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La construcción se hunde
como ladrillo en el agua

El nivel de actividad bajó en octubre 8,4 por ciento respecto del año pasado y 7,5 por ciento en relación con setiembre. En su caída, arrastró los principales insumos del sector.

Las perspectivas de las empresas para noviembre son negativas.
Volvería a caer la actividad y reducirían los planteles laborales.

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t.gif (67 bytes)  La construcción se viene desmoronando al compás de la crisis. En octubre, el nivel de actividad descendió un 7,5 por ciento respecto del mes anterior y 8,4 por ciento respecto de un año atrás, acumulando una caída de casi el 11 por ciento en los últimos dos meses. De acuerdo con las mediciones del Indec, es el registro más bajo (en la serie desestacionalizada) desde junio de 1997. Lo peor, sin embargo, todavía está por verse: las expectativas empresarias preveían para noviembre una nueva caída en el ritmo de construcción.
El sector de la construcción había resultado, hasta octubre del ‘97, uno de los principales motores de la economía. Con aumentos promedio anuales del 22 al 28 por ciento, alimentaba con generosidad a engrosar el PBI y el crecimiento de la inversión bruta fija, indicadores vitales de la salud de la economía. A partir de noviembre del año pasado, la actividad se había estancado, pero desde setiembre último entró en franca recesión.
De todos modos, la evolución creciente del sector en el transcurso de 1997, y el posterior estancamiento en ese elevado nivel, le permiten al sector reflejar todavía un resultado favorable en términos anualizados. La producción acumulada en los primeros diez meses del año se ubica en un 7,6 por ciento por encima de los registros del año pasado.
La caída en la actividad impactó en forma directa sobre los despachos al mercado interno de los principales insumos del rubro. Las bajas en las ventas de octubre de este año respecto de igual mes de 1997 alcanzaron al 14,9 por ciento en asfaltos, 10,1 por ciento en ladrillos huecos, 7,4 por ciento en pisos y revestimientos cerámicos, 7,3 por ciento en cemento y 6,3 por ciento en hierro redondo para hormigón.
Las expectativas de los empresarios del sector no brillan por su optimismo. En el 46,2 por ciento de las firmas consultadas por el Indec respondieron que esperaban una disminución de la actividad para noviembre. Un porcentaje similar (45) preveía que se mantendrían los ya bajos niveles de octubre, mientras que tan sólo el 8,8 por ciento creía en una mejora. Una proporción importante (39,5 por ciento) reflejará el bajo índice de actividad en disminución en sus planteles laborales, mientras que el 48,1 por ciento no produciría cambios y el 12,4 por ciento restante esperaba aumentar sus dotaciones.
El promedio de personal ocupado en la industria de la construcción había llegado a un techo en el tercer trimestre de este año, con una dotación total de 262.505 personas, en la serie que arranca en 1995. El aumento respecto del mismo período del año anterior alcanzaba al 5,5 por ciento. Pero a partir de octubre habría comenzado a descender, esperándose que se hubiera acentuado esa tendencia durante el corriente mes.
El seguimiento del nivel de actividad del Indec reflejó un comportamiento similar en los distintos bloques que componen el sector. Al comparar octubre de este año con el mismo mes del año pasado, las mayores caídas se registran en los sub-rubros Construcciones Petroleras y Obras Viales. En menor medida, también observaron descensos en la construcción de Edificios para Vivienda y otros destinos, y de Otras Obras de Infraestructura.
Otros resultados de la encuesta de expectativas para noviembre señalan que el 86,4 por ciento de las empresas no tiene prevista la incorporación de bienes de capital. Y que el 48,1 por ciento cree que su demanda de materiales no variará, mientras el 38,3 por ciento piensa que será menor.

 

Silvani sale a buscar evasores

Carlos Silvani, titular de la AFIP, empezará a reflejar, en forma de presión sobre los contribuyentes, las reiteradas críticas que recibe en el seno del gabinete nacional. El nuevo embate contra la evasión consistirá en sacar a la calle, a partir de enero, mil inspectores para verificar el cambio de facturas (deberán ser confeccionadas en imprentas autorizadas por el ente recaudador) y en la cancelación de la inscripción a quienes no presenten declaración jurada por tres años consecutivos. “El que no se presenta, no existe, y se le da la partida de defunción”, disparó ayer. El administrador fiscal intenta salir al cruce del tráfico de facturas truchas –utilizadas para simular crédito fiscal en el IVA o bajar las utilidades gravadas– mediante varios instrumentos simultáneos: control de facturas, cancelación de inscripciones y extensión del régimen de controladores fiscales (máquinas de emisión de tickets inviolables).

 

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