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"SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR", EN EL SAN MARTIN

UN SAINETE DE PIRANDELLO

El retorno a la arena del teatro argentino del prestigioso Jorge Lavelli, para la adaptación, traducción y dirección de la famosa obra del italiano, produjo una serie de hechos que un día serán leyenda. El resultado artístico es predeciblemente bueno, pero no excepcional.

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Un momento de la obra, en cuyo elenco, elegido con todo rigor por Lavelli, hubo internas y celos a granel.

"Seis..." es una obra de discordancias y fragmentaciones y muestra la imposibilidad de representar el drama.


SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR 7

("Sei personaggi in cerca d'autore") puntos

de Luigi Pirandello (1867-1936)

Intérpretes: Patricio Contreras, Rita Cortese, Danilo Devizia, Leticia Brédice, Lidia Catalano, Claudia Lapacó, Tony Lestingi, Facundo Ramírez, Sergio Corona y elenco.

Escenografía y vestuario: Graciela Galán

Iluminación: Roberto Traferri y Jorge Lavelli

Colaboración artística: Dominique Poulange

Traducción, adaptación y dirección: Jorge Lavelli

Lugar: Sala Martín Coronado del TGSM, Corrientes 1530, de miércoles a sábado a las 21, y domingo a las 20

 

Por Hilda Cabrera

t.gif (67 bytes) Cuando al finalizar la función de estreno, los actores de Seis personajes en busca de autor saludaron al público, solidariamente tomados de la mano y sin transparentar divismos de ninguna clase, quedó claro que el conflicto que había forzado la postergación del debut --anunciada para el viernes 17-- no había dañado nada de lo artístico. La obra más esperada de la temporada había tomado finalmente forma, trayendo a escena otros conflictos, metateatrales, surgidos de la dialéctica entre personajes, actores y un director de ficción. Problemáticas que, vertidas como digresiones humorísticas en el texto de Pirandello, se convertían en espejo de "patinazos" reales. En la platea, compuesta de invitados y público, casi todos sabían del faltazo del actor Patricio Contreras al último ensayo general y de su consecuencia, la postergación del estreno.

Mostrando un escenario abierto hacia el fondo, el prestigioso Jorge Lavelli concretó una interesante puesta en una sala que, como la Martín Coronado, cuenta con una embocadura de catorce metros y tiene fama de difícil para las obras de cámara. Exigió, y eso es evidente, un esfuerzo adicional al elenco, que --salvo excepciones-- no se desplaza con la soltura que el espacio requiere. Carencias que el director suple con un inteligente aprovechamiento de la sobria escenografía de Graciela Galán. La iluminación, de Roberto Traferri y del mismo Lavelli, subraya por su lado la atmósfera de duelo que rodea a los personajes que irrumpen en busca de un autor, imágenes lacerantes de aquel otro costado siniestro de la representación: "La distancia que separa los hechos de su sentido". Esta es una de las varias reflexiones del Pirandello de Seis personajes..., una obra sobre la multiplicidad del ser humano, la autonomía de los personajes, la exaltación pasional y la "desacralización" del trabajo artístico.

Estrenada en Roma en 1921, y modificada en forma definitiva en 1925, la pieza recoge la impaciencia de los personajes que aspiran a ser representados, dejar de ser sólo "apariencias". En este sentido, apunta a lo ontológico, ficcionalizando este debate a través del teatro. Es allí adonde llegan "los personajes de la comedia por hacer", irrumpiendo en los ensayos de una compañía, cuyo Director (un estupendo Danilo Devizia) dice no querer perder el tiempo con locos. La respuesta del Padre (papel que desempeña sólidamente Patricio Contreras) es inquietante: "Usted sabe bien que la vida está llena de infinitas cosas absurdas, descaradamente absurdas, que ni siquiera tienen necesidad de parecer verosímiles porque son verdad."

Obra de discordancias y fragmentaciones, muestra la imposibilidad de representar el drama. Lo dice el Director, desconcertado ante las interpretaciones que de un mismo hecho tienen los personajes. ¿Cómo recomponer esos fragmentos? El sólo pide una historia representable. A diferencia de Esta noche se improvisa (1928-29), otra obra de Pirandello caracterizada como "teatro dentro del teatro", el autor todavía se pregunta por el significado universal de esas figuras oscuras. Personajes roídos por la culpa, patéticos y doloridos, como el de la Madre que interpreta la excelente Rita Cortese. Ella, como la evocada Madame Pace, una fantástica Lidia Catalano, no piden sin embargo "volver a la vida". Esa urgencia es patrimonio del Padre, que intenta poner orden en la historia familiar, y de la Hijastra --personaje a cargo de una Leticia Brédice cargada de mohínes--, los dos cercados por los fantasmas de un incesto. Una escena que sólo ellos, en tanto personajes, pueden representar. Basta para comprobarlo el desempeño del Primer Actor y de la Primera Actriz, papel a cargo de la eficaz Claudia Lapacó en una secuencia que aunque humorística intenta meterle los dedos en los ojos al público, como decía Pirandello a propósito de Así es, si os parece.

Pieza inteligente, pero reiterativa, Seis personajes... apunta a un público paciente. Lavelli es fiel a Pirandello y no deja nada entre bambalinas. Atraviesa todos los planos, el fantástico y el real, el cómico y el dramático, aventando la pesadilla a la que sí cree haber sucumbido el Director de la ficción, que apunta quejoso: "¡Que me pase a mí esto! ¡Un día perdido! ¡Váyanse, váyanse! Es muy tarde para continuar el ensayo, ¡qué le vamos a hacer!...".

 


LOS PROBLEMAS DE CARTEL

 

"Creemos entendernos, pero no nos entendemos jamás." Lo dice el Padre (Patricio Contreras) en Seis personajes en busca de autor. Una conclusión que bien podría trasladarse a la realidad. Pieza fundamental en el tablero de la programación del Teatro San Martín, la obra de Luigi Pirandello fue demorada en su estreno por un comentado faltazo de Contreras al décimo y último ensayo general, concertado por el director Jorge Lavelli y el elenco para el jueves 16. La actitud del actor generó un escándalo entre bambalinas, en el que casi todos se sintieron burlados. En principio, Lavelli exigió cumplir con el número de ensayos, tal como se había estipulado en el contrato, y el décimo se concretó, pero al día siguiente. En medio del bochorno, la dirección general y artística del teatro, a cargo de Ernesto Schóó, respondió al llamado de Página/12 con el contestador telefónico. La oficina de prensa se limitaba a decir que la suspensión del estreno se debía a un problema de cartel.

Consultado por este diario, Contreras dijo al día siguiente que su intención había sido exigir que se cumpliera la cláusula del contrato según la cual su nombre iría destacado del resto. Un pedido insólito dentro de lo que es tradición en el San Martín, donde sólo excepcionalmente se realiza esta clase de acuerdo. Según el actor, la dirección cumplió en principio con el contrato, puesto que durante tres días se expuso en la puerta del teatro el afiche solicitado ("Patricio Contreras en Seis personajes..."), pero que "por presiones, que nadie me dijo cuáles eran, fue retirado". Dijo además que desconoce si se le había informado al elenco de esta "aspiración legítima". El afiche aparentemente definitivo, que se exhibe ahora en la puerta del teatro, y que según la conducción del teatro "cumple con los requisitos de medida y ubicación", reproduce los nombres de los integrantes del elenco a igual tamaño. Contreras, obviamente, continúa con las funciones.

 

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