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PEDRO POU BUSCA INMUNIDAD JUDICIAL A SU CUESTIONADA PRESIDENCIA EN EL BCRA

Con el sueño de volverse intocable

El Ministerio de Economía impulsará un proyecto de ley que protege al presidente del Banco Central de las denuncias judiciales que se le hicieran por su desempeño y "buena fe de sus actos". Esa es una de las condiciones pactadas con el Banco Mundial para el desembolso de los créditos anticrisis.

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Por Maximiliano Montenegro

t.gif (67 bytes)  El presidente del Banco Central, Pedro Pou, teme que, tras su cuestionada participación en la liquidación del Banco Mayo, entre otras tantas entidades, lluevan sobre él y sus colaboradores aún más denuncias judiciales de las que acumularon en los últimos años. Por eso, impulsa un proyecto de ley que otorgaría inmunidad legal a los funcionarios del Banco Central y de la Superintendencia de Entidades Financieras "por las acciones de buena fe tomadas en el desempeño de sus obligaciones oficiales". Semejante paraguas de protección legal es el sueño de muchos funcionarios menemistas. Pero sólo Pou podrá abrirlo: con su beneplácito, el proyecto figura como una de las medidas acordadas con el Banco Mundial para acceder a los préstamos anticrisis que otorgará el organismo.

Funcionarios de Economía y del Banco Mundial acordaron un documento que puntualiza las condiciones que deberá cumplir el Gobierno, antes de marzo, para destrabar el desembolso de los créditos anticrisis. Este diario adelantó la semana pasada la mayoría de dichas condiciones. Pero en el documento final figura una cláusula absolutamente original, ya que tiene por principal beneficiario al titular del Banco Central, Pedro Pou, al que busca proteger frente a una avalancha de denuncias judiciales.

El documento, al que accedió en exclusivo Página/12, se refiere al tema en el apartado dedicado al "sector financiero". Allí se dice que uno de los "objetivos" es "fortalecer a las autoridades regulatorias y de supervisión del sistema financiero". A continuación se describe "el problema": "Las autoridades de supervisión (Superintendencia de entidades) y regulación (Banco Central) no cuentan con una adecuada protección frente a acciones legales relacionadas con la buena fe de sus políticas en la función pública", afirma el documento.

Luego viene el compromiso, a cumplir antes de marzo próximo, como requisito para el desembolso del "tercer tramo" de los préstamos acordados: "Enviar un proyecto de ley al Congreso que provea protección de pasivos personales a los supervisores y reguladores del sistema financiero por las acciones que de buena fe hayan tomado en la consecución de sus deberes públicos".

En el Banco Mundial aseguran que no fueron ellos quienes incorporaron la cláusula. En Economía dicen que todas las condiciones las fija el BM y que la tarea de ellos se limitó a tachar medidas que creían inconveniente impulsar dado el actual contexto político. En el Central, en tanto, festejan la iniciativa.

Pou fue reelecto en junio al frente del BC, con lo cual conduciría los destinos del sistema financiero hasta el año 2004 ("Justo hasta que vuelva Menem", se jactan en el Central). Para ello cuenta con el inestimable aval del FMI y del BM, que para entonces quisieran ver completado el proceso de concentración bancaria en un selecto grupo de entidades extranjeras, con la salida de los "bancos débiles" del sistema. "Evaluamos positivamente cómo el Banco Central llevó el control en los últimos años. Está haciendo un muy buen trabajo", dijo el viernes pasado Carlos Fredigotti, titular del Citi, en pleno festejo de la compra del Mayo.

En cambio, para los bancos locales de menor tamaño, Pou es el enemigo número uno, ya que lo acusan de fomentar la idea de que los únicos bancos confiables son los grandes. Uno de los banqueros de mayor trayectoria en el sistema financiero contó a este diario que el titular del Central se comunicó con directivos de entidades medianas, pequeñas y cooperativas con un mensaje claro: "Buscan un socio rápido o desaparecen", les dijo. Con el FMI, el BM y los bancos extranjeros de su lado, el reinado de Pou no está amenazado por un eventual triunfo de la Alianza o del duhaldismo. Con semejantes avales, nadie se atrevería, a partir del 2000, a desplazarlo, lo que en Washington, donde equiparan la independencia de la banca central al derecho de propiedad, sería interpretado como un atentado gravísimo a la seguridad jurídica.

