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INTERVINIERON EL COLEGIO ACUSADO DE HACER TRAMPA EN LOS EXAMENES
Una amonestación para el director

Las autoridades educativas de la provincia decidieron intervenir la escuela en la que los chicos de quinto año denunciaron haber recibido los resultados de la evaluación anual del Ministerio de Educación. Ya está en marcha el presumario. El caso puede terminar con el director en la Justicia.

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Los alumnos del quinto año del Instituto Jesús Pérez Martínez deberán declarar ante el interventor enviado por el Gobierno.


t.gif (67 bytes)  La Dirección General de Escuelas bonaerense dispuso la intervención del Instituto Doctor Jesús Pérez Martínez, a cuyas autoridades se acusa de haber facilitado a sus alumnos machetes para que les fuera bárbaro en la evaluación anual del Ministerio de Educación. El interventor asumirá todas las funciones de conducción del colegio mientras se sustancie un sumario administrativo cuyos posibles resultados pueden plantearse otro multiple choice: a) las autoridades del colegio irán ante la Justicia por falsificación de documento público; b) no irán ante la Justicia, pero cesarán definitivamente en sus funciones; c) retomarán algún día sus funciones. Ayer comenzó la elaboración de un “presumario”, en un clima de enfrentamiento entre la dirección del instituto y los padres de los alumnos.
“Hemos decidido intervenir en forma cautelar los organismos de conducción del Instituto Jesús Pérez Martínez”, anunció ayer a este diario Graciela Giannettasio, directora general de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. Esto significa que, desde el lunes, el director, el vicedirector y el secretario serán sustituidos por personal designado por esa repartición. “No es que cesen en sus funciones, no podríamos hacerlos cesar porque no son empleados de la provincia, pero, para proteger a los alumnos, el interventor los reemplazará en todas sus funciones.” Se designará como interventor al inspector de la Dirección de Escuelas con más puntaje en la zona.
Ayer el auditor general de esa repartición, Rubén Pereyra, pasó varias horas en el instituto, interrogando a alumnos, padres y profesores para elaborar un “presumario” que estará listo en los primeros días de la semana que viene.
“Los padres y alumnos manifestaron un pacífico reconocimiento a los docentes, pero un alto grado de enfrentamiento con la conducción del establecimiento”, dijo Giannettasio. “El presumario administrativo determina si, prima facie, se justifica o no la tramitación de un sumario, en función de que aparezcan elementos que impliquen peligro para la vida institucional del establecimiento.”
En el caso de que el sumario administrativo verificara que las autoridades del Instituto alentaron el macheteo, se promoverían acciones ante la Justicia “por tentativa de falsificación de instrumento público, ya que los exámenes son el instrumento con el que cuenta la Nación para llevar a cabo la evaluación de los alumnos”, precisó la funcionaria.
Otro resultado posible del sumario sería establecer que la conducción del colegio es responsable “sólo en términos técnico-pedagógicos: en este caso, para hacer cesar la intervención, se propondría a los dueños del instituto que designaran nuevas autoridades”, dijo Giannettasio.
Los padres de los alumnos de quinto año se reunirán mañana a la tarde, “con la idea de presentar también nosotros una denuncia”, dijo a este diario uno de ellos, Esteban Santangelo: “El lunes mi hijo me mostró el machete: ‘Mirá, papá, lo que nos dieron, para hacer quedar bien al colegio’. Ese día, para el choice de matemáticas, usaron los machetes, pero al día siguiente, cuando quisieron hacerles lo mismo con la prueba de lengua, ya los chicos dijeron que no se iban a prestar para esa maniobra”.
Santangelo contó que “a partir de esto pensé en la posibilidad de cambiar a mis hijos de colegio, pero ya en junio nos exigieron pagar la matrícula del año que viene. Y yo tengo tres chicos en el colegio, no puedo cambiarlos porque no me devolverían el dinero”.
María Lucrecia Tulic, directora de Evaluación de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación nacional, comentó que “la evaluación anual no está planteada en términos de hacer competir a las instituciones o sancionar a las que tengan dificultades. Cada institución recibe sus resultados, aula por aula y alumno por alumno, en un sobre cerrado; al mismo tiempo se le entrega un paquete de materiales de capacitación para los docentes y recomendaciones metodológicas para la enseñanza, según los problemas que se hayan identificado, para que los trabajen entre losdocentes y con los supervisores”. La funcionaria destacó que en los resultados “no se registran diferencias significativas entre escuelas públicas y privadas”.

 


“Se siente una gran vergüenza ajena”

