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REDUCEN EN 1000 MILLONES DE PESOS EL PRESUPUESTO PARA CUMPLIR LAS METAS
Corte de gastos para recibir al Fondo

Menem busca recuperar la confianza del establishment. Anunció una poda en el gasto. Recálculo a la baja del déficit comercial.

Carlos Menem en las Jornadas Bancarias de ABRA. Prometió la defensa del libre mercado a rajatablas.
"No adoptamos este modelo para ganar una elección, sino para que ganara la Nación", expresó.

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t.gif (67 bytes)  A pocos días de la llegada de la misión del FMI para controlar las cuentas fiscales, Carlos Menem anunció un recorte de 1000 millones de pesos en el gasto público. Desde la Jefatura de Gabinete --que coordinará con Economía la implementación del recorte-- se admitió que el objetivo de la poda es llegar a cumplir con las metas fiscales comprometidas con el FMI, ante la tendencia de la recaudación tributaria a ubicarse este año por debajo de lo proyectado. El recálculo de las exportaciones --subvaluadas por un "error estadístico", se argumentó--, que reduce el déficit comercial de los últimos doce meses en 1200 millones de dólares (ver aparte), va en línea con el mismo objetivo de cerrar la brecha con las metas acordadas con el Fondo. Menem sigue enviando señales al establishment de que su Gobierno defenderá la convertibilidad y que se prepara ante una eventual corrida contra el peso. Y que el afán reeleccionista no implica un cambio en las reglas de juego de la economía.

Ante un auditorio de unos 1000 banqueros y empresarios, el presidente confirmó en las jornadas de ABRA que ordenó suspender el plan para construir 13 mil kilómetros de autopistas y además anunció el recorte en el gasto público. Con la crisis asiática zumbando en la city porteña, los dichos presidenciales le sonaron a los presentes como la mejor melodía.

El sacrificio anunciado por Carlos Menem había sido adelantado al gabinete nacional en una reunión del lunes pasado y, entre hoy y mañana, será ratificada por un decreto. "No se va a salvar ningún área del gobierno", apuntó una fuente de la Jefatura de Gabinete, en referencia a la reducción del gasto público. Aclaró que no serán afectadas las partidas que comprometan recursos provinciales ni los fondos coparticipados, pero el recorte alcanzará a cada uno de los ocho ministerios y a las secretarías que dependen directamente de Presidencia de la Nación.

Según Economía, falta definir a qué partidas afectará el recorte de 400 millones de pesos que habrá que realizar en el segundo semestre, ya que de la primera mitad del año ya quedaron "sin ejecución" --no utilizados-- unos 600 millones, que no se reasignarán en los meses siguientes. La Jefatura de Gabinete, en cambio, hizo un cálculo menos "optimista" respecto del ahorro del primer semestre. "No creemos que sea tanto como dice Economía lo no ejecutado", confió una fuente, insinuando que los recortes estarán repartidos en partes iguales entre el primero y segundo semestre. Es evidente que desde el Palacio de Hacienda se quiere dar por caída alguna partida todavía no utilizada, pero a la que la Presidencia de la Nación o la Jefatura de Gabinete le quieren echar mano antes que culmine junio.

Con la poda prevista, el gasto público del año quedaría en 47.700 millones, que permitiría cumplir la meta de déficit fiscal de 3462 millones de pesos fijada en el presupuesto, ante ingresos totales que podrían arañar algo más de 44.200 millones. Aunque el Palacio de Hacienda niega el impacto de la crisis asiática sobre la economía nacional, la recaudación de impuestos evoluciona, desde principios de año, a un ritmo mucho más moderado que el crecimiento económico, que también se desacelera.

