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LAS SOLUCIONES POLITICAS SIGUEN FRACASANDO EN KOSOVO
DEL CONFLICTO A LA GUERRA

Los familiares lloran a un policía serbio ultimado.
Pero del lado kosovar también mueren mujeres y menores.

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t.gif (67 bytes)  Para el ministro de Relaciones Exteriores de Albania, en la provincia yugoslava de Kosovo ya no se puede hablar más de conflicto: ahora es la guerra. Ayer continuaban los combates violentos en el oeste de Kosovo, y más de mil albanos kosovares cruzaron la frontera para refugiarse en Albania. La ofensiva serbia con tanques, morteros y ametralladoras vació dos poblaciones, Junik y Decane. En Kosovo mismo, la emigración interna se cuenta por decenas de miles. Para el gobierno de Belgrado se trata de la lucha contra el terrorismo de los separatistas; para los kosovares, de la puesta en práctica del ideal de "limpieza étnica" de los serbios. El líder de los albaneses étnicos Ibrahim Rugova pidió el lunes en Nueva York, y en vano, una "presencia internacional concreta" en Kosovo. El recién electo presidente de Montenegro, Milo Djukanovic, la otra república que forma con Serbia la federación yugoslava, considera que aún hay chances para una solución política, en contra del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, "que considera al país como su propiedad privada y lo quiere doblegar a su voluntad personal". Pero los montenegrinos son una minoría que no llega al millón. Y Albania no tiene capacidad para enfrentar a los serbios, que continuarán las violencias en la provincia de Kosovo.

En una entrevista a la televisión, Paskal Milo, ministro del Exterior de Albania, dijo ayer que a la diplomacia internacional se le escapó el control de la cuestión de Kosovo, y que ahora en vez de hablar los mediadores lo hacen las armas: el gobierno de Belgrado está perpetrando con bastante éxito "un genocidio masivo" contra los albaneses de Kosovo. La zona occidental de la provincia fue aislada del resto del mundo por las tropas especiales serbias. Las noticias de los organismos de derechos humanos señalan numerosas muertes de mujeres y niños. No todos mueren por las armas de las fuerzas especiales serbias; en su mayoría, los menores se quedan en las largas marchas de la huida, aunque a veces pueden ser enterrados en camino. Las poblaciones kosovares fronterizas han ido quedando en ruinas a lo largo de la semana, y para los observadores internacionales Kosovo ya es una nueva Bosnia.

Las probabilidades de una internacionalización del conflicto no parecen probables, y esto les otorga a los serbios una mayor confianza en su actuación. Al menos, ésta es la opinión del agregado militar austríaco en Tirana, general Wilhelm Figl, para quien el ejército de Albania "no está preparado" para enfrentar a los cuerpos especiales serbios.


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