Por Cristian Alarcón
–Cualquier duda que tengan se dirigen al director general –dijo ayer ante el 5º A del Instituto Doctor Jesús Pérez Martínez, la funcionaria de Educación a cargo de la investigación sobre el primer machete institucional de la historia.
El curso completo había escuchado en silencio. Era la primera vez que el director Gabriel Pirato Mazza daba la cara ante sus alumnos después de que la mayoría de los chicos de quinto año lo acusara públicamente de haberles dado un papel cuidadosamente diagramado, con los resultados de las pruebas de nivel realizadas por el Ministerio de Educación. El hombre miraba al piso. Una alumna, una de las que fue tentada para distribuir el polémico multiple choice, habló.
–¿Cómo pretende que nos dirijamos a él si ni siquiera se atreve a mirarnos a la cara? –fue la pregunta de Mercedes García.
Fracasando en el intento de sostener la mínima autoridad que queda en la imagen de Pirato después del incidente, la funcionaria dijo que si él se negaba a atenderlos se dirijan entonces a la rectora.
Así las cosas, en el colegio los exámenes de fin de año continúan y “excepto por el humor de los profesores, que están distantes, todo sigue como siempre”, coinciden los chicos con los que habló este diario. Reconocen, sin embargo, que les resulta un tanto impresionante la presencia permanente de los camiones de exteriores con sus parabólicas en la puerta. Y que “Pirato dijo que quien se quede libre por tener más de quince faltas antes de fin de año no será reincorporado”. La tradición en el Pérez Martínez es que después del decimoquinto ausente, el alumno gana la posibilidad de otras diez y por el trámite paga 150 pesos.
Diez chicos tuvieron que declarar ayer, acompañados por uno de sus padres, ante la auditora de la Dirección General de Escuelas. Así lo hizo, por ejemplo, Mercedes García. Contó cómo la directora de la institución la sacó de una hora de Educación Cívica el último viernes para decirle, medio compungida, que a pesar de que ella no estaba de acuerdo debía darle el machete, porque era una “orden de arriba”. Los chicos seguirán desfilando por el despacho del director, un paquete sitio alfombrado y moderno, tomado ahora por funcionarios auditores. Mientras tanto, en Olivos, el colegio de los primeros chicos que se resisten a un machete gana fama, como las caras de algunos de sus alumnos. “Vas caminando y desde los autos te reconocen porque te vieron en la tele. ¡Vos sos de la escuela del machetazo!, te gritan”, cuenta Alejandra Tanus. Dice que entre sus compañeros ni siquiera se ha aplicado a la situación el más típico humor negro. Aún no circulan chistes sobre el tema. “Lo que se siente –define– es una gran vergüenza ajena. El está hundido, pero los alumnos también.”

 


 

NO PUEDE ENTRAR AL COLEGIO POR TEÑIRSE COMO PALERMO
El mechón de la discordia

t.gif (862 bytes) Al papá de Iván se le ocurre que la directora es de River. Para el Instituto contra la Discriminación, el chico es un marginado. Lejos de la ortodoxia conservadora, la directora retruca que el pelito largo y recogido en los chicos ya no le molesta, pero siempre que sea del color que Dios les dio. Todos tuvieron algo que decir ayer, cuando a Iván, de 6 años, no lo dejaron entrar a la escuela. No fue por un acto de indisciplina imperdonable en el reglamento, sino por una cuestión de look. El mechón teñido de amarillo sobre la frente, al estilo del jugador xeneixe Martín Palermo, resultó un acto de transgresión sin perdón para la directora del establecimiento. Que, ajeno al superclásico, lleva de nombre “Chilavert”.
Iván exhibía, divertido, su look rapado con el mechón rubio ante los flashes de la televisión. Aprendió cómo ser popular en un día. Pero el tema no lo llevó a quebrar su rutina. A la tarde se calzó los botines y los cortos y se fue, como todas los días, a hacer lo que más le gusta: jugar al fútbol y reventar la pelota en el travesaño. Orgulloso por la pasión que pone el chico, su padre descuenta que no podría ser de otro modo: “Yo me crié en un potrero y jugué en Ferro hasta la cuarta, mi padre estuvo en la primera de Almagro desde el ‘73 hasta el ‘85 y mi cuñadito se entrena en Racing”.
En esa familia la pelota se coló por la puerta principal, aunque la hinchada está polarizada. Mamá y Daiana, de 8 años, son de River. Los hombres, en cambio, levantan la bandera de la azul y oro. Papá Norberto, además, arbitra campeonatos de las ligas infantiles.
La discusión por el mechón de pelo platinado explotó ayer, aunque Iván lo luce desde hace una semana. Al principio, dice el papá, las intimidaciones de las autoridades se cruzaban en los pasillos de la escuela. “Si no te desteñís ese mechón, te vamos a echar”, cuenta que lo amenazaban. Unos días después, Iván volvió a casa con una nota en el cuaderno. Era el principio del fin de la alegría de sentirse Palermito. Ayer se cumplió una semana desde que la mamá le decoloró el mechón. Como todos los días, el papá lo llevó a la escuela, pero esta vez la dueña le prohibió ingresar.
“Me dijo que tenía que respetar el reglamento y que, para ella, usar arito y teñirse el pelo estaba fuera de lo normal, que si lo permitía, después todos iban a querer copiarse”, cuenta Norberto. Consultado por este diario, un empleado del colegio también mencionó el supuesto reglamento a la hora de interpretar lo sucedido, aunque el papá asegura que nunca firmó ni leyó ningún papel.
Las opiniones siguen divididas. La directora exige que el chico se presente el lunes sin el mechón dorado. Iván duda entre sacárselo o volver a teñírselo más platinado porque la tintura ya está perdiendo intensidad, pero tiene miedo de que lo echen de la escuela. Y los padres dicen que van a respetar su decisión y que no le pueden prohibir usar el pelo del color que más le gusta, aunque aseguran que el año que viene lo cambian de escuela. Es más, están pensando en recorrer los Tribunales si la discriminación continúa.
Nadie sabe aún qué pasará el lunes a la mañana, cuando Palermito intente ingresar nuevamente a su escuela. Lo que sí se sabe es lo que hará el chico el domingo, si su ídolo vuelve a los goles: abrir la ventana para festejar a los gritos.

 

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