Sin embargo, el verdadero peligro para Pou está en la larga lista de causas judiciales que acumuló en los últimos años, cuando desaparecieron (entre fusiones, absorciones y liquidaciones) unas 75 entidades, más las que prometen abrirse en los próximos meses (ver aparte). Si no fuera por una ley como la que quiera impulsar en el Congreso, a Pou también le vale la famosa frase de Menem dedicada a Cavallo: "Se va a cansar de recorrer pasillos en Tribunales".

El último episodio del Mayo es un buen ejemplo. En este caso, ya se presentaron dos denuncias por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por un lado, Pou tendrá que explicar su decisión de permitir la compra del Patricios por parte del Mayo, lo que hizo todavía más traumática para los ahorristas la caída posterior. Por otro lado, deberá explicar cómo es que no detectó que el Mayo poseía una banca off-shore (Mayflower), que no consolidaba en el balance, algo que el periodismo descubrió en unas pocas semanas. Por esta causa, por orden del juez Adolfo Bagnasco, fue allanada la Superintendencia de entidades, cuyo titular Miguel Angel Ortiz y su segundo, Javier Bolzico, fueron retados en privado por el propio Pou al ver multiplicarse los artículos periodísticos.

A su vez, Pou deberá dar cuenta ante la Justicia de por qué se le otorgaron al Mayo redescuentos (préstamos del BCRA) por 326 millones de pesos, poco más del doble de lo que permitían las normas que fijan el techo de asistencia en el nivel de responsabilidad patrimonial computada (rpc) de la entidad, que para el Mayo era de 150 millones. Ahora esos créditos públicos son de difícil recupero.

 


De Maquiavelo a la odalisca

 

Por M.M.

t.gif (862 bytes) El titular del Banco Central, Pedro Pou, es un bicho raro dentro del equipo económico. Amigo personal de Roque Fernández, con quien fundó el CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina), a diferencia del ministro cultiva las operaciones políticas y disfruta de las emociones fuertes. Mendocino, en la política cuenta con el apoyo de su primo Eduardo Bauzá, quien le enseñó la virtud del cuidar el perfil bajo en la jungla del menemismo. Otro comprovinciano suyo y compañero de estudios en la Universidad de Chicago, Claudio Loser, el funcionario de mayor rango del FMI para América latina, le asegura el respaldo de Washington.

A Pou, que fue ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires durante la dictadura militar, le gusta citar a Maquiavelo: "Cuando el Príncipe quiere tomar decisiones importantes no sólo se le oponen los poderosos que ven tocados sus intereses. También se oponen los más débiles, que temen la represalia de los poderosos. Entonces, el Príncipe no tiene más remedio que cortar cabezas", le dijo una vez a este diario, al explicar que el camino chileno del milagro chileno era el ejemplo a seguir por Argentina.

Aficionado a los juegos de azar y a las salidas nocturnas, Pou también sabe de grandes fiestas y agasajos. El 16 de agosto pasado, Página/12 contó la fiesta con odaliscas que organizó en Al Bashir, un restaurante árabe del barrio de Palermo, para despedir a un compañero de trabajo. Daniel Peralta, el ex funcionario agasajado, había renunciado al directorio del Central abrumado por las investigaciones del juez federal Claudio Bonadío sobre la quiebra del Banco Integrado Departamental (BID).


TIENE CUATRO CAUSAS JUDICIALES CON RELACION A LA CAIDA DE BANCOS

Una castigada foja de antecedentes

 

Por Claudio Zlotnik

t.gif (862 bytes) La figura del titular del Banco Central, Pedro Pou, fue castigada más de una vez en coincidencia con la caída de entidades financieras. En algunas oportunidades, como en los casos del BID o del Mayo, directamente recibió una demanda judicial. Pou tiene cuatro causas abiertas en los Tribunales. En otros, fue objeto de la denuncia pública de algunos de los involucrados, como pasó cuando quebró el BCP. Aquí se resumen los casos en los que Pou quedó involucrado por denuncias.

* Banco Mayo: Ya hay dos causas abiertas. La primera, una acción promovida por los diputados Alfredo Bravo, Héctor Polino y Jorge Rivas. Cuestiona la cercanía temporal entre la cesión del Banco Patricios al Mayo, y la suspensión de este último. "Esto revelaría que se autorizó una compra por quienes no estaban en condiciones de hacerla (...). Y si fuera cierto que la compra fue inducida por funcionarios del Banco Central, la conducta de tales funcionarios merecería una especial investigación en esta causa", reza la denuncia. La segunda denuncia fue realizada por una entidad de defensa de los consumidores. Esta iniciativa llevó al juez federal Adolfo Bagnasco a allanar el Mayo y la Superintendencia de Entidades Financieras para comprobar la vinculación entre el banco de Rubén Beraja con una mesa de dinero offshore que habría funcionado ilegalmente.

