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Ante la Universidad de Chile, Independiente sacó un aplazo

El equipo de Menotti cayó 3-0 en su segunda presentación por la Copa Mercosur. De la mano de Leo Rodríguez, que marcó dos goles, los chilenos fueron claros dominadores del partido.


Faryd Mondragón se comió tres goles.

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3 UNIVERSIDAD DE CHILE: Vargas; Clarence Acuña, Mora, Fuentes, Olarra; Musrri, Valencia, Galdames, Leo Rodríguez; Pedro González, Maestri. DT: Roberto Hernández.

0 INDEPENDIENTE: Mondragón; Ramírez, Pena, Milito, Díaz; Toresani, Cascini, Hanuch, Víctor López; Guerrero, Calderón. DT: César Luis Menotti.

Estadio: Nacional de Santiago (Chile). Arbitro: Roger Zambrano (Ecuador). Goles: 27m, Pedro González (U); 36m y 69m, Leo Rodríguez (U). Cambios: 30m Arzeno por Guerrero (I); 60m, Garnero por Calderón (I) y Amaya por Toresani (I); 68m Mafla por Valencia (U); 78m, Leo Rodríguez por Castañeda (U). Incidencias: 29m, expulsado Milito (I); 75m, expulsado Acuña (U).

t.gif (862 bytes) Independiente no pudo evitar la segunda derrota consecutiva en la Copa Mercosur. Esta vez fue en Santiago, ante la Universidad de Chile, y pudo haber sido goleada. El equipo argentino jugó sin convicción, exhibió un extenso catálogo de errores y fue ampliamente superado.

El arranque de Independiente fue un espejismo, un malabar de ilusionista que duró lo que un gol en contra. Al minuto, nomás, parecía que el equipo rojo, tan fuerte en los papeles, que tanto entusiasmo despierta de sólo leer la formación, cobraba cuerpo en la cancha, cuando Guerrero mandó una cortada en la profundidad del área local y los defensores chilenos, Mora y Fuentes, se quedaban sin saber si el partido había, efectivamente, comenzado. La recibió libre, solo, goloso, Calderón, pero le pegó tan mal que empezó a cundir la sospecha: no sería acaso el inicio de otra mala noche.

La U terminó quitándole la pelota al Rojo, haciéndola circular con eficacia al compás de las decisiones que tomaban los pies de Leo Rodríguez, que inclinaba la posibilidad de hecatombe hacia el arco de Mondragón. El medio era terreno de paso, así que el juego se hacía ágil, ligero, pero en esa dinámica era el equipo chileno el que se veía mejor.

A los 27 minutos, Musrri se metió en diagonal desde la izquierda, y pisando el área metió la pelota en centro bajo que, inexplicablemente, pasó ante la impávida vista de los centrales de Avellaneda, Milito y Pena. Pedro González --nada que ver con el jugador que tenía Boca la temporada pasada-- peleó con Díaz, le ganó, y la tocó sobre la salida de Mondragón. Una vieja y conocida historia para Independiente: tener que remar desde el fondo del resultado.

Para colmo, dos minutos más tarde, la inexperiencia de Milito dejó al Rojo con diez hombres cuando salió a buscar a Acuña muy lejos de su arco. Menotti tuvo que sacar a Guerrero para compensar la defensa, y el rompecabezas se tornó más problemático.

No le encontró la vuelta Independiente. A los 36, Leo Rodríguez sacó un hermosísimo remate de 30 metros que no pidió permiso para colarse en el ángulo superior izquierdo de Mondragón, poniendo el 2-0, y poco antes del final del partido, sacó un soberbio disparo que dio en el travesaño.

Aquella jugada aislada de Calderón era memoria apergaminada cuando Independiente tuvo su segunda situación más o menos atractiva: Hanuch la cambió en el aire de la pierna derecha a la izquierda, y la espectacular volea fue sacudida por Vargas por encima del parante.

El segundo tiempo fue de manual: obligado al descuento y con un hombre menos, el visitante debió salir a la descubierta, dejando estancias sin alambrar a espaldas de sus volantes. La Universidad lo liquidó también con un gol de manual: Mafla habilitó a la derecha para González, que desbordó a Díaz y tiró el centro bajo. Rodeado de defensores. Maestri la tocó de primera, en el punto del penal, hacia atrás, hacia Leo Rodríguez que venía llegando. El armador sacó un derechazo inatajable. El tercer gol fue también el más bonito: fue el del moño.

 

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