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Por Horacio Cecchi A las 6.45, en Independencia y Perú, los periodistas Martín Péndola y Agustín Botinelli, del diario La Prensa, fueron atacados a golpes por dos hombres que les robaron dinero, documentos y tarjetas de crédito. Ambos salieron corriendo, pero a los pocos metros fueron atrapados por dos agentes que casualmente pasaban por el lugar para incorporarse a la Espiral Urbana de la comisaría 2ª. Pasado el mediodía, otros dos hombres, armados, fueron sorprendidos por patrulleros del SEM cuando forcejeaban con el dueño de la inmobiliaria Siciliano, de Ramón Falcón 2558, en Flores. Al ver a los policías, los dos hombres escaparon, uno a la carrera y disparando una 32, y el otro en un Fiat Uno negro. Varios policías persiguieron al que huía a pie y, luego de una breve lucha cuerpo a cuerpo, lograron reducirlo. El motorizado fue detenido en Bilbao y Rivera Indarte. A su regreso, los policías fueron sorprendidos con el aplauso de los vecinos. El tercer caso, de connotaciones más espectaculares, ocurrió en la farmacia Clifford, de Arenales 2045, a las 17.30. Un hombre de 43 años asaltó el local mientras un suboficial del SEM pasaba por el lugar. Al ver al policía, el hombre, de apellido Castro, escapó perseguido por el suboficial --Andrés Klisch, de la comisaría 17º--. Cuando estaba por alcanzarlo, Castro desenfundó un revólver calibre 38, disparó y siguió corriendo hasta llegar a la librería Capítulo I, en Ayacucho 1206, donde tomó como rehén a Héctor Piola, de 86 años. Klisch disparó dos tiros al aire, mientras Castro apuntaba a la cabeza del anciano. El asaltante arrastró al rehén de la corbata hasta Ayacucho y Arenales, donde los aguardaba un taxi con las puertas abiertas, luego de que sus dos pasajeras huyeran despavoridas. Castro intentó subir, pero ya era tarde: estaba rodeado por hombres del SEM. Por la mañana, con los resultados del primer día en la mano, el jefe de la Policía Federal, Pablo Baltazar García, difundió cifras --300 demorados por averiguación de antecedentes-- y no desperdició la oportunidad, evocando el merodeo, sin mencionarlo: "Esas 300 personas podrían estar detenidas por más tiempo, para erradicarlas de las zonas donde actúan".
GRANILLO OCAMPO SE SUMO A LAS CRITICAS AL
CODIGO
Granillo Ocampo, que participó en las jornadas junto a Toma y a Arslanian, sostuvo que "el Código de Convivencia tiene muchos defectos, pero uno de los más graves es que no deja actuar al sistema que previene la comisión de delito y sólo actúa cuando ésta se ha producido". Durante su discurso, el ministro instó a incorporar al Código Penal lo que según su criterio quedó "descartado por el Código de Convivencia". Al respecto, defendió el proyecto de ley presentado por el Ejecutivo para modificar el artículo 129 del Código Penal, por el que se castiga con multas de 750 a 12.500 pesos al que "en sitio público ejecutare exhibiciones obscenas". El mismo artículo menciona castigos a quien provoque escándalos que afecten la decencia y la tranquilidad pública --figuras utilizadas por los viejos edictos para justificar una detención--, aunque ningún funcionario haya relacionado la ola delictiva con la oferta y demanda de sexo en la calle. Desde otro punto de vista, León Arslanian sostuvo que "antes que nada tenemos que demostrar a la población que somos capaces de hacer descender el índice delictual y devolverle la tranquilidad a la gente" y apeló a desalentar a la población a "la tenencia de armas, porque cuando un ciudadano sufre un asalto y tiene un arma, o mata o muere". La jornada se realizó simultáneamente a que el ministro de Interior, Carlos Corach, retomara la polémica sobre el traspaso policial. Corach señaló que el Poder Ejecutivo "está elaborando un proyecto de ley para enviar al Parlamento", e insistió en que "el Gobierno de la Ciudad tiene que hacerse cargo de su responsabilidad". Por su parte, el secretario de Gobierno porteño, Enrique Mathov, respondió que, "si es a través de una ley, es una iniciativa que consideramos muy buena. Los vecinos y este gobierno esperan que la iniciativa se concrete con la rapidez necesaria y acorde con la urgencia que exige el problema de la seguridad".
El año de los 47 millones
Para la Argentina, el informe anual señala además que el crecimiento demográfico entre 1995 y el 2000 será de 1,3 por ciento y la tasa de fecundidad será del 2,62 por ciento. El país se mantendrá en el tercer puesto poblacional, detrás de Brasil y Colombia. A nivel mundial, el estudio de la ONU detectó un fenómeno curioso: el hecho de que las tasas de fecundidad hayan disminuido y las familias sean cada vez más pequeñas no se traduce en una finalización del período de "explosión demográfica". Los 2500 millones de personas que había en el mundo en 1950 serán 6000 millones en 1999 y hacia la mitad del siglo XXI estarán en una cifra que irá de los 7700 a los 9400 millones. Actualmente, la población joven, definida para aquellos que están entre los 15 y los 24 años, llega hoy al pico de la historia: son 1050 millones y determinan una modificación sustancial en la estructura poblacional.
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