* Banco de Crédito Provincial (BCP): Pablo Trusso, el principal accionista del banco liquidado, culpó a Pou, en una declaración judicial, de "presionar a los directivos del BCP para que compraran el Banco de Tandil". La consultora del BCP --Roland Berger-- desaconsejó la operación, que finalmente se efectuó. Según Trusso, ello le provocó una sangría de cinco millones de pesos.

* Banco Integrado Departamental (BID): La causa judicial continúa abierta después de que el juez Claudio Bonadío eximiera a Pou. La denuncia afirma que el Central asistió financieramente al banco superando los límites que le otorga su Carta Orgánica. Entre fines del '94 y el 16 de abril del '95 --día previo a su suspensión--, el Central le brindó redescuentos por un total de 135 millones de pesos. Además, asegura que esos fondos fueron desviados por las autoridades del BID a empresas vinculadas.

* Banco Austral: El BCRA no investigó ni advirtió operaciones irregulares de comercio exterior por parte de la entidad. La causa sigue su curso en la Justicia.

* Banco Basel: Sin contar con información contable en tiempo y forma, el BCRA lo asistió con 8,3 millones de pesos. La causa es investigada por la juez María Servini de Cubría.

* Banco Medefín UNB: Los socios mayoritarios, el grupo suizo--español Socimer, acusaron a Pou de haberles entregado la entidad con pasivos ocultos por 70 millones de dólares.

* Banco Feigín: Pese a detectar anormalidades en la cesión de créditos, el BCRA le otorga redescuentos por 35,4 millones de dólares. La causa la lleva el juez Claudio Bonadío.

La ratificación del mandato de Pou hasta el 2004 fue aprobada por el Senado en tiempo record, con el rechazo de los legisladores de la Alianza, el último 10 de junio.


El Central y Veraz se olvidaron de Pou

En las bases de datos del sistema financiero Pou es designado con máximas calificaciones  omitiéndose datos esenciales y deudas impagas.

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Por Fernando Almirón

t.gif (862 bytes) La Cámara de Diputados quiere poner límites a la utilización de bases de datos comerciales tanto oficiales como privadas para evitar la divulgación de información errónea, tal como el adjudicarle moras en los pagos a personas que no la tienen. Sin embargo también habría que despejar sospechas sobre ciertas omisiones en sus listados. Por ejemplo la del presidente del Banco Central, Pedro Pou. Si bien Pou fue uno de los mayores deudores del liquidado Banco de los Andes --y registra una demanda judicial por una deuda impaga por valor de 370 mil pesos--, figura tanto en el Centro de información de riesgo crediticio del Central como en los resúmenes comerciales de la Organización Veraz como un hombre que "atiende sus compromisos, tiene capacidad de pago, y es puntual en el pago de sus obligaciones". Hay dos sospechas: el nombre del funcionario fue expresamente borrado de la lista de morosos, o algo falla en los sistemas del "buchoneo" financiero.

Por iniciativa de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja se elaboró un dictamen mediante el cual se propone establecer un marco legal que regule la recopilación y comercialización de datos confidenciales de la gente, los que son ofrecidos tanto por organismos públicos como por empresas privadas. Sin embargo, la propuesta no contempla la manipulación de la información que incurre en peligrosas omisiones o "excepciones".

Página/12 accedió a la sección denominada "Base de Datos de Riesgo" que el Banco Central habilitó en Internet, la que es de acceso público. En ella figuran todos los deudores del sistema financiero, la situación de los cuentacorrentistas y las personas inhabilitadas comercialmente.

A partir de un informe elaborado por el propio Banco (ver aparte) sobre Pedro Pou, en el que se detalla el historial crediticio del presidente de la entidad, tal como la falta de pago de sus obligaciones con el sistema bancario y las demandas judiciales iniciadas en su contra por mora en sus compromisos, se solicitó un resumen de su situación al Central.

El resultado fue asombroso. Según la base de datos de la entidad oficial, el funcionario está calificado como un "cliente que atiende sus compromisos, tiene capacidad de pago alta y es puntual en el pago de sus obligaciones". Sólo menciona entre sus antecedentes un crédito otorgado recientemente por el Banco de Galicia por 19.800 pesos. No hay ni una sola referencia a su pasada relación con la entidad. Aun en la hipótesis de que Pou hubiera cancelado sus deudas (ver recuadro), el Central debería informar la existencia de convenios no cumplidos e inhibiciones en su contra. Lo que no hizo.

