para resolver sus problemas con EE.UU. O dicho de otra forma, Cuba negocia solita. Pese a que aparentemente las posiciones de Cuba y EE.UU. siguen inamovibles, llaman la atención algunos hechos. Tras el viaje del Papa a la isla, el gobierno de Fidel Castro liberó a 295 presos, de ellos casi un centenar de presos políticos. Este "gesto" de La Habana hacia el Vaticano hubo de ser valorado positivamente por EE.UU., que, a su vez, "respondió" al Papa --quien criticó desde Cuba el embargo-- con una tímida flexibilización de las medidas de presión hacia la isla.

El mismo Castro reaccionó después a las medidas de Clinton calificándolas de "constructivas", y ahora Albright y Robaina por poco se topan en un pasillo vaticano, antes de ser recibidos por Juan Pablo II. Ambos hablaron con el Papa de su adversario. Albright, al parecer, pidió al pontífice que mediase por la liberación de los cuatro miembros del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna --Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, Félix Bonne y René Gómez Manzano--, detenidos desde el verano pasado. En caso de que el Secretario de Estado de la Santa Sede, Angelo Sodano, haya hecho esta misma petición a Robaina a nombre del Vaticano--algo prácticamente confirmado--, y que Cuba acceda a dicha solicitud--algo que ningún diplomático descarta en La Habana--, quedará al descubierto que el triángulo entre Roma, La Habana y Washington, con o sin "mediador explícito", funciona y permite a todos salvar la cara.