Menem utilizó su discurso de apertura de las Novenas Jornadas Bancarias de ABRA para volver a plantarse como el mejor reaseguro del modelo. Y, desde ese pedestal, apuntó su artillería contra la oposición. "No adoptamos este modelo para ganar una elección sino para que ganara la Nación", disparó el jefe de Estado. El discurso presidencial intentó darle continuidad a la movida lanzada por el gobierno la semana pasada, cuando las fuertes y consecutivas caídas en los mercados imprimieron un toque de dramatismo al derrotero del plan económico. En aquel momento, y en respuesta a la inquietud de los empresarios por la pasividad de Roque Fernández y su equipo ante la nueva ola de la crisis global, Menem instruyó a su ministro para que anunciara la suspensión del Plan Laura. A la vez, le dio nuevo impulso a la iniciativa de reforma tributaria que está en el Congreso y dejó para un mejor momento el aumento salarial a los docentes.

La sumatoria de anuncios, destinada a cambiar la percepción de los empresarios de que el Gobierno había sacado el pie del acelerador en los temas económicos, continuó ayer con la poda de 1000 millones en el gasto público y con la revisión de las cuentas del comercio exterior, por lo que el rojo comercial de los últimos 12 meses estaría 1200 millones por debajo a lo calculado inicialmente. Esto es, en 5300 millones. De ser así, se estaría muy cerca de cumplir con las metas firmadas con el Fondo.

"Les puedo asegurar que el dirigismo no va a volver al país. He de vetar cualquier norma que se pueda sancionar en contra del espíritu y la práctica de la economía de mercado", afirmó Menem. Y otra vez endulzó los oídos de los banqueros, preocupados ante la posibilidad de que el Congreso convierta en ley el proyecto para imponer topes a las tasas de interés que cobran las tarjetas de crédito y a las comisiones que recaudan las AFJP. "La economía del país está más fuerte que nunca. El año que viene quizás estemos en el décimo lugar entre los grandes países de la Tierra", finalizó entre aplausos.

 

Pelea entre banqueros

Julio Gómez, titular de ABRA, inauguró ayer las jornadas de esa cámara que agrupa a los bancos del exterior con una inusual embestida contra sus colegas de Adeba, que reúne a los bancos nacionales que quedan y a los que eran y ahora son extranjeros. El país "no debe caer en la tentación de los intervencionismos estériles que se insinúan bajo las más diversas modalidades", disparó, en alusión a la propuesta acercada por Adeba a legisladores para limitar la habilitación para operar en el país de nuevas entidades del exterior. "Toda esa pretensión dirigista es el pasado de la Argentina: todo eso ya se ensayó y fracasó", afirmó.


Economía asusta al estilo Cavallo

El equipo económico ha decidido desempolvar la vieja estrategia que utilizaba Domingo Cavallo, pese que hasta ahora habían renegado de ella, para conseguir la aprobación de reformas pendientes. Amenazar con los riesgos que acechan al plan económico, en este caso, difundidos por la profunda crisis internacional precipitada por el derrumbe asiático. Ayer, ante el auditorio convocado por ABRA, el titular del Banco Central, Pedro Pou, advirtió que la segunda ola de la crisis financiera asiática será "más severa y de mayor duración" que la de octubre pasado. Y en un arrebato cavallista, Pou reclamó el apoyo de "todos los sectores" a las reformas tributaria y laboral. Esos proyectos -insistió Pou- deben merecer el apoyo de toda la sociedad ya que "su rápida implementación puede tener un efecto importante" para enfrentar la crisis. Después, ya dramatizando una situación hasta la exageración, reclamó que "es urgente avanzar en las reformas". Pero, en realidad, Pou, como el resto del equipo económico, no cree que el panorama sea tan complicado, como sí piensa la mayoría de los consultores de la city, terminó admitiendo que ante un posible coletazo de la crisis en la economía local "nuestro sistema financiero podrá amortiguarlo". Además, para que no quedaran dudas de la solidez del plan, el titular del Central sostuvo que el buen estado de las finanzas públicas y la existencia de flexibilidad de precios "permitieron que Argentina siguiera creciendo".

 

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