Ante la insuficiente respuesta de la consulta realizada al Banco Central, se solicitó información sobre los antecedentes comerciales de Pedro Pou a la empresa privada Veraz.

Esta organización ofrece un resumen del historial crediticio de las personas elaborado a partir los datos recabados en diversas fuentes financieras, judiciales y fiscales.

En el resumen enviado por Veraz tampoco figuraban los antecedentes de Pou. Este diario se encontró con representantes de la empresa y les preguntó si la organización contemplada excepciones, o si se reservaba parte de la información referida a determinadas personas. Uno de los asesores legales de Veraz respondió enfáticamente: "De ninguna manera, de eso se trata justamente la confiabilidad de nuestro servicio". Cuando este cronista desplegó sobre la mesa de reuniones del directorio el informe del Banco Central en el que se da cuenta de los antecedentes financieros de Pou, los que no figuraban en el informe brindado por Veraz, el abogado se tomó un tiempo para revisar el documento y sobreponerse de la sorpresa. Después explicó que "la información que llega de la Justicia no siempre es completa"; que tienen "dificultades para acceder a las causas que se tramitan en el fuero Civil"; y que "prácticamente" no tienen datos "sobre las causas que se instruyen tanto en la justicia Civil como en la Comercial del interior del país". Cuando fue consultado sobre si Veraz recibía información del Banco Central, respondió que si, "pero que sólo nos manejamos con los datos que ellos nos entregan".

Veraz consigna en sus informes todos los casos de incumplimiento en el pago de obligaciones financieras, contratos comerciales, y las derivaciones judiciales de los mismos. El dato aparece mencionado durante diez años en sus resúmenes, aunque la deuda haya sido saldada. Pou fue procesado al menos dos veces en la Justicia, la última en 1996, esto es, hace dos años atrás. También fue inhibido por un juez, que se supone comunicó su decisión al Central, que además era el acreedor de Pou.

Mientras aumentan las quejas por parte de aquellos que aparecen por error en las infaustas hojas de antecedentes financieros por no pagar el crédito por la compra de una licuadora, otros con un historial de moras más certero figuran con una salud comercial alimentada a leche. Posiblemente todo esto se deba a las famosas "contradicciones del sistema".


Si alguna deuda chica se me olvidó


Por F.A.

Según un informe elaborado por el Banco Central, Pedro Pou fue un importante deudor moroso del sistema financiero. Cuando en 1980 los funcionarios del Central comenzaron a revisar los libros del liquidado Banco de los Andes, se encontraron con que la quiebra de la entidad mendocina se debió, entre otros motivos, a la falta de cobro de importantes créditos otorgados a un grupo de empresas de diversos rubros; las que tenían en común el nombre de su principal accionista: Pedro Pou.

La cartera de deudores del Banco de los Andes pasó a ser controlada por el Central. Entre ellas las empresas de Pou, con quien se negoció un convenio para refinanciar la devolución de los créditos en mora. Pero Pou no saldó el pago de las cuotas que había pactado con el Banco. Ante el incumplimiento de lo convenido, el Central promovió una demanda judicial en el Juzgado Nacional en lo Civil 48, que trabó embargo sobre todos los bienes del entonces empresario, quien también fue expresamente inhibido para operar con entidades financieras.

Recién en 1993 Pou canceló su deuda con la entidad que ahora preside, aprovechando las ventajas del plan de cancelación de deudas con entidades liquidadas implementado por el Central, que en los hechos fue un intento por recuperar al menos algo de lo que le debían, en vez de nada.

Sin embargo, Pou dejó pendiente una "pequeña" cuenta sin saldar. Así lo consigna un informe elaborado por la entidad. En él se señala textualmente que: "Existe una deuda impaga reclamada judicialmente que, al 3O de octubre de 1996, asciende a la suma de 370.525 pesos", la que fue tramitada en el juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 26, Secretaría 52. La nota, con membrete del Central, fue fechada el 4 de noviembre de 1996. Enviada por "Créditos en mora" al "Sub gerente general de liquidación de entidades financieras, Dr. Adolfo C. Lavenia". Referida al asunto: "Autos Pedro Pou y otros s/ordinario". La firma Carlos Barros. Estos datos pueden servir para que el Central y a la empresa Veraz salven la omisión cometida en sus archivos.

 

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