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LAS ACCIONES LLEGARON A SU MINIMO DESDE EL INICIO DE LA CRISIS
ASIA SE DERRUMBA, LA BOLSA HACE ECO

Entrampada en la ola de desconfianza de los inversores hacia los mercados emergentes, el mercado local retrocedió ayer otro 3,9%.

La angustia se apoderó del mercado bursátil, ante el repliegue de los grandes inversores.
Los mercados emergentes sufrieron las consecuencias del rebote de la crisis asiática.

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Por Claudio Zlotnik

t.gif (67 bytes) Las acciones todavía no tocan el fondo. Como reflejo de los temblores que vuelven a sacudir al sudeste asiático, el índice MerVal, que engloba a los papeles líderes, perdió ayer 3,9 por ciento --casi 6 por ciento en dos días-- y se encuentra en el peor registro desde que comenzó la crisis, a fines de octubre del último año. En lo que va del '98, la baja llega al 16,5 por ciento. La Bolsa volvió a quedar entrampada en la ola de desconfianza de los inversores internacionales, que repliegan posiciones de los denominados mercados emergentes.

La clara tendencia bajista se notó en el recinto desde los primeros minutos de sesión. Para ese entonces, los operadores ya estaban al tanto de un nuevo derrumbe generalizado en las bolsas de Asia. Al final, el MerVal quedó en los 574 puntos, por debajo a los 576 que había alcanzado el 12 de noviembre del año pasado durante el peor momento de la crisis.

De nada sirvió que el presidente de la Reserva Federal norteamericana (banca central), Alan Greenspan, demostrara una visión "neutra" --según analizaron operadores ante Página/12-- con respecto a la futura política monetaria que aplicará ese organismo. Esto es, repitió que la FED subirá las tasas de interés de corto plazo sólo si se nota un rebrote inflacionario en los Estados Unidos a consecuencia de un recalentamiento de la economía, a pesar de la crisis asiática. Por ahora, esa economía crece vigorosamente, con la tasa de desempleo en mínimos históricos, pero sin presiones inflacionarias. "Estamos analizando muy de cerca las distintas variables para determinar si la reciente aceleración de los costos, aunque moderada, es probablemente algo transitorio o el comienzo de una tendencia más preocupante que pudiera requerir una respuesta", dijo Greenspan ante el Congreso estadounidense.

Si las palabras del hombre más atendido por los centros financieros mundiales pasaron inadvertidas en la city, todo lo contrario sucedió respecto de las fuertes caídas que se dieron en el sudeste asiático, en Rusia y en Brasil. Entre los tigres y "tigrecitos" de Asia continúan las dudas sobre la marcha de sus economías, ahora también afectadas por la constante devaluación del yen japonés, que ayer tocó las 141 unidades por dólar, una de las peores marcas de la década.

Para peor, el Grupo de los Siete países más poderosos sigue sin dar señales de asistencia a la moneda japonesa. En ese marco, Moscú cayó el 6,2 por ciento. Y San Pablo el 4,8, pese a que allí las operaciones se detuvieron durante los 90 minutos que duró el partido Brasil-Escocia. Wall Street --que en un principio recibió a la suba con la cautela de Greenspan-- finalizó 0,9 por ciento abajo, arrastrada por un conflicto legal perdido por la tabacalera Brown & Williamson.

"El mercado está nervioso. Está claro que esta tendencia negativa se quedará para rato. Cada vez hay menos motivos para pensar en una reversión. Los inversores extranjeros no distinguen entre un mercado y otro. Escapan de los emergentes, incluido de Buenos Aires", ensayó ante este diario Walter Kiceleff, economista del ABN Amro Bank. En ese sentido, Miguel Iribarne, de la casa bursátil Mercado Abierto, sostuvo que "a mediano plazo, el mercado porteño se diferenciará si sostiene el crecimiento y no se cometen errores en el paquete impositivo".

En la rueda de ayer, la acción de Acindar fue la más castigada: bajó 6,4 por ciento. Por detrás le siguieron Renault (5,1); Siderca y el Banco Francés (4,7). Ningún papel de las líderes mostró signo positivo.

 


 

CON UN OJO EN FRANCIA '98

t.gif (67 bytes) El comienzo del Mundial no pasó inadvertido en la city porteña. A las 12.30 de ayer, cuando empezó el partido entre Brasil y Escocia, las operaciones con acciones entraron en una impasse de la que recién se salió durante los quince minutos que duró el entretiempo y una vez que finalizó el cotejo, allá por las 14.20. En las principales casas bursátiles del microcentro, los operadores instalaron televisores pegados a las pantallas desde las que monitorean los mercados. "La mirada se repartió entre el juego y los negocios. Y así va a ser con todos los partidos importantes", admitió ante Página/12 un operador de un banco europeo. En otra entidad, los operadores hicieron una vaquita, convencieron al jefe, y compraron un 21 pulgadas. "Para mañana nos prometieron la instalación del cable", contó un empleado. Todos los consultados coincidieron en que el volumen de negocios en la Bolsa será menor durante el mes del Mundial. Pero la pasión futbolera llegó también a Nueva York. Allí, donde cotizan, entre otras, las acciones brasileñas, el papel de Telebrás subió uno por ciento cuando hizo el primer gol César Sampaio. Y cayó uno y medio con el empate de Escocia. Más tarde, con el pitazo final del árbitro español, las acciones se acordaron de la crisis. Y se derrumbaron.

 

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